Secciones
Columna: Homilía. En la amistad con Cristo florece la vida
Influencers

Columna: Homilía. En la amistad con Cristo florece la vida

La existencia nueva según el Espíritu, tiene claro en el horizonte la vida eterna, por la virtud salvífica de Dios que resucita a Jesucristo de entre los muertos.

por Emilio Carlos Berlie Belaunzarán

Columna: Homilía. En la amistad con Cristo florece la vida

Columna: Homilía. En la amistad con Cristo florece la vida

Ez. 37, 12-14

Desde el exilio el pueblo de Israel, abatido por el desencanto no alcanza a ver futuro alguno. De hecho, estos exiliados se repetían: “nuestros huesos están calcinados, nuestra esperanza se ha desvanecido, estamos perdidos” (Ez. 37, 11).

En este marco de desilusión y tristeza el profeta lanza una llamada de esperanza y alegría y anuncia el renacimiento de Israel.

El espíritu de Dios invocado por la palabra profética hará que brote un nuevo inicio de la vida. Es el anuncio de la restauración mesiánica del pueblo, después del sufrimiento y del exilio, anunció que se ofrece bajo la imagen de la resurrección.

Donde quiera que llega el Espíritu del Señor, ahí llega la vida.

Así sucedió cuando Dios creó al hombre y “sopló en su nariz el aliento de la vida” (Gn. 2,7). Este espíritu de vida aún hoy, continúa a influir y transformar en cada situación de muerte: así sea en la de odios y rencores entre los pueblos, de las incomprensiones o dificultades familiares, y las divisiones al interior de una comunidad.

Nada es imposible para Dios, nada está totalmente perdido para el Espíritu del Señor, Él puede dar de nuevo la vida y hacer recuperar la esperanza a los que depositan en Él su confianza.

Rm. 8, 8-11

En contraposición a la vida según la carne, que significa según la debilidad y fragilidad de la persona, sujeta a las tentaciones, y que fácilmente se deja arrastrar por el pecado, está la vida según el Espíritu.

La existencia actual camina hacia la muerte, somos “peregrinos” “pasajeros”, que tenemos todo “de prestado”.

El hombre 2 viejo, el “viejo Adán”, está en contraposición al hombre nuevo, renacido en Cristo nuestro Señor y por lo tanto el “nuevo Adán”.

La existencia nueva según el Espíritu, tiene claro en el horizonte la vida eterna, por la virtud salvífica de Dios que resucita a Jesucristo de entre los muertos.

Este texto es bello y esperanzador, porque hace comprender que la existencia cristiana según la voluntad de Dios, en el seguimiento de Cristo es un don del Espíritu.

Es denominado Espíritu de Cristo, Espíritu de Dios y habita en los creyentes sustrayéndolos al dominio de la debilidad de la carne, y haciéndoles pertenecer totalmente a Cristo.

El Espíritu interviene en la Resurrección de Cristo, y en la nuestra Dios Padre resucita a Jesús a la vida por medio del Espíritu, y resucitará también a nosotros a la vida por medio del Espíritu.

El cual habita en nosotros por el don de la fe en el Bautismo, como germen, semilla, primicia de la resurrección corporal futura.

El texto de San Pablo expresa la realización de la profecía de Ezequiel contenida en la primera lectura: “Les infundiré mi espíritu y vivirán” (Ez. 37. 13,). Ningún creyente con espíritu de penitencia sincera, que expía sus pecados, lo hará con tristeza, sino al contrario con el gozo íntimo de caminar en la vida, vivificados por el Espíritu y al encuentro de la vida eterna.

Jn 11, 1-45

El hilo conductor de la vida y de la muerte entrelaza las lecturas de este domingo.

Síguenos en Instagram y entérate de las noticias trend de la semana

La muerte que aparece en la historia de la humanidad y en la de cada persona con su doble vertiente, trascendencia y horror, paz o trauma, pasaje sereno o consumación, inicio o fin.

Bien dice

Infórmate de las noticias de Yucatán dando click aquí

Bossuet, Obispo y gran predicador francés en 1666: “los mortales se preocupan de enterrar el pensamiento de la muerte, con el mismo cuidado que procuran enterrar a sus muertos.

Temas

Comentarios