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Extraño dragón de komodo.
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Extraño dragón de Komodo

El dragón de Komodo o monstruo de Komodo, es uno de los animales más extraños endémicos de las islas de Indonesia, ¡Conóce sus datos curiosos!

por MarinaRosales

Extraño dragón de komodo.

Extraño dragón de komodo.

El dragón de Komodo o monstruo de Komodo, es una especie endémica de algunas islas de Indonesia central.

Estos animales poseen una cola fuerte y musculosa tan larga como su cuerpo, y aproximadamente 60 dientes serrados, que se cambian a menudo y que pueden medir hasta 2,5 centímetros de largo. Su saliva suele estar manchada de sangre, puesto que los dientes están casi cubiertos de tejido gingival que se daña de forma natural durante la masticación. Esto crea un cultivo ideal para las virulentas bacterias que viven en su boca.

Dragón de komodo.

La especie se encuentra entre los pocos vertebrados con capacidad de reproducción por partenogénesis, proceso por el que las hembras pueden poner huevos viables en situaciones de ausencia de machos.

En estado salvaje son una especie amenazada.

En estado salvaje son una especie amenazada; su ámbito de distribución se ha reducido debido a las actividades humanas y están catalogados como vulnerables en la Lista Roja de la UICN. Están protegidos por la ley indonesia, y un parque nacional, el Parque Nacional de Komodo, fue fundado en 1980 para contribuir a su conservación.

Datos interesantes

Es el lagarto de mayor tamaño del mundo, con una longitud media de dos a tres metros y un peso de unos 70 kg.

Prefiere lugares cálidos y secos, y suele vivir en prados abiertos con hierbas altas y arbustos, sabanas y zonas bajas de bosques tropicales,

Se alimentan principalmente de carroña, también cazan y tienden emboscadas a sus presas, que incluyen invertebrados, aves y mamíferos.

A consecuencia de su tamaño, son los superpredadores de los ecosistemas en los que viven.

La primera vez que científicos occidentales estudiaron los dragones de Komodo fue en 1910.

Depositan aproximadamente veinte huevos en nidos de megápodos abandonados, y los incuban durante siete u ocho meses.

Sus cuerpos robustos están uniformemente cubiertos de ásperas escamas.
 

Su actividad se desarrolla principalmente a primera hora y a la caída del sol, ya que evita moverse por la noche y durante las horas más calurosas del día.

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