México y Estados Unidos iniciaron conversaciones formales para introducir posibles cambios estructurales y estratégicos al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en el marco de la primera Revisión Conjunta del acuerdo. El proceso marca el arranque de una etapa que podría modificar reglas del comercio regional y generar efectos directos en precios, empleos y estabilidad económica.
El gobierno estadounidense confirmó que el 28 de enero, en Washington, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, acordaron abrir el diálogo para replantear áreas sensibles del tratado, como reglas de origen, minerales críticos y la política comercial frente a terceros países.
De acuerdo con el comunicado oficial, el objetivo es “defender a los trabajadores y productores de Estados Unidos y México”, en un contexto de presión por el ingreso de productos manufacturados a bajo costo que impactan las cadenas regionales de suministro.
¿Qué cambios se están discutiendo en el T-MEC?
Entre los temas que Estados Unidos puso sobre la mesa destacan:
- Reglas de origen más estrictas para bienes industriales clave, especialmente en el sector automotriz.
- Mayor colaboración en minerales críticos, como el litio, considerado estratégico para la transición energética.
- Armonización de políticas comerciales externas, para limitar el impacto de terceros países en la región.
El comunicado también hace referencia directa a la intención de combatir el dumping de productos manufacturados, una práctica que presiona a la baja los precios y afecta a productores locales en ambos países.
Detectan vacíos en el proceso de negociación
Especialistas en comercio exterior advierten que todavía existen incertidumbres sobre el proceso institucional que seguirá la renegociación. Jorge Molina, consultor en la materia, señaló que aún no se conoce con claridad el papel del Congreso estadounidense ni el calendario formal de la negociación.
Además, alertó que el comunicado anticipa la incorporación de nuevos temas estratégicos, como los minerales críticos, que no formaban parte central del diseño original del tratado. En particular, Estados Unidos ha mostrado interés en el litio mexicano, considerado clave para su industria tecnológica y automotriz.

¿Cómo afecta a la industria automotriz?
Uno de los sectores más sensibles ante la revisión del T-MEC es el automotriz, pilar del comercio regional. Actualmente, México exporta entre 85% y 88% de los vehículos que fabrica, y cerca de 80% de esas exportaciones tienen como destino Estados Unidos.
En 2025, la industria enfrentó un golpe relevante cuando Estados Unidos aplicó aranceles del 25% bajo la Sección 232 a vehículos importados desde México. Aunque las armadoras pudieron descontar el contenido estadounidense, el gravamen no reconoció el contenido regional, lo que encareció las exportaciones mexicanas.
Esto implicó que cerca de 2.7 millones de vehículos enviados a Estados Unidos pagaran ese arancel, afectando costos, márgenes y precios finales.
¿Qué se juega México en la revisión del T-MEC de 2026?
Rogelio Garza, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), explicó que el desempeño del sector en 2026 dependerá, en gran medida, de la eliminación de los aranceles de la Sección 232 y del regreso al libre flujo de mercancías.
También adelantó que en la revisión podrían incorporarse temas como:
- Regulación de nuevas tecnologías para vehículos eléctricos.
- Revisión de estándares laborales y mecanismos de cumplimiento.
- Reglas sobre la producción y compra de acero en la región.
¿Cómo el T-MEC afecta directamente tu bolsillo?
El T-MEC regula más del 80% de las exportaciones mexicanas, por lo que cualquier ajuste tiene un impacto directo en la economía cotidiana. Estos son algunos efectos concretos:
Impactos positivos
- Precios más bajos en productos importados como electrónicos, maquinaria y alimentos, al reducir o eliminar aranceles.
- Mayor inversión y empleo, impulsados por el nearshoring y la integración de cadenas productivas.
- Estabilidad económica, que ayuda a mantener controlado el tipo de cambio y la inflación.
Riesgos y efectos negativos
- Volatilidad del peso, si la renegociación genera incertidumbre o tensiones comerciales.
- Aumento de precios en sectores que no cumplan con las reglas de origen, como autos o alimentos procesados.
- Presión laboral, derivada de ajustes en salarios y estándares, que pueden generar conflictos si no se gestionan adecuadamente.
A la revisión del T-MEC se suma el fenómeno del nearshoring, que sigue representando una oportunidad para México. Sin embargo, expertos advierten que no es automático y dependerá de:
- Los resultados de la renegociación del tratado.
- La competitividad interna del país.
- Certidumbre regulatoria y jurídica para atraer inversiones.
La revisión del T-MEC, prevista para mediados de 2026, se perfila como un proceso que no solo redefinirá el comercio regional, sino que tendrá efectos directos en precios, empleo y poder adquisitivo en México.