Cómo afecta a Pemex que Trump tome el petróleo de Venezuela

El control de Estados Unidos sobre el petróleo de Venezuela amenaza a Pemex, reduce exportaciones mexicanas y presiona las finanzas públicas.

Cómo afecta a Pemex que Trump tome el petróleo de Venezuela

El control de la industria petrolera venezolana por parte de Estados Unidos abre un nuevo frente de presión para Petróleos Mexicanos (Pemex). Tras el arresto de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump anunció que grandes petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reparar y administrar la infraestructura petrolera de Venezuela durante un periodo de transición.

Este movimiento, lejos de ser un asunto regional, representa una mala noticia para México. Así lo advirtió Ramsés Pech, socio en Caraiva y Asociados-León & Pech Architects, quien alertó que la reactivación del petróleo venezolano convertirá al país sudamericano en un competidor directo y agresivo para Pemex.

Trump anuncia control de petróleo venezolano

Donald Trump aseguró que empresas petroleras de Estados Unidos serán las encargadas de rehabilitar la infraestructura petrolera “gravemente dañada” de Venezuela. El objetivo es incrementar la producción y generar ganancias bajo supervisión estadounidense.

Este plan implica que capital privado que antes podía interesarse en proyectos con Pemex, bajo contratos mixtos u otros esquemas, ahora se redirija a Venezuela. Según Pech, las empresas estadounidenses se sentirán más cómodas invirtiendo en un entorno respaldado políticamente por la Casa Blanca.

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¿Pemex pierde atractivo frente a Venezuela?

La reactivación petrolera venezolana supone un golpe directo para Pemex. De acuerdo con el especialista, una producción estimada de hasta 1.8 millones de barriles diarios y un aumento significativo en gas natural dejarían a México fuera del juego internacional.

En ese contexto, Pemex quedaría limitado al mercado interno, lo que pondría en riesgo sus finanzas. La competencia por inversión, clientes y mercados se intensificaría justo cuando la petrolera mexicana enfrenta altos niveles de deuda y restricciones operativas.

EU podría dejar de comprar crudo mexicano

Actualmente, alrededor del 41 por ciento de los ingresos de Pemex provienen de la venta de gasolinas y diésel en el mercado nacional. Las exportaciones de crudo representan menos del 20 por ciento, una cifra que podría reducirse aún más.

La política energética del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum contempla exportar un máximo de 400 mil barriles diarios hacia 2030, de los cuales una parte se envía a la refinería de Deer Park, en Texas. Sin embargo, con Venezuela abasteciendo a Estados Unidos, ese flujo podría desaparecer.

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El especialista señaló que este escenario será un punto importante en la revisión del T-MEC. Canadá ya aplica un arancel del 10 por ciento a sus exportaciones de crudo hacia Estados Unidos, lo que complica aún más el equilibrio regional.

Si Venezuela incrementa sus exportaciones a Estados Unidos, Canadá podría reducir su oferta y usar el tema como moneda de cambio en las negociaciones comerciales. Esto dejaría a México en una posición aún más vulnerable frente a la estrategia energética de Trump.

El control del petróleo venezolano permitiría a Estados Unidos asegurar combustibles más baratos, contener la inflación y reducir tasas de interés. Este factor explica, en parte, la debilidad reciente de los precios internacionales del crudo.

El WTI inició 2026 en 57.21 dólares por barril, una caída de 18 por ciento respecto al inicio de 2025. El Brent registró una baja aún mayor, con un descenso de 25.8 por ciento en un año, según datos de Investing.

¿Cómo afecta a México la caída del petróleo?

El petróleo mexicano se cotiza con base en referencias internacionales, por lo que cualquier baja impacta directamente en los ingresos del país. Menores precios implican menos recursos por exportaciones y, en consecuencia, menor recaudación fiscal.

Arturo Carranza, integrante del Consejo de Administración de la CFE, ha advertido que una reducción sostenida en los ingresos petroleros representa un riesgo para el presupuesto público. A esto se suma un escenario de sobreoferta global para 2026, con una demanda creciendo de forma moderada.

Las estimaciones colocan el precio del WTI entre 55 y 64 dólares por barril durante la primera mitad del año, siempre que no surjan nuevas tensiones geopolíticas.

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