
ChatGPT queda bajo un nuevo nivel de supervisión en la Unión Europea después de que la Comisión Europea lo designara como motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño (VLOSE) dentro de la Ley de Servicios Digitales, conocida como DSA. La decisión implica que la herramienta deberá cumplir obligaciones adicionales relacionadas con la evaluación y reducción de riesgos, incluidos aquellos vinculados con contenido ilegal, menores, bienestar de los usuarios, derechos fundamentales, procesos electorales y seguridad pública.
La medida representa un cambio importante porque es la primera vez que un chatbot de inteligencia artificial recibe esta clasificación dentro del régimen de plataformas y motores de búsqueda de gran tamaño de la Unión Europea. Para llegar a esta categoría, los servicios deben superar el umbral de 45 millones de usuarios activos mensuales promedio en la UE, una cifra que ChatGPT superó ampliamente según los datos utilizados por Bruselas.
¿Qué decidió la Unión Europea?
La Comisión Europea incluyó a ChatGPT, Reddit y Roblox entre los servicios que deben cumplir las obligaciones reforzadas de la DSA. Mientras ChatGPT fue clasificado como motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño, Reddit y Roblox recibieron la categoría de plataformas en línea de muy gran tamaño.
La clasificación no significa que ChatGPT haya sido declarado ilegal ni que la Unión Europea haya ordenado su cierre o prohibición. Se trata de una categoría regulatoria que reconoce el enorme alcance de estos servicios y establece requisitos adicionales para que las empresas identifiquen, evalúen y mitiguen los riesgos que pueden generar sus sistemas.
¿Qué es la Ley de Servicios Digitales?
La Ley de Servicios Digitales es una normativa europea diseñada para establecer reglas comunes para los servicios digitales que operan en la Unión Europea. Su objetivo incluye aumentar la transparencia, proteger los derechos de los usuarios y exigir mayores responsabilidades a las plataformas que tienen un impacto especialmente amplio en la sociedad.
La normativa contempla obligaciones diferentes dependiendo del tamaño y las características de cada servicio. Las plataformas y motores de búsqueda considerados de muy gran tamaño enfrentan requisitos adicionales porque, según el planteamiento de la regulación, su alcance puede hacer que determinados riesgos tengan consecuencias mucho mayores.
¿Por qué ChatGPT fue incluido en esta categoría?
La razón principal es su alcance dentro de la Unión Europea. La Comisión establece el umbral en más de 45 millones de usuarios activos mensuales promedio, y ChatGPT superó ese límite, por lo que quedó dentro del grupo de servicios sujetos a las obligaciones reforzadas.
Los datos publicados por OpenAI también muestran la magnitud de su uso. Para el periodo de seis meses que terminó el 31 de marzo de 2026, la compañía reportó aproximadamente 159.1 millones de destinatarios activos mensuales promedio para la Búsqueda de ChatGPT en la UE, una cifra calculada específicamente para cumplir con las obligaciones de la DSA.
¿Qué tendrá que hacer OpenAI?
OpenAI deberá cumplir obligaciones adicionales relacionadas con la identificación y mitigación de riesgos sistémicos derivados del servicio y de sus sistemas algorítmicos. Entre los aspectos señalados por la Comisión Europea están la difusión de contenido ilegal, los posibles efectos negativos sobre menores y el bienestar físico y mental de los usuarios.
La regulación también contempla riesgos relacionados con los derechos fundamentales, los procesos electorales y la seguridad pública. Esto significa que el cumplimiento no se limita a revisar respuestas individuales de la herramienta, sino que implica analizar de manera más amplia cómo funciona el servicio y qué consecuencias puede tener su utilización a gran escala.
¿Qué significa que ChatGPT sea considerado un buscador?
La clasificación puede resultar llamativa porque ChatGPT es conocido principalmente como un asistente conversacional basado en inteligencia artificial. Sin embargo, la Comisión Europea lo clasificó para efectos de la DSA como motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño, una categoría que permite aplicar las obligaciones correspondientes a este tipo de servicio.
Esta clasificación está relacionada con las funciones de búsqueda disponibles dentro de ChatGPT y con la forma en que el servicio proporciona información a los usuarios. En términos prácticos, no significa que ChatGPT deje de ser un chatbot ni que se convierta en un buscador tradicional, sino que la UE determina cómo debe ser regulado bajo esta legislación.
¿Qué riesgos quiere controlar la UE?
Uno de los objetivos principales es que los servicios digitales de gran alcance identifiquen riesgos que puedan afectar a grandes grupos de usuarios. En el caso de ChatGPT, la Comisión menciona expresamente cuestiones relacionadas con contenido ilegal, menores, bienestar físico y mental, derechos fundamentales, elecciones y seguridad pública.
La preocupación no se limita a una respuesta equivocada generada por inteligencia artificial. La regulación busca que las empresas evalúen riesgos sistémicos, es decir, problemas que pueden surgir de la manera en que funciona el servicio y que podrían amplificarse debido al número de personas que lo utilizan.
¿Qué cambia para los usuarios?
Para los usuarios europeos, la nueva clasificación implica principalmente que OpenAI tendrá que cumplir requisitos regulatorios adicionales sobre seguridad, transparencia y gestión de riesgos. La empresa ya cuenta con mecanismos relacionados con la DSA para que los usuarios puedan reportar contenido ilegal y conocer determinados aspectos de sus procesos de moderación.
Esto no significa que las personas vayan a encontrar necesariamente un cambio radical en la interfaz de ChatGPT de un día para otro. Muchas de las nuevas obligaciones corresponden a procesos internos, evaluaciones, documentación y mecanismos de cumplimiento que pueden no ser visibles directamente para quien utiliza el servicio.
¿Qué ocurre con la protección de menores?
La protección de los menores es uno de los puntos que la Unión Europea considera dentro de los riesgos que deben evaluarse y mitigarse. La DSA exige que los servicios de gran tamaño presten especial atención a los posibles efectos de sus sistemas sobre este grupo de usuarios.
La cuestión adquiere especial relevancia en servicios de inteligencia artificial porque pueden utilizarse para obtener información, generar contenido y mantener conversaciones sobre prácticamente cualquier tema. Por ello, la regulación europea busca que las empresas incorporen medidas destinadas a reducir los posibles impactos negativos sobre niños y adolescentes.
¿También se vigilarán las elecciones?
Sí. Los procesos electorales forman parte de los riesgos mencionados expresamente por la Comisión Europea. La preocupación está relacionada con la capacidad de los servicios digitales de gran alcance para influir en la manera en que las personas reciben información y participan en debates públicos.
En el caso de una herramienta de inteligencia artificial, esto adquiere una dimensión particular porque los usuarios pueden recurrir a ella para buscar información, resumir contenidos o formular preguntas sobre acontecimientos políticos. La regulación pretende que los riesgos relacionados con estos procesos sean identificados y gestionados.
¿La UE está prohibiendo ChatGPT?
No. La designación no representa una prohibición ni significa que ChatGPT haya sido declarado ilegal en territorio europeo. La herramienta continuará disponible, pero OpenAI tendrá que cumplir obligaciones adicionales derivadas de su nueva clasificación dentro de la DSA.
La diferencia es importante porque el objetivo de la normativa es establecer responsabilidades proporcionales al alcance de los servicios digitales. En otras palabras, cuanto mayor sea el impacto potencial de una plataforma o servicio, mayores son las obligaciones que puede tener para demostrar que está gestionando adecuadamente los riesgos asociados.
¿Cuándo tendrá que cumplir las nuevas obligaciones?
La Comisión Europea informó que ChatGPT, Reddit y Roblox disponen de cuatro meses después de la notificación de sus designaciones para cumplir con las obligaciones adicionales. En el caso de esta decisión, el plazo se extiende hasta finales de noviembre de 2026.
Esto significa que la designación del 31 de agosto no representa el final del proceso. A partir de ahora comienza una etapa de adaptación y cumplimiento en la que OpenAI tendrá que demostrar que sus sistemas y procedimientos responden a las exigencias adicionales establecidas por la normativa europea.
¿Qué puede pasar si una empresa no cumple?
La Ley de Servicios Digitales contempla mecanismos de supervisión y sanción para los servicios que incumplen sus obligaciones. La Comisión Europea ya ha utilizado estas herramientas contra otras grandes plataformas, lo que demuestra que la DSA no funciona únicamente como un conjunto de recomendaciones voluntarias.
Por ello, la clasificación de ChatGPT implica una responsabilidad concreta para OpenAI. La empresa tendrá que mantener procesos que permitan evaluar riesgos, aplicar medidas de mitigación y proporcionar información relacionada con el cumplimiento cuando las autoridades europeas lo requieran.
¿Es la primera vez que la IA queda bajo la DSA?
La decisión es especialmente relevante porque incorpora a ChatGPT, un chatbot generativo, a la categoría de servicios de muy gran tamaño bajo la DSA. La medida refleja cómo las leyes digitales europeas están adaptándose a servicios que no encajan exactamente en los modelos tradicionales de redes sociales o buscadores.
La evolución también muestra que la regulación europea de la tecnología no se limita a las plataformas sociales. A medida que las herramientas de inteligencia artificial adquieren millones de usuarios y comienzan a participar en actividades como búsqueda de información, creación de contenidos y toma de decisiones, las autoridades buscan aplicarles marcos de responsabilidad acordes con su alcance.
¿Qué relación tiene esto con otras leyes de IA?
La DSA no es la única normativa europea que afecta a la inteligencia artificial. La Unión Europea también cuenta con el Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act), que establece obligaciones específicas según el nivel de riesgo de los sistemas de IA.
Ambas regulaciones tienen objetivos y alcances diferentes. Mientras la DSA se centra en los servicios digitales y los riesgos asociados con su funcionamiento y alcance en línea, el AI Act establece reglas específicas para los sistemas de inteligencia artificial. En algunos casos, las obligaciones pueden complementarse, por lo que las empresas deben considerar diferentes marcos regulatorios.
¿Qué representa esta decisión para ChatGPT?
La nueva clasificación marca una etapa de mayor responsabilidad para OpenAI en Europa. El servicio ya contaba con mecanismos de cumplimiento de la DSA, incluidos canales para reportar contenido ilegal y un punto de contacto para usuarios y autoridades, pero ahora deberá asumir las obligaciones adicionales asociadas con su categoría de motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño.
Más allá de la noticia puntual, el caso muestra hacia dónde avanza la regulación tecnológica. Los servicios de inteligencia artificial que alcanzan una escala masiva comienzan a ser tratados como infraestructuras digitales con impacto social, por lo que las autoridades buscan que las empresas no solo desarrollen herramientas capaces de generar respuestas, sino que también demuestren cómo identifican y reducen los riesgos derivados de su utilización.
En definitiva, ChatGPT queda bajo un escrutinio legal más estricto en la Unión Europea, pero esto no significa que deje de operar ni que exista una prohibición. La decisión de Bruselas establece nuevas obligaciones para OpenAI y convierte al servicio en uno de los primeros grandes chatbots sometidos al nivel más alto de supervisión previsto por la Ley de Servicios Digitales.
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Tomé como base la designación oficial de la Comisión Europea del 31 de agosto de 2026 y la información de OpenAI sobre su cumplimiento de la DSA, para que la nota conserve contexto y pueda actualizarse fácilmente conforme avance el proceso regulatorio.