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Sándor Márai: La escritura desde el exilio
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Sándor Márai: La escritura desde el exilio

La Bookblogger Marisol Iturríos de Leamos un Poco nos habla del escritor húngaro Sándor Márai.

por La Verdad

Sándor Márai: La escritura desde el exilio

Sándor Márai: La escritura desde el exilio

La bookblogger de Leamos un poco, Marisol Iturríos en su colaboración para Estilo y Vida de laverdadnoticias.com nos hablará de Sándor Márai.

Roberto Calasso, de la ya extinta editorial Adelphi se encontraba una tarde en una reunión cuando mira un viejo catálogo que ofrecía novelas centroeuropeas traducidas al francés. Un nombre atrajo toda su atención: Sándor Márai, un viejo escritor húngaro, exiliado y deprimido que meses antes se había suicidado en San Diego.

Meses después, tras haber leído sus obras, Calasso convoca a una cena a dos colegas, dedica cerca de tres horas en tratar de convencerlos de publicar las obras de este autor con el sello Adalphi.

Sándor Márai.

No fue sino hasta 2005 que la editorial Salamandra, recientemente comprada por Penguin Random House, apostó (acertadamente) por publicar en castellano a Márai, traducción hecha por Judith Xantus, empezando con El último encuentro (publicado originalmente en 1948).

“Intento servir a los demás,  lo que para mí constituye el único sentido de la vida”.

Sándor Márai fue un escritor húngaro que nace en 1900. Perteneció a la pequeña burguesía húngara. Empezó, como muchos otros escritores, trabajando como periodista. Como escritor tuvo éxito casi desde el principio, es uno de los pocos escritores que ha vivido holgadamente gracias a ello.

Gozó de un éxito internacional hasta finales de los años 40, cuando su exilio en Estados Unidos y la prohibición de su obra en Hungría lo borró del mapa.

Títulos de Sándor Márai.

Creció en un ambiente aristócrata, incluso estudió en el extranjero. Fue un gran observador de su época, de los acontecimientos políticos y sociales. Vivió en diferentes ciudades, Budapest, París, Munich, Berlín. En sus novelas vemos mucho del autor, sobre todo esas intuiciones de que tarde o temprano algo se va a quebrar.

Lo mismo pasaba en su vida, le tocó vivir dos Guerras Mundiales, pero sin duda la que más le afectó fue la Segunda Guerra Mundial.

Casi desde un inicio Márai criticó a Hitler y el nazismo. Y como todos sabemos no estaba errado. Quizá lo más duro fue cuando en 1945 Alemania ocupó Hungría y tuvo que ser testigo de cómo amigos y vecinos se congraciaban con el enemigo.

Por esa época, muchos húngaros que estaban en contra del nazismo, tenían como esperanza la salvación de los rusos, otro régimen que Márai criticaría fuertemente.

Con la llegada de los comunistas a Hungría, Sándor Márai se ve obligado a marcharse, ya que, si bien no estaba visto como alguien 100% burgués, ya que trabajaba y vivía de ello, su educación y naturaleza aristócrata estaba mal vista. Esta pérdida de identidad lo llevó a Italia y finalmente a Estados Unidos.

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Pasaron años antes de que el gobierno Húngaro le pidiera volver, y cuando eso pasó, ya era muy tarde, su salud le impedía hacer ese cambio en su vida por el que tanto había esperado.

A principios de 1989, los médicos le dicen que a su edad es imposible que viva solo, por lo que deberá trasladarse a una residencia con cuidados médicos.

Sándor Márai.

Esta noticia acabó por completo con sus ganas de vivir, en una última carta enviada a su editor, István Vörösváry, le dice “Lo siento mucho, ya no puedo más. La debilidad no desaparece y, de seguir así, pronto tendrán que ingresarme. Quisiera evitarlo. Gracias por vuestra amistad. Cuidaos mucho. Os deseo lo mejor. Sándor Márai.”

Se suicida el 21 de febrero de 1989, meses antes de la caída del Muro de Berlín y fin del comunismo.

Mano lenta y monólogos

La traducción de sus obras al castellano trajo de la mano un Boom húngaro. Cautivó a los lectores por su mano lenta, sus monólogos, tensiones internas, con sus novelas psicológicas que involucran a personajes ordinarios, pero que al mismo tiempo invitan al lector a la introspección y el análisis.

Todo esto da como resultado tramas absorbentes, adictivas. Personajes que cautivan y seducen.

Utiliza otro elemento importante que es el lenguaje visual, el tema de los colores se vuelve un constante en sus obras. Sin llegar a ser un libro descriptivo, las casas, los edificios, todos tienen que ver con simbolismos.

Su obra

Crear una novela donde el personaje tiende a hablar en monólogo, donde escasean los diálogos cortos, donde los personajes llegan a ser reiterativos con sus ideas, no es fácil, no cualquiera lo hace bien y tiene como resultado una obra maestra.

Teje un hilo narrativo que no solo se teje alrededor de sus personajes, sus acciones, sus pensamientos, sus vidas, sino que también incluye las del lector, haciendo con esto un libro espejo-ventana.

El último encuentro (1940)

Es la historia del último encuentro de un viejo general de la Guardia Imperial con su mejor amigo de la academia militar.

El viejo general lo espera en su castillo húngaro y está dispuesto a enfrentarse a su amigo para saber algo que nunca supo del todo. Pues 41 años antes, ocurrió un hecho que no solo les cambió la vida, sino que los separó aparentemente. Por medio de evocaciones y recuerdos, conocemos las vidas de estos dos jóvenes, como se hacen amigos inseparables y como una mujer termina por separarlos.

El último encuentro.

La mujer justa (1940)

Un día, en un hotel de Budapest, una mujer le cuenta a su amiga, cómo descubrió que su marido le era infiel, tenía un apasionado romance con otra mujer. Pero también le cuenta cómo fracasa en su intento por reconquistar a su esposo.

En la misma ciudad, el marido le cuenta a un amigo cómo dejó a su esposa por la mujer a la cual amaba desde hace varios años.

La mujer justa.

Al amanecer del día siguiente en Roma, una mujer le cuenta a su amante cómo ella de origen humilde se casó con un hombre rico pero como el matrimonio naufragó en el rencor y la venganza.

“La patria de un escritor es la lengua materna.”

Este año Sándor Márai cumplió 30 años de haber dejado físicamente este mundo, se dice que su lectura es para valientes porque a través de ella hurgamos en nuestro interior. Su obra persiste, a través de sus palabras sentimos su exilio húngaro, su exilio muerte, el exilio hasta de su propia muerte.

Un escritor que con esta herencia literaria rica y profunda, un escritor que convirtió su nostalgia en literatura.

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