Estilo y Vida

Ansiedad y depresión: la otra pandemia que enfrentan los millennials

Los casos de depresión y ansiedad se han cuadriplicado en esta pandemia. Foto: rtve

La crisis mental que se sufre a raíz de la pandemia, aumenta cada día más en jóvenes dando como resultado ansiedad y depresión.

Por La Verdad

24/08/2020 09:06

Enfermedades como la depresión y ansiedad, especialmente en jóvenes, es causa de una crisis de salud mental que varios jóvenes han sufrido a causa de la pandemia del COVID-19. Siendo Estados Unidos como el país más afectado y era ya uno de los países con mayores problemas de salud mental entre la población joven, era fácil de esperar que estos problemas se recrudecieran.

Un reporte reciente del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos encontró que uno de cada cuatro jóvenes estadounidenses de entre 18 y 24 años de edad ha pensando en suicidarse en los últimos treinta días. Un porcentaje parecido dijo también que ha empezado a usar algún tipo de fármaco o droga para lidiar con sus problemas.

En total, cerca del 50% de los jóvenes encuestados admitió que ha sufrido de ansiedad o depresión en los últimos cuatro meses. Curiosamente, la ansiedad y la depresión no se han manifestado entre la población de más de 65 años, quienes son el grupo considerado con mayor riesgo de contagio de COVID-19.

Otra de las razones que evidentemente contribuyen a que los jóvenes sean los más afectados en cuanto a bienestar psicológico por la pandemia es la necesidad de contacto social, tan fundamental en todas las edades, pero que es especialmente importante en ese rango de edad, donde ocurre no sólo de manera intrafamiliar sino sobre todo con amigos y pareja.

De acuerdo con el reporte, los episodios de ansiedad se han triplicado actualmente en comparación al año pasado y, en el caso de la depresión, su ocurrencia casi se ha cuadruplicado. 

Otros males de la crisis mental

Estos van desde el alcoholismo y la adicción a las drogas hasta la violencia con la pareja y el abuso infantil. En Estados Unidos, la tasa nacional de ansiedad se triplicó en el segundo trimestre en comparación con el mismo período de 2019 (de 8.1% a 25.5%), y la depresión casi se cuadruplicó (de 6.5% a 24.3%). 

Los jóvenes se preocupan por sus parientes mayores y tal vez la explicación más pertinente es que los adultos mayores ya habían construido sus vidas antes de la pandemia, con rutinas, estructuras, carreras y relaciones a las que recurrir. Los jóvenes no lo habían hecho todavía y se estaban embarcando en esa aventura cuando el COVID-19 atacó.

Crisis social

Escuelas y universidades cerraron y este otoño podrían volver a hacerlo, o comenzar con rotaciones estudiantiles novedosas con presencia parcial, distanciamiento social, uso de cubrebocas y poca diversión. Los campamentos de verano fueron cancelados, al igual que muchas pasantías y ofertas de trabajo. Los conciertos y las fiestas son mal vistos o están prohibidos. La vida social y las redes de búsqueda de empleo de adultos jóvenes, por primera vez en los últimos tiempos, se han detenido.

Al reemplazar el sentido del tacto, como abrazos, estrechadas de mano, caricias y reemplazarlas por acciones táctiles al teléfono celular, con pantallas y aplicaciones simplemente no es suficiente. Biológicamente, seguimos siendo como otros primates, que necesitan el contacto físico para reducir los niveles de cortisol y sentirse bien. 

Un resultado, especialmente para los jóvenes hormonales, es el aislamiento y la soledad, lo que puede conducir a la apatía y la desesperación: en resumen, la depresión.

No saben si presentar o no una solicitud, ni cuándo hacerlo, dado que las universidades pueden abrir o no, ni saben si vale la pena pagar la matrícula. Y tampoco tienen seguridad de que mamá y papá puedan pagarles los estudios, ya que dependerá de que tengan ingresos nuevamente.

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Esto significa que debemos tomar especial atención a nuestra salud mental en estas épocás de COVID-19 ya que todo sigue siendo completamente incierto, aún debemos tomar fuerza para tomar las cosas con la mejor actitud positiva, en caso de tener síntomas de ansiedad o depresión, háblalo o llama a un especialista.