La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) identificó los mejores seguros con componente de ahorro o inversión, que debes contratar para asegurar tus finanzas.
A diferencia de los seguros tradicionales, diseñados solo para cubrir riesgos, estos productos funcionan como un “dos en uno”. Protegen ante imprevistos graves y, al mismo tiempo, permiten que una parte del dinero aportado se acumule o se invierta con objetivos de mediano y largo plazo.
¿Qué son los seguros con ahorro o inversión?
Son pólizas en las que la prima que pagas se divide en dos partes. Una se destina a la cobertura del seguro, como fallecimiento, invalidez o accidentes, y la otra se canaliza a una cuenta de ahorro o a instrumentos de inversión administrados por la aseguradora.
De acuerdo con la Condusef, este tipo de seguros no deben verse como un producto milagro, sino como una herramienta financiera que exige constancia, paciencia y un horizonte de tiempo claro.
Seguros de vida con ahorro
Uno de los productos más comunes son los seguros de vida con ahorro. En estos planes, al cumplir el plazo contratado, el asegurado recibe un monto acumulado previamente pactado.
Suelen utilizarse para metas concretas como el pago de estudios, el enganche de una vivienda, el inicio de un negocio o como complemento al retiro. La ventaja es que, si ocurre un imprevisto durante el plazo, los beneficiarios reciben la suma asegurada.
Dentro de esta categoría se encuentran los seguros dotales, que funcionan como una especie de “alcancía protegida”. Si el titular cumple el plazo, recibe el monto acordado desde el inicio; si fallece antes, la aseguradora paga la suma asegurada a los beneficiarios.
Seguros de inversión
Otra modalidad son los seguros conocidos como unit-linked. En estos productos, una parte del dinero se invierte en fondos de renta fija, variable o mixta.
Su atractivo está en el potencial de rendimiento, que puede ser mayor al de un seguro tradicional con ahorro. Sin embargo, la Condusef advierte que estos planes están expuestos a la volatilidad del mercado, por lo que el capital no está garantizado.
Son opciones pensadas para personas con mayor tolerancia al riesgo y un horizonte de inversión largo.

¿Por qué pueden ayudarte a mejorar tus finanzas?
Estos seguros fomentan la disciplina, ya que el pago periódico de la prima obliga a ahorrar de manera constante. Además, ofrecen tranquilidad: si ocurre un evento grave, la familia está protegida; si no, el dinero acumulado puede servir para cumplir metas futuras.
También funcionan como un complemento al retiro. No sustituyen a la Afore, pero pueden fortalecer el plan financiero de largo plazo, especialmente para quienes buscan diversificar.
Lo que debes revisar antes de contratar, según Condusef
La Condusef insiste en que estos seguros no son para todos. Antes de firmar una póliza, es clave entender los costos, ya que las comisiones suelen ser más altas que en un seguro tradicional.
También es importante revisar si el rendimiento es garantizado o variable, el plazo de permanencia, que puede ser de 10, 15 o hasta 20 años, y la flexibilidad para hacer aportaciones adicionales o retirar dinero.
La lectura completa de las condiciones generales es fundamental. “Ahí está la clave”, señala la revista Proteja su Dinero.
¿Cómo saber si eres beneficiario de un seguro?
Si sospechas que fuiste designado beneficiario, puedes acudir directamente a la aseguradora para iniciar el reclamo. En los seguros de vida, el plazo máximo para hacerlo es de cinco años.
También puedes solicitar una búsqueda de beneficiarios a través de la Condusef, ya sea en sus oficinas o mediante la herramienta SIAB Vida, diseñada para identificar pólizas activas a nombre de personas fallecidas.
Para recibir asesoría o presentar una queja relacionada con seguros, la Condusef pone a disposición el teléfono 55 53 400 999, el correo asesoria@condusef.gob.mx y su portal oficial.
Elegir un seguro adecuado no es solo una decisión financiera, también es una forma de proteger el futuro y evitar problemas económicos cuando más se necesita.