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¿Estás muerto espiritualmente? Estas señales te lo dirán
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¿Estás muerto espiritualmente? Estas señales te lo dirán

¿Cómo saber si estás vivo o muerto? Al igual que con la muerte física, hay signos o señales que nos indican si hemos fallecido espiritualmente.

por LaVerdad

¿Estás muerto espiritualmente? Estas señales te lo dirán

¿Estás muerto espiritualmente? Estas señales te lo dirán

¿Cómo identificamos si alguien ha muerto? Comprobamos su respiración, su pulso y palpitaciones, pero en cuestiones de espíritu, ¿cómo saber si nos mantenemos vivos? Existen 4 signos de muerte espiritual y por lo general se presentan juntos, no de forma aislada.

Primer signo

El primer signo de una muerte espiritual es la falta de esfuerzo. Este, que se asemeja a la pereza, representa una resignación apática hacia el statu quo y ninguna aspiración por un futuro mejor.

Segundo signo

La falta de compasión se manifiesta con un corazón frío y duro ante la la presencia del pecado y el sufrimiento. No existe una indignación por los derechos y la dignidad de Dios, no hay aflicción por la pérdida de un alma humana, no hay empatía por los afligidos y mucho menos alguna acción en nombre de aquellos que sufren.

“La Esperanza tiene dos hermosos hijos: la Ira y el Valor. La Ira para indignarse por la realidad y el Valor para enfrentar esa realidad e intentar cambiarla”. En resumen, ante la ausencia de compasión existe una ausencia de esperanza.

Ante la ausencia de compasión existe una ausencia de esperanza.

Tercer signo

El tercer signo se presenta ante la ausencia de aprendizaje, no querer recibir enseñanzas sobre la santidad de Dios o sobre el pecado. Este indica falta de humildad y falta de disposición a escuchar la verdad sobre Dios y la verdad sobre nosotros mismos.

Cuarto signo

Por último, hay una falta de arrepentimiento, como en aquellas personas que pecan sin dudar, sin remordimientos y sin vergüenza.

Ahora que conoces los 4 signos de muerte espiritual, imitemos la angustiosa pregunta de los Apóstoles en la Última Cena: “¿Seré yo, Señor?” (Mateo 26,22).

“¿Seré yo, Señor?” (Mateo 26,22).

Realiza un examen de conciencia, planifica una reforma vital y ve a confesarte lo antes posible. Después, pide en oración a Nuestro Señor que te ayude a arrancar de raíz aquellas malas hierbas para reemplazarlas por las virtudes que se les oponen.

Fuente: Aleteia

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