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En vano las revelaciones contra el cura pederasta que hicieron sus víctimas, quedó impune.
Foco Rojo

Quedó impune poderoso cura pederasta de Cancún, CDMX y Saltillo; delitos prescribieron

Como consuelo "terrenal" la Santa Sede le quitó el estado clerical al otrora padre Fernando Martínez Suárez, quien utilizando la sotana y el "poder de Dios", abusó de cuando menos 8 menores de edad, aunque todo indica que pudieron ser decenas durante más de 50 años que ejerció el sacerdocio.

por La Verdad

En vano las revelaciones de sus víctimas del cura pederasta, quedó impune.

En vano las revelaciones de sus víctimas del cura pederasta, quedó impune.

Vaticano retiró estado clerical de sacerdote abusador de menores en  Cancún y Saltillo

 

Los Legionarios de Cristo informaron que la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede retiró el estado clerical al sacerdote  Fernando Martínez Suárez, luego de que se confirmara que abusó sexualmente de varios menores de edad cuando fue director de dos colegios en México y Cancún.

Después de que Martínez Suárez, integrante de los Legionarios de Cristo y director del Colegio Cumbres en Cancún y posteriormente en Saltillo, abusó de al menos ocho menores de edad, la Congregación promovió que perdiera su condición de sacerdote.

Sin embargo sigue impune, como consecuencia de que los delitos que cometió prescribieron.

Impunidad

 

Como se sabe, el año pasado la actriz Analú Salazar expuso que: “Yo tenía 8 años, yo no hice nada, no es nuestra culpa. Y a ti si eres víctima te digo: yo te creo". De esta forma, la actriz mexicana lanzó, a través de sus redes sociales, su denuncia de abusos sexuales contra el sacerdote Fernando Martínez Suárez.

Poco después, la congregación emitió un comunicado en donde anunció una "investigación exhaustiva" sobre los posibles abusos, al tiempo que subrayaba que Martínez Suárez, de 79 años vive retirado en una casa de la Legión en Roma y "no ejerce ningún ministerio pastoral".

"No puede ejercer el sacerdocio, ni de manera pública, ni privada, es decir, ya no es sacerdote", explicó Pablo Pérez de la Vega, vocero de la Congregación.

Aunque en mayo pasado lo denunciaron ante la Fiscalía General de Justicia de Quintana Roo por el abuso de al menos seis niñas, entre 1991 y 1993 en Cancún, el ahora ex sacerdote no será castigado penalmente.

También se acreditaron abusos contra menores en el Instituto Cumbres, Lomas, en la Ciudad de México, en 1990.

"El problema es que el delito está prescrito, las autoridades civiles no pueden actuar por este motivo", dijo el vocero.


Por su parte el sacerdote Alberto Athié exigió que los sacerdotes abusadores sean castigados por la vía legal, y llamó a descongelar iniciativas en el Congreso donde se establece la no prescripción de estos delitos.

Lo encubren

Lo más contradictorio es que el presunto violador continúa perteneciendo a los Legionarios de Cristo, que vigilarán "lleve una vida que corresponda a su condición de religioso que ha perdido el estado clerical".

Fernando Martínez Suárez, sacerdote que abusó sexualmente de menores de edad cuando fue director de dos colegios de los Legionarios de Cristo, no podrá ejercer su ministerio sacerdotal, aunque seguirá perteneciendo a esa congregación católica.

 

 “Los Legionarios de Cristo asumirán la responsabilidad de que Fernando Martínez lleve una vida que corresponda a su condición de religioso que ha perdido el estado clerical, y reafirman su determinación de recorrer el camino difícil y exigente de reparación y sanación”, dice el comunicado.

El 22 noviembre de 2019, en un extenso informe externo, los Legionarios informaron que el sacerdote abusó sexualmente de al menos ocho menores de edad, entre 1990 y 1993.

 

La Congregación pidió perdón “por sus actos abusivos contra menores de edad”, y anunció que el sacerdote tenía prohibido realizar cualquier ministerio sacerdotal.

Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) exhortó al director general de la Congregación después de solicitar al Santo Padre, confirmó la dimisión del estado clerical del padre Martínez, “manteniéndolo sujeto a la obediencia religiosa en una residencia de México” (Ariel Velázquez).

 

 

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