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Ed Wood, el peor director ¿también era el peor escritor de terror?
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Ed Wood, el peor director ¿también era el peor escritor de terror?

El guionista, productor, actor, editor y director estadunidense Ed Wood, es considerado el peor cineasta de todos los tiempos. Lo recordamos en el aniversario 104 de su nacimiento.

por LaVerdad

Ed Wood, el peor director ¿también era el peor escritor de terror?

Ed Wood, el peor director ¿también era el peor escritor de terror?

Ed Wood murió a los 54 años, víctima del olvido, la bancarrota y el alcohol sin lograr reconocimiento como autor de fantasías macabras que no terminó de despegar.  

El periodista Víctor Manuel Torres, define en su columna “Cuarto de Forros” en el Excelsior, como una pena que Ed Wood haya pasado a la historia como el delirante y limitadísimo cineasta que “logró” ser. Un cineasta mediocre, labioso, disparatado, terco y descuidado. De tan malo, se volvió de culto tras su muerte. Pero también fue el escritor de imaginación cáustica, lasciva, endemoniada y funesta, que construía relatos sórdidos y habitados por personajes siempre marginales, viciosos, lunáticos.

En 1994, Tim Burton dirigió el film Ed Wood, protagonizado por Johnny Depp.
En 1994, Tim Burton dirigió el film Ed Wood, protagonizado por Johnny Depp.

Por fortuna, en 2014, el sello estadounidense OR Books reunió en el libro Blood splatters quickly. The collected stories una serie de relatos que Wood escribió el siglo pasado –a finales de los años 60 y principios de los 70– para esas publicaciones que en el mercado anglosajón se denominan pulp, ediciones ilustradas y rústicas que están destinadas al consumo masivo. Un año después, el sello argentino Caja Negra reunió y tradujo al español esos cuentos (26 en total), rescató algunas viñetas y dibujos que aparecieron originalmente e imprimió el libro “La sangre se esparce rápidamente. Relatos pulp”.

Los relatos reunidos de Ed Wood, cuya muerte llegó el 10 de diciembre de 1978 en Hollywood, son sanguinolentos, relampagueantes, infames, chirriantes y, a pesar de su elaboración un tanto burda y tajante, siempre tienen la virtud de oler a licor barato, sexo pagado y perversión garantizada. Son ráfagas plenas de incorrección política, que fue el sello “inmoral” del que, afortunadamente, nadie pudo liberarlo.

Ed Wood dirigió desastrosas películas como Glen o Glenda y Plan 9 del espacio exterior.

Son relatos donde Ed Wood exhibe su genio retorcido, narrando una historia incestuosa de asesinato por celos, con un protagonista –un mellizo travesti, torpe y desquiciado– que intenta inculpar a un anciano millonario y decrépito; otra titulada “Cómo matar una noche de sábado”, dos borrachines, pobres diablos y víctimas del tedio, emprenden una expedición punitiva matando a todas las prostitutas que se encuentren a su paso. En “Divorcio isleño”, Wood no tiene piedad con Jerry, un joven homosexual poco agraciado físicamente, pero tan millonario, que posee una isla privada en la que da rienda suelta a sus pasiones más elementales. En “Missionary (position) impossible”, dos misioneros de una congregación se sumergen en la macabra espesura de una selva indeterminada, tratando de salvar a la llamada Reina Blanca.

                                    

El mejor relato es “Pista libre”, donde el héroe, un experimentado piloto de guerra  ha concluido una misión y debe regresar a su portaaviones, pero una avería en la pista le impide bajar y guardar su nave. Durante el tiempo que debe mantenerse dando vueltas en el aire hasta que se despeje la pista, Larry comienza a reflexionar sobre las tensiones propias del matrimonio, la posibilidad de tener un hijo, de retirarse a una vida relajada, de los sacrificios que deben hacerse en pos del amor. Y cae en la cuenta de que arriba, maniobrando un avión, se siente pleno, casi un dios alado y solitario.

Ricardo D. Pat

 

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