Retiro de Afore suena, para muchos trabajadores, como abrir una alcancía en un momento difícil. Parece un derecho simple: te quedas sin empleo, usas tu ahorro y sigues adelante. Sin embargo, funciona más como un préstamo silencioso que se cobra con intereses invisibles: menos semanas cotizadas y más riesgo de no pensionarte.
Piensa en el retiro por desempleo como si fuera vender una llanta de refacción para pagar una emergencia. Te saca del apuro hoy, pero mañana conduces con más riesgo. No es malo por definición, pero no entender su costo real puede salirte carísimo.

Qué está realmente en juego cuando usas tu Afore
En México no existe un seguro de desempleo universal. Por eso, miles de personas recurren a su Afore cuando pierden el trabajo. Según datos de la Consar, durante el último año se realizaron 1.94 millones de retiros por desempleo, por un monto total de 39,118 millones de pesos, un aumento anual de 13%.
El problema no es el retiro en sí, sino lo que se sacrifica a cambio. Cada peso que sacas reduce tus semanas de cotización, uno de los requisitos clave para obtener una pensión a los 65 años. Menos semanas hoy significan más años trabajando mañana o, en el peor escenario, quedarte sin pensión.
Ejemplo real: una trabajadora con un saldo de 116,568 pesos puede retirar 13,405 pesos, pero perder 39 semanas cotizadas, es decir, más del 11% de su historial laboral. Si no devuelve ese dinero después, ese recorte se queda para siempre.
Si te ofrecen el retiro como “dinero inmediato sin consecuencias”, no aceptes.
Las dos modalidades que casi nadie te explica bien
La Consar permite el retiro por desempleo bajo dos esquemas, pero pocos trabajadores entienden cuál les conviene —o si les conviene hacerlo—.
Modalidad A
Aplica si tienes al menos 3 años cotizados. Permite retirar hasta 30 días de tu último salario, con un tope de 10 UMAs, aproximadamente 33,942 pesos. Es más limitada en monto, pero el recorte de semanas suele ser menor.
Modalidad B
Requiere más de 5 años cotizados. Puedes elegir entre la opción A o retirar lo menor entre 90 días de salario promedio de las últimas 250 semanas o el 11.5% de tu subcuenta de retiro. El monto suele ser mayor, pero el impacto en semanas también lo es.
Aquí está la trampa: muchos solo miran el dinero que entra hoy, no las semanas que desaparecen del expediente.
Comparativa estratégica: qué decisión te protege más
Opción A: Retirar lo máximo posible
Ventaja: liquidez inmediata.
Riesgo: fuerte recorte de semanas, más dificultad para pensionarte y presión futura para “recomprar” semanas.
Opción B: Retirar el mínimo necesario
Ventaja: alivio parcial sin destruir tu historial.
Riesgo: el dinero puede no alcanzar si no ajustas gastos.
Opción C: No retirar y buscar alternativas
Ventaja: proteges intacta tu pensión y evitas trámites rechazados.
Riesgo: requiere disciplina, ahorro previo o apoyo temporal.
La opción más segura casi nunca es la más popular. Usar la Afore debe ser el último recurso, no el primero.
Los obstáculos reales que frenan el trámite
Además del costo futuro, el retiro no es automático. Muchos trámites se rechazan por doble cuenta de Afore, datos inconsistentes en el IMSS o falta de documentos laborales antiguos. Unificar cuentas puede tomar semanas o meses, justo cuando el dinero más urge.
Quien no conserva contratos, recibos o historial laboral suele descubrir demasiado tarde que no puede acceder al recurso cuando más lo necesita.
Qué hacer hoy para no pagarlo mañana
Antes de solicitar un retiro por desempleo, revisa cuántas semanas tienes, cuánto perderías y si podrás devolver ese dinero en el futuro. Ajusta gastos primero, busca apoyos temporales y valida que tu cuenta esté correctamente registrada en el IMSS y en tu Afore.
El retiro por desempleo no es un error automático, pero usarlo sin entenderlo sí lo es.
Nota: Los datos presentados son informativos con referencia a febrero de 2026. Las condiciones pueden variar según el contexto y la situación del contribuyente. La decisión final es responsabilidad del lector.