Vender oro en México es una operación financiera y como tal debe ser analizada antes de acudir a realizar la compra venta. Quien llega a un mostrador sin saber cuánto vale su gramo acepta el precio que le impongan. En el mercado de metales preciosos, esa ignorancia suele traducirse en pérdidas de entre 40 y 60 por ciento frente al valor real de la pieza.
Una joya usada no se paga como joya. Se paga como metal recuperable. El diseño, la marca y el precio original dejan de importar en el momento de la venta. El comprador solo considera el peso del oro aprovechable y descuenta costos de fundición, refinación y margen comercial. Por eso, incluso en establecimientos formales, el pago siempre será inferior al precio internacional.
¿Por qué el precio que te ofrecen casi siempre es menor?
Vender una cadena o un anillo de oro funciona de manera similar a vender un automóvil chocado para chatarra. No se paga por el vehículo completo, sino por el fierro que puede recuperarse. En el oro ocurre lo mismo. El comprador no adquiere una pieza terminada, compra materia prima.
Este punto es importante para evitar frustraciones. Muchos vendedores comparan la oferta con lo que pagaron en una joyería y asumen que están siendo estafados. En realidad, están enfrentando una lógica distinta, el mercado secundario del metal.

¿Cómo calcular el valor real de tu oro antes de salir de casa?
El cálculo previo es la única defensa del vendedor. Primero se debe identificar el kilataje. En México, la mayoría de las joyas comerciales son de 14 quilates, lo que significa que solo 58 por ciento de su peso es oro puro. El resto son aleaciones que no se pagan al mismo valor.
El siguiente paso es pesar la pieza en gramos. Con una báscula doméstica es suficiente para obtener una referencia. A partir de ahí se aplica el precio por gramo según la pureza del metal.
En 2026, el precio del oro puro de 24 quilates se mueve en un rango aproximado de 1,400 a 1,500 pesos por gramo. El oro de 14 quilates suele pagarse entre 750 y 850 pesos por gramo. El oro de 10 quilates, con una proporción mucho menor de oro real, ronda entre 500 y 600 pesos por gramo. También puedes ingresar los datos de tu prenda a la calculadora oficial de goldpricedata para conocer el estimado. Cabe señalar que estas cifras funcionan como referencia, no como garantía.
Para entender el valor de tu pieza, pongamos un ejemplo. Un anillo de 14 quilates que pesa cinco gramos debería pagarse, como mínimo razonable, alrededor de 3,750 pesos. Si la oferta es de 2,000 pesos, no se trata de una mala racha, sino de una valuación desfavorable. En ese escenario, retirarse es la decisión financiera correcta.
¿Dónde pagan mejor? Bancos vs casas de empeño
El lugar donde se vende el oro impacta directamente el precio final. Los bancos ofrecen rapidez y formalidad, pero suelen castigar el valor por gramo. Las casas de empeño, como el Monte de Piedad, son instituciones seguras, aunque su modelo está enfocado principalmente al préstamo y no a maximizar el pago en una venta directa.
Los centros joyeros y refinadoras suelen ofrecer mejores precios porque trabajan con márgenes más ajustados al mercado del metal. Sin embargo, este tipo de establecimientos exige que el vendedor llegue informado y con una referencia clara del valor de su pieza. Sin ese cálculo previo, incluso ahí se pierde poder de negociación.
El papel de Banxico y Profeco en la venta de oro
La cotización del oro tiene un respaldo internacional. El precio de referencia se fija a través de la London Bullion Market Association y se publica dos veces al día en dólares. En México, Banxico utiliza esos precios como referencia para productos numismáticos, como el Centenario, aunque la compra y venta al público se realiza mediante intermediarios autorizados.
Profeco no vende oro ni fija precios, pero sí protege al consumidor. Las básculas utilizadas para pesar metales preciosos deben contar con el sello amarillo de calibración vigente. Si el pesaje no es visible o el equipo no cumple con esta condición, la recomendación es no vender.
Toma en cuenta antes de vender
Vender oro sin cálculo previo es aceptar un precio impuesto. Vender con información es una transacción consciente, basada en datos verificables y referencias de mercado. La diferencia entre ambos escenarios no es teórica, se mide en miles de pesos.
El mercado de metales preciosos es volátil. Los precios aquí mencionados son referencias estimadas al 14 de enero de 2026 y pueden variar según la cotización internacional, el tipo de cambio y el establecimiento. Te recomendamos siempre acudir a negocios formales y evita transacciones en la vía pública.