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Ángel de la Guarda: Razones para INVOCARLO siempre
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Ángel de la Guarda: Razones para INVOCARLO siempre

Si sientes que estas solo o sin alguien a quien acudir, SIEMPRE puedes llamar a tu Ángel de la Guarda

por MarcelaNazar

Ángel de la Guarda: Razones para INVOCARLO siempre

Ángel de la Guarda: Razones para INVOCARLO siempre

Conectar con el mundo angelical de manera consciente es la forma más fácil de encontrar el camino cuando nos sentimos perdidos, llamar a tu Ángel de la Guarda cuando te sientes en la soledad o en el vacío.

¿Quién es el Ángel de la Guarda?

Es un espíritu creado por Dios para proteger y acompañar a una persona desde que nace hasta el momento de su último aliento.

Nuestro Ángel de la Guarda es también nuestro mensajero personal, encargado de llevar nuestros mensajes a Dios, y viceversa.

Hablando contigo

Tal vez pienses que eres incapaz de recibir un mensaje de tu Ángel de la Guarda, pero lo cierto es que ellos se comunican de formas que no esperarías, como con esa canción que escuchas en repetidas ocasiones y que si pones atención es justamente lo que necesitas escuchar.

También puedes recibir mensajes si pones atención a letreros, señales o números en tu camino.

La mejor forma de conectar con tu Ángel

Ángel de mi guarda,

dulce compañía,

no me desampares,

ni de noche ni de día,

no me dejes solo, que me perdería,

hasta que me pongas, en paz y alegría,

con todos los santos, Jesús y María,

te doy el corazón y el alma mía

que son más tuyos que míos.

Amen.

Amado Ángel de la Guarda.

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Devocionario al Ángel de la Guarda

(Según Juan Berchmans)

Ángel Santo, amado de Dios, que después de haberme tomado, por disposición divina, bajo tu bienaventurada guarda, jamás cesas de defenderme, de iluminarme y de dirigirme: yo te venero como a protector, te amo como a custodio; me someto a tu dirección y me entrego todo a ti, para ser gobernado por ti.

Te ruego, por lo tanto, y por amor a Jesucristo te suplico, que cuando sea ingrato para ti y obstinadamente sordo a tus inspiraciones, no quieras, a pesar de esto, abandonarme; antes al contrario, ponme pronto en el recto camino, si me he desviado de él; enséñame, si soy ignorante; levántame, si he caído; sostenme, si estoy en peligro y condúceme al cielo para poseer en él una felicidad eterna. Amén.

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