El 2024 será recordado como un año de extremos para el peso mexicano. De comenzar con el auge del llamado súperpeso a cerrar con una depreciación histórica del 22.5%, la moneda vivió una de sus etapas más turbulentas desde la crisis financiera de 2008.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, lo describió así: “Esto no se acaba hasta que se acaba”. Su frase resuena en un mercado que enfrenta temores por reformas constitucionales en México y el regreso de Donald Trump a la llamada Casa Blanca. A continuación, exploramos los factores clave detrás de esta caída histórica.
Del “súperpeso” al desplome: un año de contrastes
En enero de 2024, el peso mexicano se cotizaba en 17.04 unidades por dólar, reflejo de una economía fortalecida por exportaciones sólidas y una inflación bajo control. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente a partir de junio, tras las elecciones presidenciales en México.
El partido gobernante Morena anunció reformas constitucionales que alarmaron a los inversionistas internacionales, generando salidas de capital. A esto se sumó la incertidumbre global por el regreso de Trump, quien prometió aranceles a productos mexicanos por presunta triangulación de bienes chinos.
Impacto político y económico del regreso de Trump
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, no tardó en avivar la incertidumbre económica. Sus anuncios de nuevos aranceles a las exportaciones mexicanas, principalmente del sector automotriz, incrementaron la volatilidad del tipo de cambio.
El mercado temía una repetición de las fuertes tensiones comerciales vistas en su primer mandato. Este factor, combinado con ajustes internos, impulsó al peso a cerrar el año cerca de 21 unidades por dólar, un máximo no registrado en los últimos 16 años.
La Bolsa Mexicana de Valores en números rojos
La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) también sufrió los estragos de la incertidumbre económica. Aunque cerró la última jornada del año con una ligera recuperación de 1.38%, acumuló una caída anual del 15%, su peor desempeño desde 2018.
Este retroceso refleja no solo los desafíos locales, sino también un contexto global marcado por ajustes monetarios en Estados Unidos y Europa, que redujeron la liquidez disponible para mercados emergentes como México.
Perspectivas para 2025: ¿Podrá el peso recuperarse?
El inicio de 2025 estará dominado por retos como la política comercial de Trump y los efectos de las reformas mexicanas. Sin embargo, expertos señalan que factores como la entrada de inversiones en energías renovables y la diversificación de mercados podrían ofrecer un respiro al peso en el mediano plazo.
Mientras tanto, la clave efectiva para millones de mexicanos será proteger su poder adquisitivo. Inversiones en dólares, ahorro en activos seguros y diversificación financiera serán esenciales ante un panorama tan incierto.
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