
A pocos días de que venza el plazo de 90 días establecido por Estados Unidos para decidir si impone aranceles de hasta 30% a México, las negociaciones bilaterales avanzan “de forma muy saludable”, afirmó el embajador Esteban Moctezuma Barragán durante su participación en un panel del Milken Institute en Washington.
El diplomático destacó que el progreso se debe a que las conversaciones han considerado las necesidades de ambos países, no solo las de México. Este enfoque equilibrado, subrayó, ha permitido que el diálogo avance sin tensiones graves, en contraste con las negociaciones comerciales de años anteriores.
Un nuevo tono en las relaciones México–Estados Unidos
Moctezuma recordó que durante la administración del expresidente Donald Trump, se mezclaron temas de comercio, seguridad y migración, lo que generó roces diplomáticos y amenazas de sanciones. Sin embargo, destacó que en la actualidad existe un entendimiento más amplio sobre los avances que México ha logrado en materia migratoria y de seguridad fronteriza.
“Lo que han visto es que en esas dos áreas ha habido enormes avances, reconocidos no sólo por México sino por los mismos oficiales de Estados Unidos”, afirmó Moctezuma. Según el embajador, este reconocimiento ha contribuido a generar un ambiente de cooperación que facilita las conversaciones comerciales en curso.
El plazo se acerca y el optimismo crece
El 29 de octubre vence el plazo otorgado por Washington para evaluar la posible imposición de aranceles. En su momento, el expresidente Trump explicó que Estados Unidos “conversaría con México durante los próximos 90 días con el objetivo de firmar un acuerdo comercial dentro del plazo”.
A pocos días de esa fecha, el titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que las negociaciones registran un avance de alrededor del 90%, lo que incrementa las expectativas de alcanzar un acuerdo antes del límite. Fuentes diplomáticas señalan que el progreso ha sido particularmente notable en los temas de producción automotriz, comercio agrícola y cooperación energética, áreas donde ambos países mantienen fuertes vínculos.
Revisión del T-MEC: ajustes sin romper el equilibrio
Además de las negociaciones arancelarias, Moctezuma abordó el tema de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para el próximo año. Explicó que no se trata de una “renovación”, sino de una revisión técnica que permitirá actualizar el marco comercial ante los cambios tecnológicos y económicos recientes.
“La revisión será importante porque empujará a la región de América del Norte hacia el futuro, considerando transformaciones como la irrupción de la inteligencia artificial, las nuevas cadenas de suministro y la transición energética”, comentó el diplomático.
Por su parte, Cameron MacKay, embajador de Canadá en México, coincidió en que la revisión debe ser “tan estrecha y objetiva como sea posible”. Subrayó que los tres países se han beneficiado de más de tres décadas de libre comercio y advirtió contra la tentación de una renegociación completa.
“Hicimos un omelet juntos, sería muy inocente querer deshacer ese omelet. Lo que podemos hacer es hacerlo mejor, un poco más picante, más sabroso, pero no hacerlo de nuevo”, afirmó MacKay, en una metáfora que reflejó el consenso regional sobre mantener la estabilidad del T-MEC.
China y la competencia global: el contexto de fondo
Tanto Moctezuma como MacKay reconocieron que el contexto geopolítico actual está marcado por la creciente competencia de China, lo que obliga a reforzar la integración de América del Norte. En este sentido, la revisión del T-MEC y la negociación de aranceles adquieren un valor estratégico para consolidar la posición de la región frente al gigante asiático.
Expertos en comercio internacional señalan que el nearshoring, la relocalización de empresas hacia México, y la modernización de sectores productivos podrían fortalecer la cadena norteamericana si se mantienen reglas claras y acuerdos estables.
Las declaraciones de Esteban Moctezuma y Marcelo Ebrard reflejan un momento de optimismo cauteloso en las negociaciones entre México y Estados Unidos. A pocos días del vencimiento del plazo para posibles aranceles del 30%, el tono diplomático es positivo y apunta a un entendimiento que beneficiaría a ambos países.
Mientras tanto, la revisión del T-MEC se perfila como una oportunidad para modernizar la cooperación trilateral, adaptándola a los nuevos desafíos tecnológicos y económicos. Si las negociaciones culminan con éxito, América del Norte podría reforzar su papel como bloque competitivo y estable frente a los cambios del comercio global y la presión de potencias emergentes.