El oro volvió a registrar un máximo histórico este martes, superando los 3,600 dólares por onza, ante las expectativas de un inminente recorte de las tasas de interés en Estados Unidos y la anticipación de los próximos datos de inflación. La jornada marcó un nuevo récord en el precio del lingote, reflejando tanto la volatilidad del mercado como la fuerte demanda de los inversores en un contexto global de incertidumbre económica.
Comportamiento del mercado y cifras del oro
El oro al contado subió un 0.3 por ciento, situándose en 3,646.59 dólares por onza, tras alcanzar un máximo intradía de 3,673.95 dólares a comienzos de la sesión. Por su parte, los futuros del oro en Estados Unidos para entrega en diciembre registraron un aumento del 0.2 por ciento, ubicándose en 3,685.60 dólares por onza.
Según Bart Melek, responsable de estrategias de materias primas de TD Securities, este repunte se debe principalmente a la expectativa de que la Reserva Federal (Fed) inicie recortes en las tasas de interés, posiblemente a partir de septiembre.
Expectativas de recorte de tasas y su impacto en el oro
Los operadores de los mercados financieros valoran actualmente en un 92 por ciento la probabilidad de un recorte de un cuarto de punto porcentual en la próxima reunión de la Fed. Algunos analistas incluso consideran probable un movimiento mayor, de medio punto, según la herramienta FedWatch de CME Group.
Esta expectativa genera presión al alza sobre el oro, ya que un recorte de tasas generalmente debilita al dólar, haciendo que los activos denominados en la divisa estadounidense, como el oro, se vuelvan más atractivos para los inversionistas internacionales.
Factores que impulsan los máximos históricos
El oro ha registrado varios máximos históricos en 2025, motivados por una combinación de factores:
- Debilidad del dólar estadounidense, que aumenta la demanda de lingotes como refugio de valor.
- Compras sostenidas por parte de bancos centrales, especialmente aquellos que buscan diversificar sus reservas internacionales.
- Política monetaria moderada, que mantiene tasas relativamente bajas y favorece activos no productivos como el oro.
- Incertidumbre global, incluyendo tensiones geopolíticas y riesgos económicos, que refuerzan la función del oro como activo de refugio seguro.
Estas condiciones han llevado a que los inversores busquen resguardar capital y a que los bancos centrales continúen adquiriendo lingotes como parte de sus estrategias de estabilidad financiera.
Relevancia económica y expectativas futuras
El oro no solo es un indicador del sentimiento de los mercados, sino que también refleja las expectativas sobre política monetaria y riesgos inflacionarios. La tendencia alcista de los últimos días refuerza la percepción de que los inversores buscan activos de refugio en un entorno económico incierto.
Los expertos señalan que, si se confirma un recorte de tasas en septiembre, es probable que el oro mantenga su tendencia al alza, aunque con posibles correcciones de corto plazo derivadas de la volatilidad del mercado y la reacción de los inversionistas ante los datos de inflación que se darán a conocer esta semana.
El oro ha marcado un nuevo récord histórico por encima de los 3,600 dólares por onza, impulsado principalmente por las expectativas de un recorte de tasas en Estados Unidos y un contexto global de incertidumbre. Los factores que contribuyen a este repunte incluyen la debilidad del dólar, las fuertes compras de bancos centrales y la política monetaria moderada.
Este comportamiento refuerza la importancia del oro como activo de refugio y muestra cómo los mercados reaccionan ante señales de la política monetaria estadounidense y la volatilidad económica mundial. A medida que se acerquen los nuevos datos de inflación y las decisiones de la Fed, se espera que el precio del oro continúe siendo un indicador clave del clima económico y financiero internacional.
