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Abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes

por La Verdad

Dra. Dileri Olmedo / @IPJ_OFICIAL Cancún, Q.Roo.- Abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes El abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes es una de las peores formas de violencia. A pesar de que constituye un problema creciente en el mundo, la mayoría de los casos no son detectados ni denunciados. En la mayor parte de los casos judicializados, los abusos son cometidos por conocidos y familiares que acceden con facilidad al niño y aprovechan la confianza nacida de la convivencia. Estos actos suelen reiterarse en el tiempo, durante meses e incluso años, antes de ser descubiertos. Generalmente, quienes cometen actos de abuso sexual pertenecen al género masculino, aunque también existe una proporción minoritaria de mujeres agresoras, que se diferencian de los varones por la ausencia de violencia física. El abuso sexual implica toda interacción sexual en la que el consentimiento no existe o no puede ser dado como los manoseos, frotamientos, contactos, besos sexuales, el coito interfemoral, es decir, entre los muslos, el exhibicionismo y el voyeurismo, entre otros. El abuso sexual es una forma de violencia prevista en nuestro Código Penal Estatal, que en su artículo 129 establece: “a quien sin el consentimiento de una persona y sin el propósito de llegar a la cópula ejecute en ella un acto sexual o lo obliguen a ejecutarlo, se le impondrá prisión de uno a tres años”. Existen circunstancias agravantes del delito como el vínculo con el agresor; cuando quien comete el abuso es el padre, madre, padrastro, madrastra, abuelo, hermano, tutor, ministro de culto religioso, encargado de la educación o la guarda y custodia del menor o adolescente. Los delitos de abuso sexual y violación son cada vez más recurrentes en Quintana Roo, sin embargo, ni el 1% de quienes le sufren, denuncia ante el Ministerio Público. En consecuencia, esto sumado al desinterés de las autoridades, favorece su propagación e impunidad. Las víctimas de abuso sexual sufren un daño irreparable a su integridad física, psíquica y moral. Se daña su derecho a la integridad, la intimidad, la privacidad y, principalmente, se vulnera el derecho a no ser expuesto a ningún tipo de violencia, abuso, explotación o malos tratos. La dimensión y la gravedad de esta forma de violencia ejercida contra la infancia vuelven sumamente relevante el diseño de políticas públicas que promuevan la prevención, la recolección de datos y la identificación de las víctimas de abuso sexual.

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