Trump y la batalla legal por los aranceles
El expresidente Donald Trump volvió a colocarse en el centro de la agenda política y económica de Estados Unidos al llevar su disputa arancelaria hasta la Corte Suprema. Tras un fallo de la Corte de Apelaciones que declaró ilegales la mayoría de los gravámenes que impuso bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, el gobierno pidió a los jueces más altos del país una resolución inmediata.
El fallo que encendió la crisis
El tribunal de apelaciones, en una votación de 7 a 4, consideró que Trump había excedido su autoridad al imponer aranceles sin aprobación del Congreso. Aunque los impuestos continúan vigentes de forma provisional, la incertidumbre sobre su legalidad amenaza con afectar la confianza de socios comerciales y con paralizar negociaciones clave que estaban en marcha.
Las pequeñas empresas en el centro del conflicto
El impacto más inmediato no lo sienten los grandes corporativos, sino miles de pequeñas y medianas empresas que han visto encarecidos sus costos de operación. “Estos aranceles ilegales están infligiendo un daño serio y poniendo en peligro la supervivencia de nuestros clientes”, advirtió Jeffrey Schwab, abogado que representa a varias de ellas en el litigio. Para negocios familiares y emprendedores, cada día de incertidumbre significa menos ventas y mayor riesgo de quiebra.
Aranceles como herramienta política
Durante su presidencia, Trump convirtió los aranceles en un arma de presión internacional. Con ellos buscó forzar a la Unión Europea, Japón, México, Canadá y China a renegociar acuerdos comerciales. En lo inmediato, generó ingresos de 159 mil millones de dólares para el Tesoro estadounidense, pero también abrió frentes de conflicto con aliados históricos y elevó la volatilidad en los mercados globales.
Un debate sobre la Constitución y el poder presidencial
La raíz del caso está en el equilibrio de poderes. La Constitución otorga al Congreso la facultad exclusiva de imponer impuestos y aranceles, pero distintas leyes de emergencia han ampliado, con el paso de las décadas, la discrecionalidad presidencial. El tribunal de apelaciones determinó que Trump fue demasiado lejos al usar esa autoridad. Sin embargo, sus defensores argumentan que la seguridad económica del país justifica medidas rápidas y contundentes sin pasar por la burocracia legislativa.
¿Qué está en juego para Trump y para Estados Unidos?
Más allá de lo económico, la decisión de la Corte Suprema tendrá un impacto político y simbólico. Si el fallo confirma la ilegalidad de los aranceles, podría obligar a devolver miles de millones de dólares recaudados y marcar un precedente que limite la capacidad de futuros presidentes. Si, en cambio, se valida la estrategia de Trump, se abriría la puerta a un uso aún más amplio del poder ejecutivo en materia comercial.
Consecuencias globales de una disputa local
Los mercados internacionales ya han sentido el efecto de esta batalla legal. Las tensiones comerciales elevan el temor de inflación, reducen la estabilidad de cadenas de suministro y pueden desacelerar el crecimiento global. En países como México y Canadá, los aranceles fueron percibidos como golpes a socios estratégicos, mientras que en China sirvieron como recordatorio de la guerra comercial más intensa de los últimos años.
El futuro inmediato
La Corte Suprema tiene ahora en sus manos una decisión que podría redefinir la política comercial de Estados Unidos y el alcance del poder presidencial. Mientras tanto, pequeñas empresas, exportadores y consumidores esperan una resolución rápida que despeje la incertidumbre. Lo único claro es que la batalla de Trump por los aranceles apenas comienza su capítulo más decisivo.
