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Conexión Viral: Libertinaje en la expresión digital
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Conexión Viral: Libertinaje en la expresión digital

Fernando Rojas

por La Verdad

Conexión Viral: Libertinaje en la expresión digital

Conexión Viral: Libertinaje en la expresión digital

Desde el inicio de los tiempos, la humanidad ha necesitado comunicarse y siempre ha ideado nuevas formas de hacerlo: el lenguaje oral y escrito, la invención de los diversos medios de comunicación y hoy en día, la digitalización. Todo lo que hay disponible para conectarnos ha sido creado—idealmente-- con el objetivo de acercarnos, convivir y humanizarnos.

Como usuario de redes sociales, usted sabe que el objetivo anterior no se cumple. Los contenidos de calidad en redes sociales cada día escasean más y dan paso a una gran cantidad de basura que nos deshumaniza, desinforma y des socializa. 

La libertad de expresión tiene que ser entendida como lo que es: decir la verdad objetiva, a través de los canales correctos y respetando las formas que socialmente hemos diseñado para no dañar la integridad del otro y producir el efecto deseado. Una sociedad que no dice lo que piensa es que no existe, ya que lo que nos hace gregarios es nuestra capacidad de enriquecernos con nuestras diferencias.

La libertad de expresión nos guste o no, tiene límites que, aunque impuestos, garantizan la convivencia y la socialización.

Hablemos ahora de la otra cara de la moneda, la del libertinaje de expresión. En esta era digital, existe una tendencia hacia la sobre expresión y exaltación de lo que uno piensa de todo, todo el tiempo y sin ningún tipo de restricción. Este falso sentido de libre comunicación y cercanía es lo que nos va alejando cada día más.

Le daré algunos ejemplos de tan fatalista declaración, más como una reflexión que como un juicio de valor.

Me da igual por quién votó.  Lo que no me da igual es ver cómo hay quien cree que su voto o preferencia política le da derecho a demeritar la de los demás. Si usted no está de acuerdo: ¡excelente! De eso se trata la democracia. Pero si usted no está de acuerdo y cree que por eso puede atacar al que piensa diferente, me preocupo.

Me da igual su preferencia sexual o su ideología de género. Si usted prefiere tal o cual puedo o no compartirlo, pero eso no me da derecho a demeritarlo o atacarlo. Lo convencional y lo no convencional son perspectivas desde donde se vive, pero repito: si usted siente la necesidad de ir en contra de lo que otros piensan para justificar su libertad, usted no es libre es libertino; lo radical no tiene lugar en la sociedad actual.

Podría seguir con ejemplos, pero creo que entendemos el punto: el libertinaje de expresión es individual, egoísta y subjetiva mientras que  la libertad de expresión es plural, racional y tolerante.

Ahora añadamos el ingrediente que lo complica todo: lo digital. A menudo pensamos que porque “lo subimos a redes” esto es ajeno a nosotros cuando no es más que una extensión de nosotros, un estímulo comunicativo que le dice más a la gente sobre nosotros que lo que nosotros mismos podemos decir. ¿Y sabe por qué? Porque vivimos en el mundo de la percepción: hay personas que usted ve más en digital que en físico y la imagen mental que tiene de ellos y lo que representan es la que deciden mostrarle.

Aquí el problema es que México está entrando a un periodo de transformación completamente desunido, con dudas y con rencillas hacia todo y todos. ¿Y saben qué? Eso nos hace presa fácil como sociedad porque somos maleables y manipulables.

Yo desde aquí quiero hacer un llamado a la humanización, un llamado a la libertad de expresión digitalizada. ¡Que nuestras diferencias nos nutran y fortalezcan! [email protected]

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