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Para que no me olvides. Las mujeres tenemos la misma historia que contar.
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Para que no me olvides. Las mujeres tenemos la misma historia que contar

Marisol Iturríos nos habla de una novela que pone en manifiesto la herencia asignada al género femenino del “deber de ser mujer”.

por La Verdad

Para que no me olvides. Las mujeres tenemos la misma historia que contar,

Para que no me olvides. Las mujeres tenemos la misma historia que contar,| Marisol Iturríos

La bookbloguer de Leamos un poco, Marisol Iturríos en su colaboración para Estilo y Vida de laverdadnoticias.com nos comparte la reseña de la novela Para que no me olvides (Alfaguara) de Marcela Serrano.

¿Alguna vez se han puesto a pensar de lo afortunados que somos de poder comunicarnos?

Y es que el poder expresarnos es algo tan natural que no lo valoramos, poder hablar, leer, escribir ya sea para pedir un vaso de agua o para manifestar nuestra opinión sobre política. Pero ¿qué pasaría si de un momento a otro no pudieras hablar, o escribir o leer? Sería como estar en una cárcel, morir en vida, atenernos a que todas nuestras decisiones dejarán de ser nuestras.

Marcela Serrano.

La escritora chilena Marcela Serrano, nos presenta Para que no me olvides (Alfaguara), una novela que nos narra con gran sensibilidad el pensamiento femenino y sus más abismales vivencias. A través de la soledad de un personaje incapaz de comunicarse, nos permite ahondar en nuestra soledad y la forma en la que las personas pueden morir en vida; la infidelidad aparece como el punto de inflexión rotundo, que derrumba el mundo de aparente seguridad de la protagonista, harta de la imposición de ser lo que otros esperan. Inquietudes e interrogantes que la llevan a plantearse el sentido de su existencia y a impulsar su necesidad de encontrarse como individuo.

"Todos nacimos y morimos solos y debemos lidiar con ello. Pero creo que ser mujer, incluso ahora, es equivalente a una profunda sensación de soledad, de desamparo. Por eso es un tema recurrente en mis libros"

Trama

Para que no me olvides, al igual que los otros libros de la autora, ahonda en la percepción del mundo de las mujeres, recreando situaciones un tanto comunes pero de una manera poética.

Blanca, el personaje principal, es una mujer chilena de clase alta quien después de sufrir un ataque cerebral es diagnosticada con afasia una enfermedad que la imposibilita para comunicarse, no puede leer, escribir, hablar y vivirá con la amenaza latente de sufrir un segundo infarto que empeore su situación. El único “consuelo” es que entiende lo que pasa a su al rededor y tiene cierto grado de independencia. Este confinamiento obligatorio, la lleva a hacer una retrospección de los últimos años de su vida.


La autora nos ubica en el Chile de los noventa, recién había acabado la dictadura de Augusto Pinochet y el país se encontraba en un periodo de incertidumbre, durante el mandato de Pinochet hubo represión política y violación de los derechos humanos. Más de 1000 desaparecidos, más de 3000 asesinados oficiales, más de 35 000 torturados y más de 200 000 exiliados. Pero Blanca que vivía en su jaula de cristal jamás se enteró, incluso dudaba de la veracidad de este tipo de acontecimientos, ella solo se preocupaba por su esposo, poder concebir a sus hijos, atender a sus amistades, nunca dar de que hablar y reunirse con el resto de su familia una vez a la semana. Siempre se vio “obligada” a seguir convencionalismos propios de su estatus social, aun cuando internamente los criticara.

Su mundo se ve sacudido cuando a través de su cuñada y amiga conoce a Victoria, una mujer totalmente opuesta a Blanca, es madre soltera, tiene que trabajar todo el día para poder cubrir cuentas y soportar a un jefe que siempre pide algo más a cambio de no despedirla, una mujer que perdió mucho en la época de Pinochet, su padre es uno de los miles de desaparecidos y ella forma parte de las víctimas de tortura; Victoria es una mujer desenvuelta, independiente y sin inhibiciones no se calla a la hora de dar su opinión, ya sea de política o respecto a hombres. Cuando Blanca la conoce a ella y su familia se da cuenta de la venda que ha tenido todo este tiempo en cuando a los acontecimientos de su país. También con esta amistad conoce al Gringo quien derrumbará el mundo de aparente seguridad en el que ella vivía. 
Una fractura en la vida de cotidiana de Blanca la lleva a revelarse y descubrirse, y una enfermedad incurable la lleva a profundizar en sus más íntimos pensamientos y sentimientos. La afasia surge como una metáfora a la condición que viven muchas mujeres y su silencio milenario.


Serrano nos adentra en el profundo e íntimo universo femenino y las distintas maneras que existen de amar para vivificarlo.

“Y si contemplas llorando las estrellas. Y si se te llena el alma de imposibles es que mi soledad viene a besarte. Para que no me olvides.”

Sobre la autora

La chilena Marcela Serrano de padres escritores,  se dedicó en un principio a las artes plásticas; publica su primer novela a los cuarenta años, Nosotras que nos queremos tanto (Alfaguara), por la cual se le entregó en México el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 1994. Comprometida principalmente con el universo femenino, en sus novelas nos muestra el papel que juegan las mujeres en los diferentes ámbitos de sus vidas.

Sus libros conforman un ciclo de novelas contemporáneas con los que Marcela Serrano parece haber expuesto esa profunda inquietud y malestar con las que otras mujeres tienen que enfrentar la vida a lado o al frente de hombres discriminadores o inmaduros emocionalmente. Sus libros han conquistado al público femenino quienes se han identificado con la prosa de la escritora y la sensibilidad femenina con los que irrumpe en sus relatos.


La narrativa de Marcela Serrano es simplemente emotiva, sensible e imperdible. Dice Marcela que la historia común que tenemos que contar las mujeres es el hecho de haber abierto los ojos a un mundo que no estaba diseñado para nosotras. Una realidad palpable también en la novela Para que no me olvides.

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