Un hallazgo que abre nuevas puertas a la investigación planetaria
El rover Perseverance de la NASA sorprendió a la comunidad científica al detectar los primeros “mini relámpagos” en Marte, un fenómeno que durante medio siglo los expertos habían buscado sin resultados concluyentes. Gracias a su micrófono ultrarrápido, el vehículo logró captar el peculiar crepitar de descargas eléctricas generadas en remolinos y tormentas de polvo, revelando un nuevo comportamiento atmosférico del planeta rojo.

La primera evidencia acústica de rayos marcianos
Un equipo de investigadores franceses analizó más de dos años marcianos de grabaciones y encontró 55 episodios de “mini relámpagos”, pequeños arcos eléctricos de apenas centímetros que se produjeron casi siempre en días de vientos intensos. Estos eventos se registraron a menos de dos metros del micrófono del Perseverance, evidenciando su proximidad y su naturaleza eléctrica.
Aunque Marte posee una atmósfera tenue, rica en dióxido de carbono, esta no impidió que las pequeñas chispas fueran audibles entre el ruido del viento y el impacto de partículas de polvo. Para los investigadores, escuchar estas descargas es equivalente a encontrar una pieza perdida del rompecabezas de la meteorología marciana.
El autor principal del estudio, Baptiste Chide, destacó que el hallazgo “abre un campo totalmente nuevo” para comprender cómo los procesos eléctricos podrían influir en la química atmosférica del planeta, especialmente en regiones donde predominan las tormentas de polvo.
Rover: Un descubrimiento inesperado que despierta debate científico
Aunque la evidencia es sólida, no todos los expertos están completamente convencidos. El investigador Daniel Mitchard, de la Universidad de Cardiff, recordó que el instrumento que captó los sonidos no fue diseñado para detectar rayos, sino para registrar impactos del láser del rover sobre las rocas.
Aun así, señaló que todos los indicios apuntan a que se trata de verdadera actividad eléctrica marciana, aunque probablemente algunos científicos seguirán debatiendo hasta que nuevas misiones lleven instrumentos dedicados específicamente a este tipo de medición.
Por ahora, la comunidad científica coincide en que estas pequeñas descargas eléctricas se asemejan más a electricidad estática terrestre que a los rayos visibles desde larga distancia que se observan en planetas como Júpiter o Saturno.
Cómo se forman los “mini relámpagos” en Marte
Los eventos identificados se originaron durante dos tipos de fenómenos climáticos muy marcianos:
- Remolinos de polvo: estructuras similares a pequeños tornados que levantan arena y partículas cargadas eléctricamente.
- Tormentas de polvo prolongadas: capaces de cubrir regiones completas del planeta durante horas o días.
Las descargas generadas por los remolinos duraron solo unos segundos, mientras que las asociadas a tormentas se extendieron hasta 30 minutos. La causa principal parece ser la fricción entre los granos de arena, un proceso que convierte a la atmósfera marciana en un entorno especialmente propenso a chispas electrostáticas.
A pesar de esto, los científicos aseguran que la posibilidad de que un astronauta futuro sea alcanzado por un rayo es extremadamente baja. Lo que sí podría causar problemas son las descargas repetidas sobre equipos sensibles, especialmente durante misiones de larga duración.
Perseverance: un explorador que sigue revelando secretos
Además de este descubrimiento, el micrófono del Perseverance ya ha permitido escuchar el crujido de sus ruedas, el golpe del polvo contra su estructura y el zumbido del helicóptero Ingenuity, cuyo vuelo ya terminó.
El rover continúa explorando un antiguo delta fluvial en busca de rastros de vida microscópica antigua. Aunque la misión para traer esas muestras a la Tierra se encuentra actualmente en pausa por costos, los científicos confían en que el material recolectado podría responder preguntas fundamentales sobre la historia de Marte.
Este hallazgo de actividad eléctrica refuerza la idea de que Marte sigue siendo un planeta dinámico, complejo y lleno de fenómenos desconocidos que esperan ser descifrados.