Afores. Piensa en ellas como un elevador financiero: cuando sube rápido, muchos creen que ya llegaron al piso correcto y se bajan antes de tiempo. El problema es que las decisiones equivocadas después de un buen año son las que más dinero destruyen.
En 2025, las Afores en México registraron plusvalías históricas por más de 1.14 billones de pesos, el mayor monto desde que existe el sistema. El dato suena lejano, pero no es abstracto: ese dinero está en cuentas individuales, incluida la tuya. La pregunta real no es cuánto ganaron, sino qué puedes perder si no entiendes qué sigue.

La creencia peligrosa: “si ganaron tanto, ya estoy seguro”
Las plusvalías no son un regalo ni un premio permanente. Son el resultado de mercados excepcionales, impulsados por un rally bursátil global, caída de tasas y fuerte diversificación internacional.
En términos simples, subieron las acciones y subieron los bonos al mismo tiempo, algo poco común. Bolsas como la mexicana crecieron cerca de 30%, el Nasdaq superó 20%, y mercados asiáticos como Corea rebasaron 70%. Al mismo tiempo, la baja de tasas hizo que los bonos valieran más.
Eso explica por qué un trabajador que tenía 10,000 pesos pudo cerrar el año con 12,000 pesos o más. Ese rendimiento es tuyo, no de la Afore. Pero también implica un riesgo: confundir un año excepcional con una regla permanente.
Si tomas decisiones de corto plazo basadas en euforia, puedes revertir ganancias reales.
Qué está realmente en juego para tu dinero
Lo que está en juego no es solo el rendimiento de un año, sino:
- El monto final de tu pensión
- Tu disciplina de largo plazo
- La tentación de mover recursos en mal momento
- La exposición a volatilidad innecesaria
En 2026, el escenario cambia. Habrá renegociación del T-MEC, desaceleración económica en México y mayor incertidumbre global. No se anticipan minusvalías generalizadas, pero sí más volatilidad.
Ejemplo práctico:
Un trabajador que cambia de Afore o traspasa recursos tras un gran año, buscando “la que más ganó”, suele entrar cuando el mercado ya subió. Históricamente, esa conducta reduce el rendimiento final.
Si una decisión se basa solo en el rendimiento del último año, detente.
Por qué las Afores ganaron tanto (y por qué no siempre pasa)
Las Afores no apostaron a un solo activo. Su ventaja fue la diversificación:
- Renta variable internacional (acciones globales)
- Renta fija beneficiada por la baja de tasas
- Exposición a tendencias estructurales como inteligencia artificial
- Activos ligados a geopolítica, commodities y divisas
Este equilibrio permitió amortiguar sobresaltos del primer trimestre y aprovechar el giro positivo de la segunda mitad del año. No fue suerte. Fue estrategia de largo plazo.
El riesgo ahora es creer que el sistema funciona como una cuenta bancaria. No lo es. Tiene ciclos.
Comparativa estratégica: qué hacer con tu Afore tras 2025
Opción A: No hacer nada
Ventaja: mantienes la estrategia de largo plazo
Riesgo: ninguno relevante si tu perfil es correcto
Opción B: Cambiarte buscando “la que más ganó”
Ventaja: sensación de control
Riesgo: entrar tarde y perder rendimientos futuros
Opción C: Revisar tu Afore y tu fondo generacional
Ventaja: alineas edad, riesgo y horizonte
Riesgo: mínimo si se hace con información
La decisión correcta es revisar, no reaccionar. Ajustar con base en edad y objetivos, no en titulares.
La lección que casi nadie dice
Las plusiónías de 2025 no garantizan 2026, pero tampoco significan que el sistema vaya a perder. El error más caro suele ser moverse por miedo o euforia.
Las Afores están diseñadas para absorber volatilidad y capturar crecimiento global. Tu papel no es adivinar el mercado, sino no sabotear tu propio ahorro.
Acción clara desde hoy
Consulta tu estado de cuenta, verifica en qué fondo generacional estás y confirma que corresponde a tu edad. Si no entiendes un movimiento, no lo autorices. La paciencia informada suele pagar más que la reacción impulsiva.
Nota: Los datos presentados son informativos con referencia a enero de 2026. Las condiciones pueden variar según el contexto y la situación del trabajador. La decisión final es responsabilidad del lector.