Empleos digitales. Durante años, esa expresión fue sinónimo de estabilidad, crecimiento y futuro asegurado. Programadores, diseñadores, gestores de producto y analistas de datos eran perfiles codiciados. Sin embargo, hoy esa promesa empieza a transformarse.
La advertencia no proviene de un crítico externo, sino desde el corazón de la inteligencia artificial. Anthropic, una de las firmas más influyentes en el desarrollo de modelos avanzados, reconoce que el impacto de la IA sobre los trabajos digitales será profundo. Y, según uno de sus ingenieros, incluso doloroso.
La voz desde dentro de la IA
Boris Cherny, responsable del desarrollo de Claude Code en Anthropic, ha sido claro en entrevistas recientes: la expansión de los agentes de inteligencia artificial alcanzará prácticamente todos los empleos digitales en los próximos años.
En espacios como el pódcast de Y Combinator, explicó que herramientas como Claude ya no solo responden preguntas. Ahora ejecutan comandos, interactúan con aplicaciones, escriben código y construyen sitios web completos.
La diferencia es crucial. No se trata de asistentes pasivos, sino de agentes que actúan.
Para quienes trabajan frente a una computadora, el cambio es inmediato. Si una IA puede analizar documentos, redactar propuestas, programar funciones o diseñar prototipos en minutos, el valor diferencial humano debe redefinirse.
¿Qué empleos están en riesgo?
La conversación ya no es hipotética. Cherny sugiere que títulos como “ingeniero de software” podrían perder vigencia tan pronto como 2026.
Durante décadas, aprender a programar fue una de las decisiones profesionales más recomendadas. Hoy, cualquier persona con acceso a herramientas de IA puede generar código funcional sin conocimientos profundos.
Eso no significa que desaparezcan todos los desarrolladores. Significa que la forma de trabajar cambiará radicalmente. Aquí es donde la narrativa se vuelve personal.
Imagina a Diego, desarrollador freelance en Ciudad de México. Durante años construyó sitios web para pequeñas empresas. Ahora, sus clientes pueden generar páginas completas usando agentes de IA en cuestión de horas. Diego no desaparece del mapa laboral, pero su propuesta de valor cambia: ya no vende solo código, sino estrategia, personalización y acompañamiento. Los empleos digitales no se extinguen de golpe. Evolucionan.
Empleos digitales en plena transformación
A mitad de esta revolución tecnológica, la expresión empleos digitales adquiere un nuevo significado. No se trata únicamente de saber usar herramientas, sino de saber integrarlas.
Los agentes de IA están multiplicando la productividad en empresas tecnológicas. Cherny incluso ha señalado que su propio equipo experimentó un aumento notable en eficiencia tras adoptar estas herramientas.
La pregunta ya no es si la automatización llegará, sino cómo cada profesional decidirá posicionarse frente a ella.
Algunas tareas repetitivas o técnicas serán absorbidas por la IA. Pero otras, como la toma de decisiones estratégicas, la empatía con clientes o la creatividad aplicada a problemas complejos, siguen dependiendo del criterio humano. El miedo es comprensible. El cambio también es inevitable.
Un impacto que será “doloroso”
Cherny no suaviza el mensaje. Ha advertido que la transición será difícil para muchos trabajadores. Cambiar de habilidades, aprender nuevas herramientas y redefinir trayectorias profesionales no es sencillo.
Sin embargo, también invita a la curiosidad. “No les tengáis miedo”, ha sugerido en entrevistas, enfatizando que dominar estas tecnologías puede ser la mejor defensa frente a la automatización.
La historia laboral siempre ha tenido ciclos de transformación. La revolución industrial desplazó oficios manuales, pero creó nuevos sectores. Internet cambió la comunicación y abrió mercados digitales globales.
La IA parece ser el siguiente gran punto de inflexión.
¿Qué trabajos resisten mejor?
Mientras los empleos digitales enfrentan automatización acelerada, otras profesiones parecen menos vulnerables.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha señalado que oficios técnicos como electricistas, soldadores o mecánicos seguirán siendo esenciales. Estos trabajos requieren habilidades manuales, adaptación física e intervención directa en entornos cambiantes.
Paradójicamente, mientras algunos trabajos altamente digitales se automatizan, ciertas habilidades prácticas podrían ganar valor.
Esto no implica abandonar el mundo tecnológico. Significa diversificar competencias y entender que la tecnología necesita infraestructura, mantenimiento y supervisión humana.

Adaptarse es la nueva estabilidad
El verdadero cambio no es tecnológico, es cultural. La estabilidad laboral ya no se basa en un título fijo, sino en la capacidad de aprendizaje continuo.
Quien domine herramientas de IA podrá ampliar su alcance profesional. Quien se resista a explorarlas, probablemente enfrentará más dificultades.
La sociedad también deberá debatir regulación, límites y responsabilidad. La automatización masiva no es solo una cuestión técnica, sino ética y económica.
Los próximos años definirán cómo se redistribuye el valor en el mercado laboral digital.
Lo que parece claro es que los empleos digitales no desaparecerán por completo, pero sí serán distintos a los que conocemos hoy. Más estratégicos, Más híbridos, Más apoyados en inteligencia artificial.
Y aunque el proceso pueda ser incómodo, también abre oportunidades inéditas para quienes decidan adaptarse. El futuro del trabajo no se detiene. Evoluciona. Y dentro de esa evolución, los empleos digitales serán el terreno donde se librará una de las transformaciones más profundas de nuestra era.