Estafas telefónicas: tres fraudes que roban dinero en una llamada

Las estafas telefónicas combinan ingeniería social y tecnología para robar datos y dinero en minutos. Estas son las tres modalidades más peligrosas en América Latina.

Estafas telefónicas: tres fraudes que roban dinero en una llamada

Las estafas telefónicas dejaron de ser llamadas torpes y mal ejecutadas. Hoy se presentan como conversaciones creíbles, bien estructuradas y diseñadas para explotar emociones como el miedo, la urgencia o la confianza. En cuestión de minutos, una sola llamada puede bastar para perder dinero, datos bancarios o incluso el control total del teléfono.

El crecimiento del spam telefónico en América Latina refleja esta evolución. De acuerdo con estudios recientes de empresas de ciberseguridad, casi nueve de cada diez personas en la región recibieron llamadas no deseadas en los últimos meses, y una parte significativa de ellas correspondía a intentos directos de fraude. Detrás de estas cifras hay una industria criminal que combina tecnología, filtraciones de datos y técnicas psicológicas cada vez más refinadas.

Entender cómo operan estas estafas telefónicas es el primer paso para reconocerlas y cortar la llamada antes de que sea demasiado tarde.

Falso call center: la estafa que toma control del celular

Entre las modalidades más peligrosas se encuentra la del falso call center. En este esquema, los delincuentes se hacen pasar por empleados de bancos, compañías telefónicas o áreas de soporte técnico. El contacto puede llegar por llamada tradicional o por WhatsApp, muchas veces desde números con logotipos, nombres institucionales e incluso perfiles verificados.

El discurso siempre gira en torno a una urgencia: un supuesto cargo no reconocido, una falla de seguridad o un problema grave con la cuenta. La víctima, alarmada, recibe instrucciones para “resolver” el incidente.

El punto crítico ocurre cuando el estafador pide instalar una aplicación de acceso remoto, como AnyDesk o TeamViewer. Aunque son herramientas legítimas, en manos equivocadas permiten el control total del dispositivo. Desde ahí, el delincuente puede abrir aplicaciones bancarias, realizar transferencias y copiar información sensible sin que la víctima tenga que revelar contraseñas verbalmente.

Esta variante marca un salto respecto al fraude clásico, porque elimina la necesidad de obtener datos por engaño: el criminal opera directamente desde el teléfono.

Premios inexistentes y registros falsos

Otra de las estafas telefónicas más comunes se basa en la promesa de premios. El delincuente informa que la víctima ganó un sorteo, una promoción exclusiva o un beneficio ligado a marcas conocidas. El mensaje siempre llega sin que la persona haya participado en nada.

La clave está en la presión. Se establece un plazo corto para reclamar el premio y se solicitan datos personales “para validar identidad”. En algunos casos, se pide un pago mínimo por concepto de envío o liberación del supuesto regalo.

Más allá del dinero, esta modalidad apunta al robo de identidad. Fotografías de documentos, códigos SMS y datos personales alimentan bases utilizadas luego en fraudes bancarios, créditos ilegítimos o suplantaciones en otras plataformas.

La regla es clara: los premios reales no exigen pagos anticipados ni solicitan información confidencial por teléfono.

Secuestro virtual: miedo como herramienta principal

El secuestro virtual es una de las estafas telefónicas más agresivas en lo emocional. El delincuente afirma que un familiar fue secuestrado o sufrió un accidente grave y exige dinero inmediato para “resolver” la situación.

Gracias a filtraciones de datos en internet, los criminales suelen conocer nombres, relaciones familiares y rutinas. Esto hace que el relato suene creíble. Algunos incluso utilizan sonidos de fondo, como tráfico o voces distorsionadas, para reforzar la amenaza.

En versiones más avanzadas, se realizan llamadas simultáneas a varios miembros de la familia para sembrar confusión y evitar que alguien verifique la información con calma.

La recomendación en estos casos es mantener la cabeza fría, cortar la llamada y contactar directamente al familiar involucrado por otro medio. La verificación rápida suele desmontar el engaño.

Por qué estas estafas siguen funcionando

Las estafas telefónicas no dependen solo de tecnología, sino de comportamiento humano. Funcionan porque explotan el estrés, la confianza en instituciones conocidas y la reacción impulsiva ante situaciones urgentes.

La combinación de bases de datos filtradas, aplicaciones legítimas mal utilizadas y guiones psicológicos bien ensayados explica por qué estos fraudes siguen creciendo.

Estafas telefónicas
Estafas telefónicas

Cómo reducir el riesgo en el día a día

  • No instalar aplicaciones por indicación telefónica
  • Nunca compartir códigos recibidos por SMS
  • Desconfiar de llamadas que generen urgencia extrema
  • Cortar la comunicación y verificar por canales oficiales
  • Denunciar números sospechosos para frenar su propagación

Las estafas telefónicas evolucionan, pero la prevención sigue dependiendo de decisiones simples: dudar, verificar y no actuar bajo presión. En un entorno donde una llamada puede costar miles de pesos, colgar a tiempo sigue siendo la mejor defensa.

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