La inflación en México volvió a tomar fuerza para las últimas semanas de enero, una señal que ya comienza a sentirse en el gasto diario de millones de familias. El aumento en los precios refuerza la decisión del Banco de México (Banxico) de pausar los recortes a la tasa de interés y mantiene la presión sobre el consumo, el ahorro y el costo del crédito.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los precios al consumidor subieron 3.79% anual en enero. Aunque la cifra quedó ligeramente por debajo de lo estimado por analistas, representa una aceleración frente al 3.69% registrado en diciembre.
Inflación subyacente sigue presionando los precios
El dato que más preocupa a las autoridades es la inflación subyacente, aquella que excluye alimentos y energéticos por su volatilidad. En enero se ubicó en 4.52% anual, por encima del 4.33% del mes previo y ligeramente superior a lo esperado por el mercado.
Este nivel se mantiene fuera del objetivo de Banxico, que busca una inflación de 3%, con un margen de variación de un punto porcentual. La persistencia en los precios de servicios y productos de consumo cotidiano explica buena parte de esta presión.
Banxico frena recortes a la tasa de interés
Ante este escenario, Banxico decidió pausar el ciclo de flexibilización monetaria que inició hace casi dos años. La Junta de Gobierno mantuvo la tasa de interés en 7% por decisión unánime y ajustó el plazo para que la inflación converja a su meta.
Ahora, el banco central prevé que ese objetivo se alcance hasta el segundo trimestre del próximo año, cuando antes se estimaba para el tercer trimestre de 2026. Las autoridades reconocieron que la inflación subyacente ha seguido una trayectoria más alta de lo anticipado.
Analistas consideran que Banxico podría retomar los recortes una vez que se diluyan los efectos del aumento al salario mínimo y los ajustes fiscales de inicio de año. Gabriel Casillas, economista en jefe para América Latina en Barclays, señaló que los recortes podrían reanudarse con movimientos de 25 puntos base hacia mayo o junio.
Sin embargo, el comportamiento de la inflación de febrero será clave para confirmar si el panorama permite una relajación monetaria sin poner en riesgo la estabilidad de precios.

Los productos que más subieron y los que bajaron
Durante enero, algunos productos y servicios registraron incrementos más notorios. Los cigarrillos, los refrescos embotellados y los alimentos preparados fuera del hogar, como cafeterías, taquerías y comedores informales, encabezaron las alzas.
En contraste, el transporte aéreo, el huevo y el gas LP doméstico mostraron reducciones de precio, lo que ayudó a moderar parcialmente el índice general de inflación.
¿Cómo afectan los impuestos y aranceles en la inflación de 2026?
Desde el 1 de enero de 2026 entraron en vigor diversos ajustes fiscales incluidos en el Paquete Económico. Aunque no se modificaron las tasas del ISR ni del IVA, sí hubo cambios relevantes en impuestos especiales y aranceles.
Los aranceles a importaciones provenientes de países sin tratado comercial con México aumentaron de forma significativa, con tasas que pueden llegar hasta 50%. En el caso del IEPS, el impuesto a refrescos y bebidas azucaradas subió a 3.8 pesos por litro, mientras que las bebidas con edulcorantes artificiales comenzaron a pagar una cuota adicional.
También se incrementó el impuesto por cigarro y otros productos de nicotina, lo que ya se refleja en precios más altos para el consumidor final.
¿Cómo afecta la inflación a tu día a día?
La aceleración inflacionaria reduce el poder adquisitivo, incluso cuando hay aumentos salariales. Con los mismos ingresos, las familias pueden comprar menos alimentos, servicios y productos básicos.
Los ahorros también pierden valor si se mantienen en instrumentos que no ofrecen rendimientos por encima de la inflación. Al mismo tiempo, las tasas de interés elevadas encarecen créditos hipotecarios, automotrices y personales, lo que limita el acceso al financiamiento.
Este entorno afecta con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su gasto a bienes esenciales y tienen menos margen para absorber aumentos de precios.