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Florencia Deffis nos habla de las "relaciones tóxicas"

La famosa escritora de “Recuperando a mi ex” nos explica sobre lo complicado de vivir una relación adictiva y tóxica

por La Verdad

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Florencia Deffis nos habla de las "relaciones tóxicas"

Muy orgullosos queremos compartirles a la famosa escritora y youtuber Florencia Deffis, en su colaboración del día de hoy en la que nos habla sobre la adicción del amor.

Relaciones adictivas y tóxicas… hay una constante en casi todos los mails y mensajes donde me piden consejos sobre cómo salvar una relación que es verdaderamente adictiva y por lo tanto, TÓXICA:

Me describen a un verdadero patán, que lleva meses tratándolas como basura (hay mails de más de dos cuartillas ehh) y al final de todo el relato sobre el “monstruo” en cuestión (que por supuesto ya las dejo de buscar, porque además son ellos quienes se van) me dicen algo como: “pero lo extraño, Florencia, ¿qué hago? Sufro mucho porque a pesar de todo yo sí lo amo…” mi respuesta es un ¡¡¡aaagghhhhh!!! interno apretando los dientes porque me produce coraje, no cada historia en particular (que casi todas son iguales, aún cuando cada quien cree que su caso es diferente), sino de ver la baja autoestima y lo poco con lo que se conforman estas mujeres.

¿Tienes una relación tóxica?

Lo más triste de todo es que confundan su codependencia con amor, las adicciones a las emociones propias con amor. El amor NADA tiene que ver con faltas de respeto, con abandono y mucho menos con sufrir por alguien que en realidad es imaginario. Digo imaginario porque se hacen en la cabeza una idea sobre cómo es un hombre, esto sucede durante los primeros meses y a veces semanas de la relación.

Cuando ellos están mostrando la mejor versión de sí mismos y a veces hasta actuado con tal de conseguirte, y cuando digo conseguirte quiero decir… meterse en tus pantalones. El tipo se puede portar de lo mejor unas cuantas semanas o meses y después cambia (la citas son menos, luego las llamadas y finalmente los mensajes son semanales), ellas le reclaman, el tipo hace promesas que no cumple, pero ellas ahí siguen, conformándose cada vez con menos con tal de que él no las deje y es justamente por eso por lo que las acaba dejando, por permisivas.

¿Estás permitiendo demás?

Aquí quiero reiterar que los hombres adultos y el ser humano en general, necesitamos límites, igual que los niños (siempre estamos viendo hasta dónde podemos llegar). Es decir, al momento que tú le reclamas o haces una escenita por su “cambio” y le dices: “yo así no voy a seguir ehhh, no tengo ninguna necesidad”, lo haces esperando que él vuelva a ser como era al principio (nunca lo hacen), él te promete que te va a ver más seguido y que te va a tratar como reina, ese día haciendo uso de todos sus encantos, consigue lo que quiere (sexo) y después todo vuelve a la normalidad, o sea, desaparece por días, pero tú ahí sigues, pese a que lo amenazaste, le dijiste que no ibas a aguantar eso, sólo que eres igual que él NO CUMPLES, porque cuando te vuelve –ya no digamos a llamar, eso implica mayor esfuerzo y compromiso- a mandar un mensaje que dice: “hola” o una simple carita feliz, tú saltas como si te hubiera propuesto matrimonio, la emoción (y las secreciones cerebrales que eso implica) recorre TODO tu cuerpo.

¿Escenitas?

Se te olvida lo miserable que te sentiste durante sus 3 o más días de ausencia y silencio (porque también eres adicta a los químicos que secretas cuando te sientes miserable) como si estuvieras drogada… le contestas de inmediato y él ve su teléfono esbozando una sonrisa cínica con la que confirma que te sigue teniendo en sus manos (“pegó duro, masco chicle y tengo viejas de a montón, tururú, soy Juan Camaney” dice él con voz en off) sabe que ahí vas a seguir aunque te de cada vez menos….

Lamentable, pero todas conocemos a alguien que está en una situación así. Tú no, obvio peeero ¿qué tal la prima de tu amiga? Esa si no entiende ¿verdad?

Cansada de una relación tóxica.

Pues durante todo este tiempo he estado estudiando y aprendiendo que el comportamiento antes descrito no sólo se debe a una baja o nula autoestima, también es una adicción, sí una adicción, no a la persona sino a las emociones tóxicas y químicos que el cerebro secreta y son disparadas por la conducta de esa persona a la que tanto crees amar. Lo cierto es que en realidad las podría producir cualquiera, porque se trata de una adicción a nuestros propios químicos. No es que sean tontas (algunas) es que como en el caso del cigarro, sabes que te está matando, pero no lo puedes dejar porque fumar te resulta muy placentero. 

¿Relación adictiva?

Así como hay gente a la que le gusta fumar (a mi, por ejemplo), hay gente a la que le “gusta” sentirse culpable, abandonada, enojada, iracunda, triste, enferma, víctima, etc. Como también hay gente a la que le gusta sentirse feliz y decide serlo por y a pesar de las circunstancias que le rodean. 

Es decir, si desde muy temprana edad te sentiste abandonada o lo fuiste, tus rutas neuronales ya están “programadas” para sentir el abandono y cuando no lo sientes vas a hacer lo que sea por conseguir ese sentimiento porque aunque te haga llorar y sufrir, es lo que conoces y de alguna manera te da seguridad porque reafirma que efectivamente tu ERES una mujer abandonada.

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Por eso hay mujeres (también hombres) que le buscan mangas al chaleco y hacen hasta lo imposible por apartar a sus seres queridos, de tal forma que cuando lo consiguen reafirman lo que ya conocen y su cerebro secreta esos químicos que ellas necesitan tanto como un fumador necesita la nicotina. Y cada vez que una conducta crea determinado resultado (que ya es el esperado) aunque sea inconscientemente, la adicción se vuelve mayor. 

Decir adiós a una relación que no funciona.

El tema es complejo, pero hay que aprender a reprogramar el cerebro con los químicos que secretamos con la alegría, con la paz interior y con el verdadero amor. 

Cada vez que repites una conducta con un mismo resultado, tu cerebro hace sinapsis, creando una ruta neuronal que te hará repetir esa misma conducta una y otra vez. El 5% de tu cerebro (que es la parte consciente) lo hace esperando un resultado diferente. Es incoherente hacer lo mismo y esperar resultados diferentes, pero todos lo hacemos porque así nuestro cerebro está en su zona de confort siguiendo las rutas que ya conoce, secretando los químicos a los que ya nos hemos hecho adictos. 

Observa tu conducta, observa tus pensamientos, cada vez que “extrañes” a esa persona tóxica que sólo te hizo sufrir, deja pasar ese pensamiento, no trates de reprimir porque como bien dijo Carl Jung: “lo que resistes, persiste”, no lo resistas, pero no te claves en ese pensamiento, no dejes que se convierta en sentimiento. Siempre primero pensamos y luego sentimos. Cámbiale al canal para que le enseñes a tu cerebro nuevas rutas neuronales. Piensa en cosas que te llenen de amor y no tengan nada que ver con él. Si eres constante con esto, vas no sólo a dejar de extrañarlo, vas a empezar a atraer hombres (y personas) más sanas a tu vida. Te harás adicta a sentirte bien, como quienes son adictos al ejercicio. 

Cambiando tus pensamientos cambias tu vida, pero sí, es tan complejo como dejar de fumar o ponerse a dieta. Es algo que realmente tendrías que estar determinada a hacer por convicción propia.

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