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Todo comienza con una pregunta ¿Quién hizo mi ropa?
Estilo y Vida

Las manos detrás de nuestra ropa

Todo comienza con una pregunta ¿Quién hizo mi ropa?

Pongamos de moda ayudar a los movimientos sociales, por más cliché que parezca, chicle y pega logramos algo todos juntos levantando la voz de forma respetuosa y despertamos un poco más nuestra toma de decisiones.

por JazminOrtega

Todo comienza con una pregunta ¿Quién hizo mi ropa? ¿Alguna vez te preguntaste eso? porque es fácil descubrir de qué está compuesto o de qué empresa viene, toda esa información se encuentra en las etiquetas, pero ¿dónde podemos saber quiénes fueron las manos que soportaron el calor y el ruido de las máquinas?

Hace poco hablé con una Ingeniera en textiles apellidada Rodríguez, que me contó que la industria en la producción de prendas no es bien pagada, claramente es toda una “chamba pesada” en la que consta de pasar por diversos procedimientos, muchas veces en condiciones poco favorables o peor aún, nada seguras. Tal vez el perder dedos no esté a la orden del día pero la falta de capacitación, prevención o reglamentos si lleva que trabajadores lleguen a perder partes de su cuerpo por esas razones.

Documental llamado “The True Cost”

Ahora, una pequeña historia antes de llegar al nacimiento de la pregunta inicial, en el año 2013 justamente en abril, se derrumbó el Rana Plaza ubicado en Bangladesh, dicho lugar poseía tiendas, bancos y una fábrica de ropa, tras el derrumbe alrededor de 1127 personas perdieron la vida, al parecer un día antes aparecieron unas grietas que los trabajadores reportaron, pero los jefes y dueños pidieron a los trabajadores volver al día siguiente, alegando que era un lugar seguro, que las grietas no darían problemas. Tal vez fue la ambición por no dejar de producir y generar dinero o el poco interés que tenía por la seguridad de sus trabajadores, el que llevó a que los dueños no quisieran arreglar esas grietas y el lugar que tenía capacidad para 5000 personas se llevase consigo más de 1000 vidas, la mayoría de mujeres y niños que se encontraban en la guardería del edificio para los hijos de los empleados.

Existe un famoso documental llamado “The True Cost” que muestra un lado de la moda demasiado oscuro, la exigencia de los consumidores por conseguir prendas a precios baratos con empresas que venden ropa de altos precios por pagas poco justas a sus empleados en condiciones laborales poco sanas y que contaminan el medio ambiente al mandar los residuos tóxicos que emplean a lagos, ríos, lagunas o mares donde las personas cercanas de las regiones son consumidores de esa agua y poco a poco adquieren enfermedades por dicha contaminación.

Documental llamado “The True Cost”

Para poner un poco más de limón a la herida, la clandestinidad existe, es así y no por fingir que eso no ocurre dejarán de existir, personas con gran necesidad de recursos llegan a estos talleres no legales y las condiciones de trabajo son aún peores, desde esclavización hasta poca paga, la falta de material de protección o lugares apropiados para tener seguros a los hijos de los empleados están ahí, los bolsillos de los creadores de estos lugares se llena con la explotación de estas personas y distribuyen la mercancía desde precios muy altos hasta los más bajos, ¿y nosotros qué hacemos al respecto? ser felices por conseguir las prendas de moda sin gastar mucho, usarla esa temporada y luego dirigirla a la basura.

Sabemos de qué se compone nuestra ropa porque en las etiquetas nos dan un escaso resumen del material que está hecho, pero ¿cómo podemos saber cuáles fueron los procedimientos de elaboración completos y los químicos que posee? volviendo a mencionar a la ingeniera Rodríguez con la que hablé hace unos días, ella me comentaba que la sustentabilidad es un tema complicado de tratar, hasta la fecha es complicado encontrar una prenda completamente ecológica, pero las empresas poco a poco van cediendo a las exigencias por buscar alternativas que no sean tan agresivas con el medio ambiente. Por ejemplo los colores de la ropa, para teñirla es toda una tarea en la que pasa por el agua de 6 a 8 veces ¿imaginas la cantidad de agua que se necesita para ello? y después ser lanzada al exterior, ya hay una forma de hacer que el agua llegue hasta los drenajes menos contaminada.

“Gajes del oficio” dirían algunos, las personas que hacen nuestra ropa con el paso del tiempo van adquiriendo enfermedades de articulaciones por las altas temperaturas a las que se exponen al convivir con las máquinas que pueden llegar hasta los 40 grados, exponerse a llegar a la sordera por el mismo ruido de la gran maquinaria y a pesar de contar con orejeras (en los lugares legales de producción de ropa) el pasar por esto todos los días poco a poco debe ir desgastando más rápido el oído de lo normal.

¿Que tenemos sobre la mesa al final del día? Un trabajo duro expuesto a diversos riesgos mal pagado, empresas que elevan sus precios, consumidores que buscan el precio más bajo, contaminación a nuestro hogar el planeta, poca conciencia sobre el tema y una industria agresiva con sobre producción y al final ¿dónde termina todo lo que no se vende?

Tenemos un vínculo con las manos que crearon nuestra ropa, ellos pasan hora cociendo, cargando telas y objetos decorativos, pintando o supervisando el proceso de elaboración, nosotros compramos la prenda por gusto e interés, tomamos la decisión de llevarla a casa y dejar que sea parte de nosotros como forma de expresión, protección o identificación, la tenemos en nuestro poder cierto tiempo y después la desechamos sin más cuando muchas veces aún puede tener otra oportunidad, ¿No crees que es tiempo de ser consciente de este tema y hacer algo?

La historia que conté antes del Rana Plaza en Bangladesh fue una tragedia que pudo haberse evitado si no fuese porque los grandes empresarios estaban más concentrados en seguir produciendo algo de lo que tenemos para tirar todo el tiempo, grandes marcas se suministraban de dicha fábrica y nosotros consumimos de ellas. Por suerte a pesar de ser lamentable por el hecho, dicha tragedia también despertó la atención de otros e hizo que comenzaran una revolución que llevase consigo una pregunta simple que deberíamos comenzar a hacernos ¿Quién, cómo y donde hicieron mi ropa? ¿Realmente es necesario que se usen tantos recursos naturales que las futuras generaciones no podrán disfrutar para que nosotros ahora usemos una prenda más?

El nacimiento de un movimiento que quiere hacer conciencia en las personas a la hora de consumir algo tan básico como es la ropa que usamos, generar conciencia en el efecto que le causa a la tierra y el proceso que llevó así como el trato que se le dio a las personas que intervinieron en su creación, nace para hacer revolución pacífica, por eso su nombre “Fashion Revolution”; detrás de este movimiento se encuentran diseñadores, marcas, productores y trabajadores de los medios que luchan por una industria de la moda más consciente y responsable por el planeta y el recurso humano.

Desde plantear cuestionamientos sencillos hasta colocar carteles que sean herramientas para desmantelar la opacidad de la industria y conseguir una transparencia que beneficie a todos. Nunca olvidar las vidas perdidas en Bangladesh o las que son afectadas hasta la actualidad de diferentes formas como antes expliqué, esa es la finalidad que busca una sencilla pregunta. ¿Comenzarán a darnos respuestas? mi propuesta es comenzar a buscar proyectos sustentables dentro de este mercado, pensar dos veces antes de comprar más ropa si realmente la necesitas, la que ya haga “montón” entre tus cajones revísala y ve si es tiempo de que comparta nuevas aventuras con alguien más antes de pensar en tirarla a la basura, pagar lo justo (entiendo que las ofertas son maravillosas, a mi también me encantan y tal vez algunas si están justificadas) Pero ¿regatear con los artesanos cuando estás en un viaje o tu propia ciudad? ¡Apoya y consume local!

Si el tema te interesa y quieres saber más de cómo ayudar en el Fashion Revolution o cambiar tu estilo de consumir prendas, entra a su página oficial www.fashionrevolution.org, pongamos de moda ayudar a los movimientos sociales, por más cliché que parezca, chicle y pega logramos algo todos juntos levantando la voz de forma respetuosa y despertamos un poco más nuestra toma de decisiones.

Gracias a la Ingeniera textil Mayra Rodríguez por ayudarme a entender y conocer un poco de sustentabilidad en la elaboración de prendas así como todos los factores positivos y negativos que le rodean a la industria, a Fashion Revolution por existir y abrir los ojos de cientos de personas entre ellos a mí y a ti, gracias por leer esta primera columna de Cliché y pega.

Fashion Revolution, cambiar el estilo de consumir prendas


 

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