Energía renovable en España: el año en que la luz dejó de ser barata

La saturación de la red y la falta de almacenamiento obligaron a España a quemar más gas en 2025 pese al récord de energía limpia instalada

Energía renovable en España: el año en que la luz dejó de ser barata

Energía renovable en España fue, durante años, sinónimo de futuro. Paneles solares extendiéndose por el territorio, récords de producción eólica y jornadas completas funcionando solo con fuentes limpias. A comienzos de 2025, el país parecía haberse convertido en el laboratorio energético de Europa. Pero ese relato se resquebrajó tras el apagón del 28 de abril, un episodio que reveló una verdad incómoda: producir energía limpia no es lo mismo que poder usarla.

Ese día no solo se encendieron alarmas técnicas. También se rompió una tendencia histórica. Las emisiones de gases de efecto invernadero repuntaron un 0,6% tras años de descenso. El motivo no fue una caída de las renovables, sino su exceso.

Cuando el sistema eléctrico entra en “modo supervivencia”

Tras el apagón, Red Eléctrica de España activó un esquema operativo reforzado. En la práctica, esto significa priorizar centrales capaces de dar estabilidad inmediata al sistema: gas, nuclear e hidráulica. Estas tecnologías aportan inercia y control de tensión, algo que las renovables, por sí solas, no garantizan todavía.

El gas pasó a funcionar como un “guardaespaldas” del sistema. Según el Observatorio de Sostenibilidad, el consumo de gas en ciclos combinados aumentó un 26% tras abril. Incluso en horas con abundancia solar, las centrales térmicas siguieron encendidas para evitar riesgos.

El resultado fue una paradoja difícil de explicar al ciudadano: se desperdició energía limpia mientras se quemaba gas por precaución.

Energía renovable en España y el desperdicio invisible

Uno de los datos más reveladores de 2025 fue el aumento del curtailment, la energía que se produce pero no se puede usar. Entre mayo y julio, este desperdicio se triplicó, pasando del 1,8% al 7,2%.

España instaló 8.852 MW nuevos de renovables en un solo año, pero el 83,4% de los nudos de la red eléctrica ya están saturados. No hay espacio físico para conectar más energía. El problema no está en los paneles, sino en los cables.

Mientras otros países europeos invierten cerca de 70 céntimos en redes por cada euro destinado a renovables, España apenas alcanza los 30. El sistema creció descompensado: mucha generación, poca infraestructura.

Energía renovable en España
Energía renovable en España

Por qué sube el precio si sobra electricidad

La consecuencia directa llegó al recibo de la luz. Según Facua, la tarifa regulada (PVPC) se encareció un 15,5% en 2025. Con una factura media anual de 975,88 euros, el año se convirtió en el tercero más caro de la historia reciente.

El llamado “seguro anti-apagones” tuvo un coste tangible: 422 millones de euros en sobrecostes técnicos. Ese gasto, derivado de mantener centrales de gas operativas aunque no fueran estrictamente necesarias por precio, comenzó a trasladarse a los consumidores a través de nuevas tarifas.

El talón de Aquiles: almacenamiento y autoconsumo

La rigidez del sistema se explica también por la falta de baterías. España ocupa el puesto 13 en capacidad de almacenamiento en Europa. Sin ellas, la red no puede absorber picos de producción ni reaccionar cuando cae el sol.

El apagón evidenció otra debilidad: solo el 33% de los hogares con autoconsumo dispone de baterías. Millones de casas con paneles solares quedaron a oscuras porque la energía no podía almacenarse ni aislarse del sistema general.

Más allá de la electricidad: el contexto completo

El repunte de emisiones no se explica solo por el sector eléctrico. El turismo alcanzó casi 100 millones de visitantes, elevando el consumo de gasolina y queroseno. Además, los incendios forestales quemaron 400.000 hectáreas y liberaron 19 millones de toneladas de CO₂, cuadruplicando la media histórica.

La transición energética no ocurre en el vacío. Depende del clima, la movilidad, el urbanismo y la capacidad de adaptación del sistema.

Horizonte inmediato: pagar por estar preparados

Para evitar nuevos colapsos, el Gobierno activó los mercados de capacidad: se pagará a las centrales de gas por permanecer disponibles, incluso si no producen. Es una solución transitoria mientras llegan los 2.600 MW de baterías previstos y los compensadores síncronos que permitirán estabilidad sin quemar gas.

España aspira a liderar la transición global desde organismos internacionales, pero la experiencia de 2025 deja una lección clara.

La energía renovable en España demostró que producir electricidad limpia no basta. Sin redes, sin almacenamiento y sin planificación equilibrada, el gas seguirá dominando las noches y el recibo de la luz seguirá recordando que la transición no solo se instala: se diseña.

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