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Álvaro Cepeda Neri: Colaborador de La Verdad
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Álvaro Cepeda Neri: Colaborador de La Verdad

por LaVerdad

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Con su jefe de seguridad indignado porque le echaron polvo rosa en su cabellera–, se han mostrado amenazantes contra las protestas de las mujeres quienes, justificadamente indignadas, rompieron unos cristales y se han manifestado con rabia ante la barbarie de que son objeto por toda clase de delincuentes, y la sospechosa lentitud con que se atienden estos hechos. Y mientras procede adelantar la renuncia de doña Claudia y su equipo por incompetentes, ineficaces e ineptos, en la capital de España se ha presentado el Comunicación e Información de la Mujer, AC (CIMAC), para denunciar las otras violaciones a aquellas mujeres que ejercen el periodismo en nuestro país.

Los hechos reportados corresponden al sexenio maldito, corrupto y criminal de Peña Nieto (el gigoló de copete como siempre ha sido, que anda de paseo por Europa), que informa de 448 periodistas que fueron agredidas y de ellas 11 fueron asesinadas. La amplísima nota de debe a la reportera Paula Chouza (El País, 17 de mayo de 2019) y en ella se relata el informe titulado Herencia de un sexenio: simulación y desplazamiento, que contiene, pues, un detallado análisis de cómo las mujeres dedicadas al periodismo en todas sus manifestaciones, también son víctimas de la sangrienta inseguridad mexicana. Delitos sobre los cuales no hubo investigaciones para dejar en la impunidad a esas 448 mujeres que aparecen en la lista.

“Peña Nieto nos deja un país hecho pedazos. Durante su período había una fiscalía especializada contra [los agravios] a la libertad de expresión, que ni investigó, ni juzgó, ni sancionó estas agresiones”, señala Lucía Lagunes, directora de CIMAC. Y es que junto con la corrupción peñista aumentó la violencia y las agresiones con homicidios como factor común, para dejar un país más que hecho pedazos, ya que las consecuencias de la inseguridad arrojan millones de mexicanos entre desaparecidos, secuestrados, asesinados y violados sexualmente. Para que quienes han sobrevivido –como ellas– salgan a protestar sin más opción que hacer lo mismo y con más radicalización.

De entre los delincuentes del narcotráfico y otros personajes que ejecutan, agreden y amenazan a las periodistas, están “los funcionarios municipales (los estatales, agregamos), los candidatos, militantes o simpatizantes, identificados como los principales agresores”. Durante los 6 años del peñismo “ocho periodistas han tenido que desplazarse a otra entidad y dos de ellas han debido salir del país. El ataque incluye a reporteras, medios digitales, televisión y agencias de noticias”.

El saldo del peñismo es como para que Peña sea presentado ante el ministerio público y luego ante el juez penal para juzgarlo; y con las pruebas sentenciarlo a no menos de 40 años de prisión. Fue cómplice y omiso como lo fue en otros aspectos de su infame sexenio. Lo que hizo y dejó de hacer Peña es mucho más grave que lo que le imputan a su empleada Rosario Robles, sin que esto signifique abogar por ella ya que efectivamente fue una peñista embarrada en la corrupción. Lo que sufrieron las mujeres periodistas, detallado en el mencionado informe, muestra la segunda parte de la sentencia de Lord Acton: “el poder absoluto corrompe absolutamente”.

De igual manera, la directora de CIMAC, Lucía Lagunes, se ha mostrado crítica con lo postura del nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con respecto a los periodistas: “Señalar a los medios como los enemigos no es un buen inicio”. En el caso del periodismo, el sexismo tampoco ayuda como eso de “no voy a hablar de eso, corazoncito”, que dijo AMLO a una reportera; o dar un beso en la mejilla a la periodista. “Fomentar las imágenes sexistas y misóginas no ayuda, dice Lagunes, para la democracia mexicana que queremos construir las mujeres”. Y tiene sobradas razones para darle un raspón al lopezobradorismo que no ha dejado de mandar veladas amenazas con sus pullas y adjetivos al periodismo, porque quiere una prensa sumisa y favorable a su manera personal de gobernar.

El cuestionamiento de CIMAC debe ser un documento que salga más a la luz pública, para que sirve de luz roja al nuevo sexenio, donde ya se contabilizan más de 11 homicidios de periodistas. Y es que nuestro país sigue sometido a una inseguridad aterradora que da pie a cumplir amenazas contra el periodismo y sus trabajadores: hombres y mujeres que insisten en informar con veracidad de los hechos, y criticar lo que consideren contrario a los intereses nacionales. El informe sobre los ataques a las mujeres periodistas que tuvieron lugar durante el peñismo debe servir para aplicar inmediatamente una adecuada protección para quienes buscan con su trabajo contribuir al buen gobierno.

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