Ecología

Peces diablo: La maligna plaga que está acabando con otras especies

El pez diablo está siendo un peligro para el medio ambiente. Foto: La Verdad / cortesías

El pez diablo está siendo un peligro para el medio ambiente. Foto: La Verdad / cortesías

Esta especie invasora, llamada pez diablo, se ha establecido en ríos y lagos de México, convirtiéndose en una plaga en el medio ambiente sin depredador natural.

Por La Verdad

23/08/2020 02:22

Los pescadores de Tamaulipas, han alertado el crecimiento acelerado e imparable de peces diablo o su nombre científico: Hypostomus Plecostomus, que afecta a otras especies, aniquilándolas, dando como resultado la afectación a la economía de los pescadores y al medio ambiente.

El comportamiento del pez diablo

Se come los huevos de otras especies, sobrevive varios días afuera del agua, sus duras escamas evitan que tengan depredadores y no se recomienda su consumo en humanos por contener mercurio y plomo. Los pobladores han creado estrategias para alejarlos de los ríos, ya que están acabando con especies de mayor demanda, como la tilapia, casta rica, pejelagarto y tenguayaca, entre otros.

Esta especie, se ha establecido en ríos y lagos de México a raíz de algunos especímenes fueron introducidos por aficionados a los acuarios. Como ha ocurrido con otras especies invasoras como la rana toro o la perca del Nilo, al no encontrar un predador natural, la especie se ha convertido en una plaga incrementando su número y diezmando severamente la población de especies endémicas.

Debido a que la mayor parte de la plaga se encuentra en la Presa Infiernillo se le ha denominado “pez diablo” por los habitantes del lugar. En el caso del pez diablo, esto se debe a que tiene mucho éxito en alimentarse de los huevos y crías de otros peces como tilapia y pez plateado. Esta situación ha creado una situación crítica para los pescadores de la región. En diversos lugares aproximadamente el 70% de las capturas, son peces diablo.

En libertad puede alcanzar los 40 cm, pero en acuario no suele pasar de los 30 cm, llegando a vivir 15 años. Es omnívoro y nocturno, permanece quieto u oculto durante el día. Relativamente tranquilo, aunque territorial con otros peces de fondo, por la noche sale de su escondite para comer.

Su invasión en el mundo

Han invadido diversas regiones de los Estados Unidos a la fecha como por ejemplo, Texas, Florida y Hawái, Taiwán, Filipinas, Japón y Singapur. En México, sus vías de introducción han sido múltiples y van desde la liberación por parte de coleccionistas y aficionados a los acuarios, hasta su escape de las unidades de producción acuícola y de las instalaciones que utilizan los importadores comerciales.

Los llamados plecos o peces diablo constituyen especies muy adaptables a la variabilidad ambiental, lo que los convierte en especies invasoras muy peligrosas.

En los sitios donde se establecen, los plecos pueden causar problemas de asolvamiento, resuspensión de sólidos y erosión en reservorios y canales. Son especies muy competitivas que alteran la dinámica de las cadenas tróficas, provocando la disminución en el tamaño de las poblaciones de peces nativos y el desplazamiento de las especies que se alimentan principalmente de algas y detritus.

La invasión del pez diablo en México

En México, el primer reporte de la presencia en vida libre de este pez se realizó en 1995 en el río Mezcala, en la cuenca del río Balsas. Después, se registró en la presa de Infiernillo, Michoacán, en donde se le ha relacionado con graves consecuencias para la producción pesquera de tilapia. Las pérdidas brutas derivadas de la presencia de plecos en dicha presa se calcula que fueron del orden de 13 millones de dólares en 2007.

También se ha reportado su presencia en el estado de Chiapas, en las lagunas de Catazajá y de Medellín, y en Tabasco, en localidades cercanas a Villahermosa, principalmente en la proximidad del río Usumacinta y sus vertientes. En el Mapa se muestran algunas de las localidades del país donde se ha reportado la presencia de estos peces.

Aún no existe una gran cantidad de depredadores o competidores naturales que puedan controlar el tamaño y la distribución de sus poblaciones en México. En su hábitat natural los plecos son depredados por cocodrilos, nutrias y algunos peces de mayor talla, pero en México han proliferado sin ellos. Se ha sugerido, como una alternativa para el control de estos peces, su uso y aprovechamiento como alimento, tal y como ocurre en algunos países suramericanos.

En este sentido, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) entre otras entidades, así como comunidades locales, promueven la captura del pez diablo para el consumo humano o su utilización comercial en diversos sectores productivos de México.

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El pez diablo o pleco, en Sudamérica, se entierra en el lodo o en las parte más sucias de ríos y lagunas, impactando al medio ambiente, y es por eso que su armadura ósea acumula altas cantidades de metales pesados.  Se debe tener especial cuidado con su consumo en humanos ya que en algunas regiones se han analizado y se ha descubierto que guardan altos niveles de mercurio y plomo.