Efecto inflacionario es una expresión que se volvió cotidiana para los hogares mexicanos durante 2025. Aunque la inflación general cerró el año dentro del objetivo del Banco de México, el aumento desproporcionado en el precio de ciertos alimentos y mercancías provocó una fuerte presión sobre el presupuesto familiar, especialmente en productos de consumo básico.

De acuerdo con cifras oficiales, la inflación anual se ubicó en 3.69% al cierre de 2025, una reducción frente al 4.21% registrado en diciembre de 2024. Sin embargo, este promedio oculta incrementos muy superiores en artículos específicos que llegaron a encarecerse más de 60%, afectando directamente el poder adquisitivo de millones de personas.
Efecto inflacionario controlado, pero con fuertes contrastes
Aunque el índice inflacionario general mostró una trayectoria descendente, el comportamiento de los precios no fue uniforme. Algunos productos esenciales, especialmente alimentos frescos y cárnicos, presentaron aumentos muy por encima del promedio nacional.
Este fenómeno refleja cómo el efecto inflacionario no impacta de la misma forma a todos los sectores, y explica por qué muchas familias percibieron que “todo subió”, pese a que las cifras oficiales mostraban estabilidad relativa.
El alimento que más subió de precio en 2025
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el chile serrano fue el producto con el mayor incremento durante 2025, al registrar un aumento de 64.40% en su precio. Este producto, básico en la cocina mexicana, se convirtió en un símbolo del impacto inflacionario en los alimentos frescos.
Factores como condiciones climáticas, costos logísticos y presiones en la cadena de suministro influyeron en el encarecimiento de este y otros productos agrícolas.
Los 15 alimentos y mercancías que más se encarecieron
El efecto inflacionario se reflejó con mayor fuerza en la siguiente lista de productos que lideraron los aumentos de precios en 2025:
- Chile serrano (64.40%)
- Café tostado (27.58%)
- Otros chiles frescos (27.47%)
- Tomate verde (25.91%)
- Café soluble (23.99%)
- Chuletas y costillas de res (19.30%)
- Vísceras de res (19.27%)
- Retazo de carne de res (18.45%)
- Bistec de res (17.60%)
- Carne molida de res (16.51%)
- Chocolate líquido para bebidas (14.48%)
- Limón (13.70%)
- Cortes especiales de res (13.69%)
- Desodorantes personales (12.52%)
- Lechuga y col (12.27%)
La presencia dominante de productos cárnicos y agrícolas evidencia la presión que enfrentaron los alimentos básicos durante el año.
El impacto en el bolsillo de los hogares
Estos incrementos afectan de manera directa el gasto cotidiano, ya que muchos de los productos con mayores alzas forman parte de la canasta básica. El encarecimiento de alimentos como carne, verduras y café obliga a las familias a ajustar hábitos de consumo, reducir porciones o buscar sustitutos de menor precio.
Además, el aumento en productos de cuidado personal, como los desodorantes, muestra que el efecto inflacionario no se limitó únicamente a los alimentos.
Riesgos inflacionarios para 2026
Aunque la inflación se mantuvo dentro del rango objetivo del Banco de México por sexto mes consecutivo, analistas advierten que el panorama para 2026 presenta riesgos al alza. Uno de los principales focos de atención es la inflación subyacente, que incluye alimentos procesados, bebidas, vivienda y servicios, y que se mantiene por arriba de 4% de manera persistente.
Instituciones financieras como Monex señalan varios factores que podrían presionar los precios en los próximos meses.
Factores que podrían elevar la inflación
Entre los principales riesgos inflacionarios para 2026 se encuentran:
- Incrementos al IEPS, con impacto directo en mercancías clave.
- Aranceles a países sin tratados comerciales, especialmente China.
- Mayor actividad económica, que podría elevar la demanda.
- Persistencia de la inflación en servicios, uno de los componentes más rígidos.
Banamex también anticipa un repunte inflacionario a inicios del año debido a impuestos y aranceles que entraron en vigor el 1 de enero, afectando principalmente al componente de mercancías.
El efecto inflacionario de 2025 dejó claro que una inflación general controlada no siempre significa estabilidad en el gasto diario. El fuerte aumento en alimentos y productos básicos impactó de forma directa a los hogares mexicanos y plantea un escenario de cautela para 2026. Entender qué productos subieron más permite anticipar ajustes en el consumo y prepararse mejor ante un entorno económico aún incierto.