Ciberseguridad: cuentas activas elevan riesgo tras despidos

Ciberseguridad: cuentas activas elevan riesgo tras despidos
Ciberseguridad exige cerrar cuentas, sesiones y permisos tras una baja laboral para evitar accesos indebidos y fraudes.

La ciberseguridad debe formar parte del proceso de salida de cualquier empleado, porque entregar una computadora, tarjeta de acceso o credencial física no basta para cerrar las vías digitales utilizadas. Si una cuenta, sesión o permiso permanece activo, la organización conserva un punto vulnerable de ciberseguridad que puede facilitar accesos indebidos, fraudes o fugas de información, incluso cuando la relación laboral y la ciberseguridad ya terminó.

Yair Lelis, director de seguridad digital de Cisco México, advierte que la salida de un colaborador debe tratarse como un proceso crítico de seguridad, no únicamente como un trámite administrativo. Mientras Recursos Humanos gestiona la baja, los sistemas corporativos necesitan recibir la instrucción para retirar permisos, cerrar sesiones y bloquear las herramientas que el trabajador utilizaba en sus actividades.

Uno de los principales problemas aparece cuando la baja no activa un protocolo claro de ciberseguridad y cada área supone que otra persona notificará a tecnología. Ese modelo manual puede dejar accesos sin revisar, especialmente cuando el empleado utilizaba múltiples plataformas, aplicaciones y servicios en la nube; por eso, la ciberseguridad requiere coordinación entre las áreas responsables y una secuencia definida para evitar omisiones.

También existe la práctica de conservar cuentas activas para consultar posteriormente archivos o información relacionada con el puesto. Aunque la intención puede parecer operativa, una credencial que debería estar inhabilitada puede seguir funcionando durante semanas o meses, y convertirse en una vía de entrada que complique la protección de datos, documentos internos y sistemas estratégicos corporativos.

¿Qué accesos deben cerrarse cuando alguien deja la empresa?

El riesgo no se limita al correo corporativo, ya que los esquemas de ciberseguridad híbridos amplían la cantidad de servicios que deben revisarse al concluir la relación laboral. La ciberseguridad también exige comprobar sesiones abiertas, plataformas de colaboración y mensajería, VPN, sistemas privilegiados, almacenamiento en la nube, aplicaciones externas y dispositivos vinculados con la cuenta.

Recuperar una computadora tampoco significa haber eliminado todas las vías de entrada, porque una persona puede conservar sesiones activas o permisos en servicios que no dependen directamente del equipo entregado. Por ello, el proceso debe contemplar tanto los dispositivos físicos como las identidades digitales asociadas, además de confirmar que las aplicaciones conectadas ya no reconozcan al antiguo colaborador.

De acuerdo con Lelis, muchos ataques exitosos comienzan con credenciales válidas, una situación que vuelve especialmente relevante la ciberseguridad después de una baja laboral. Si una cuenta continúa habilitada, un tercero que obtenga sus datos puede intentar acceder a información o hacerse pasar por un usuario legítimo, y esa apariencia de normalidad puede retrasar la detección de una actividad de ciberseguridad maliciosa real internamente también.

¿Por qué una cuenta activa puede facilitar un ataque?

Una credencial no eliminada puede utilizarse para cometer fraudes, provocar una fuga de información y ciberseguridad, robar propiedad intelectual o acceder indebidamente a datos de clientes. Además, la ciberseguridad enfrenta una dificultad cuando el ingreso ocurre con una identidad autorizada, porque los registros pueden mostrar una cuenta conocida y exigir una investigación más detallada y adecuada.

Un informe de 2025 de Talos, la organización de investigación en amenazas de Cisco, identificó el uso de credenciales válidas robadas entre técnicas empleadas en campañas de phishing. Los atacantes pueden aprovechar cuentas de confianza para enviar mensajes engañosos y aumentar la interacción, por lo que la seguridad digital también depende de controlar quién conserva acceso y durante cuánto tiempo.

¿Cómo puede una empresa reducir este riesgo?

Las organizaciones pueden establecer un procedimiento formal de desvinculación que se active cuando se confirma la salida, y automatizarlo cuando sea posible para reducir errores. La seguridad digital mejora cuando la revocación de permisos deja de depender de recordatorios aislados y se convierte en una tarea coordinada, con responsables, tiempos y confirmaciones que permitan comprobar que cada acceso fue cerrado.

Entre las acciones básicas están desactivar las cuentas corporativas, cerrar sesiones en plataformas de colaboración y mensajería, retirar accesos a VPN y sistemas privilegiados, desvincular dispositivos y revisar aplicaciones y servicios en la nube. Estas medidas fortalecen la ciberseguridad porque reducen privilegios de identidades antiguas y permiten documentar qué sistemas fueron revisados al concluir la relación laboral y la ciberseguridad.

¿Por qué conviene revisar los permisos de forma periódica?

La revisión no debería terminar con la baja de un trabajador, ya que los permisos acumulados también pueden generar exposición entre empleados activos. Una estrategia de seguridad digital puede incluir auditorías cada tres o seis meses para verificar quién tiene acceso a cada sistema, qué información puede consultar y si ese nivel de autorización continúa siendo necesario para sus funciones actuales de ciberseguridad.

Lelis señala que gestionar identidades no es solo responsabilidad de tecnología, porque proteger la identidad digital equivale a proteger el negocio. La seguridad digital, por tanto, necesita participación de Recursos Humanos, responsables de cada área y equipos técnicos, para que cada salida laboral active una respuesta completa y reduzca que una puerta digital quede abierta.

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