El reciente anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre la imposición de aranceles a productos farmacéuticos, camiones de carga y muebles provenientes de todo el mundo encendió las alertas en México. El titular de la Secretaría de Economía (SE), Marcelo Ebrard Casaubón, adelantó que el país buscará un trato preferencial dentro de este esquema, aprovechando la relación bilateral y el marco del T-MEC.
Ebrard subrayó que, aunque las medidas anunciadas por Washington son generales y no exclusivas para México, su impacto puede ser negativo para el comercio y la competitividad de la región. Por ello, la estrategia inicial será conocer en detalle cómo se aplicarán los aranceles, para después presentar argumentos que respalden una excepción favorable para México.
Impacto de los nuevos aranceles en México
El funcionario reconoció que los aranceles de Estados Unidos representan un reto para la economía mexicana, particularmente para sectores como el farmacéutico y el manufacturero, que dependen en gran medida de la exportación hacia el país vecino.
“Estamos en contra porque tienen muchos efectos negativos, para nosotros, para otros países y para ellos mismos”, declaró Ebrard tras participar en el foro What Design Can Do? México.
La preocupación central radica en que los aranceles pueden generar un incremento en los costos de producción, frenar la competitividad de las empresas mexicanas y poner en riesgo la inversión extranjera directa en un contexto donde la integración regional es clave.
Estrategia de negociación bajo el T-MEC
En relación con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Ebrard precisó que habrá un cambio de enfoque respecto a cómo se incluirá al sector privado. A diferencia de las negociaciones del TLCAN y la modernización posterior, esta vez no habrá un “cuartito de junto” exclusivo para un grupo reducido de representantes empresariales.
El gobierno mexicano abrió una consulta pública con 30 sectores de la economía, además de considerar la opinión de los estados, con el objetivo de fortalecer la postura de México y atraer nuevas inversiones.
“Durante la negociación, esto va a ser más abierto. Sí los vamos a tomar en cuenta, claro, pero no habrá solo una representación de seis u ocho personas”, afirmó el titular de la SE.
Este modelo busca garantizar una mayor inclusión y reflejar la diversidad de la economía mexicana, desde la industria farmacéutica y automotriz hasta los sectores agrícola y tecnológico.
Relación con China y política comercial mexicana
Otro de los puntos destacados por Ebrard fue la reunión con el embajador de China en México, en la que se discutió la propuesta de elevar aranceles a países con los que México no tiene tratados comerciales. Según el secretario, el encuentro terminó en buenos términos y próximamente recibirá a un comité del gobierno chino para dar seguimiento a las conversaciones.
Ebrard aclaró que, a diferencia de Estados Unidos, para México los aranceles no tienen una carga política, sino que se consideran una herramienta económica para proteger industrias nacionales y equilibrar la balanza comercial.
Actualmente, el déficit comercial con China ha crecido de manera acelerada: entre 2020 y 2025 aumentó un 83%, una situación que el funcionario calificó de insostenible. De continuar esa tendencia, advirtió, el déficit podría duplicarse en tan solo un año.
Los retos del comercio internacional para México
El panorama refleja los desafíos del comercio internacional en un contexto marcado por la competencia global, las tensiones geopolíticas y las políticas proteccionistas de algunas potencias. Para México, país con una economía altamente dependiente de las exportaciones, resulta fundamental mantener un equilibrio entre la diversificación de mercados y la estabilidad de su relación con Estados Unidos.
Ebrard recordó que los desbalances comerciales son inevitables en un mundo interconectado, pero subrayó que es necesario evitar que estos crezcan a un ritmo que ponga en riesgo el desarrollo económico. “No es posible estar en ceros todos, pues seríamos autárquicos”, concluyó.
La postura de México frente a los nuevos aranceles de Estados Unidos busca ser firme pero estratégica. Mientras se reconoce el impacto potencial en sectores clave como el farmacéutico, la estrategia de negociación bajo el T-MEC y la apertura a consultas con la iniciativa privada y los estados apuntan a fortalecer la posición del país.
El reto estará en lograr un trato preferencial que proteja a la economía nacional sin tensar la relación con Washington, al tiempo que se avanza en una política comercial más diversificada y sostenible, capaz de enfrentar los retos de la globalización.
El escenario aún está en desarrollo, pero la manera en que México gestione este proceso será clave para definir su papel en la economía norteamericana y global en los próximos años.
