Durante años se ha difundido la idea de que aparecer en el Buró de Crédito es como estar “boletinado” o vetado del sistema financiero. Sin embargo, la realidad es muy distinta y en muchos casos, menos alarmante de lo que se cree. Aunque, algunas dudas si pueden afectar tu puntaje y por lo tanto, el acceso a nuevos créditos.
Estar en el Buró de Crédito es normal. De hecho, prácticamente cualquier persona que haya contratado un crédito, una tarjeta o incluso ciertos servicios ya forma parte de este registro. El verdadero problema no es aparecer en el Buró, sino tener un historial negativo que muestre retrasos, incumplimientos o un manejo inadecuado de las deudas.
Desde el primer crédito que se contrata, comienza a construirse un historial crediticio. Esa información es vital para bancos, financieras, tiendas departamentales y empresas de servicios, ya que les permite evaluar si una persona cumple con sus compromisos de pago. Por eso, entender cómo funciona el Buró de Crédito en 2026 y qué deudas pueden afectar el historial es fundamental para evitar problemas futuros.
¿Qué es realmente el Buró de Crédito?
El Buró de Crédito es una Sociedad de Información Crediticia autorizada para recopilar y administrar datos sobre el comportamiento de pago de personas físicas y morales. No presta dinero ni decide si alguien recibe o no un crédito. Su función es concentrar información y generar reportes que reflejan cómo una persona ha cumplido con sus obligaciones financieras.
Cada vez que solicitas un crédito y autorizas la consulta, la institución revisa tu reporte para conocer si pagas a tiempo, si tienes atrasos, cuántos créditos tienes activos y qué montos adeudas. Por eso, aparecer en el Buró no es algo negativo por sí mismo. Incluso, no tener historial puede ser un obstáculo, ya que las instituciones no tienen forma de evaluar el riesgo.

Las deudas más conocidas que afectan el historial crediticio
Las tarjetas de crédito suelen ser las primeras en asociarse con un mal historial. Retrasarse en los pagos, cubrir solo el mínimo durante largos periodos o rebasar constantemente el límite disponible impacta directamente la calificación crediticia.
Lo mismo ocurre con créditos personales, de nómina, automotrices o hipotecarios. Estos productos suelen implicar montos elevados y plazos largos, por lo que cualquier atraso queda registrado y permanece visible durante años.
Un punto es que un mal historial no se genera por un error aislado. Generalmente, es el resultado de un patrón de comportamiento: pagos tardíos recurrentes, falta de liquidez constante o un nivel de endeudamiento superior a la capacidad de pago.
Los servicios que también reportan al Buró de Crédito
Uno de los aspectos menos conocidos es que existen servicios que reportan al Buró de Crédito aunque no se perciban como préstamos. Esta es una de las principales razones por las que muchas personas se sorprenden al revisar su reporte.
Los planes de telefonía móvil pospago son un ejemplo común. Al contratar uno, el usuario adquiere un compromiso mensual. Si deja de pagar, cambia de compañía sin liquidar el adeudo final o ignora cargos pendientes, la deuda puede escalar y registrarse como negativa.
Algo similar ocurre con la televisión de paga, internet, el recibo de la CFE y otros servicios contratados bajo esquemas de plazo. Cancelar el servicio no elimina la deuda si existen cargos pendientes. Al contrario, los recargos pueden acumularse y afectar el historial crediticio durante varios años.
Aunque suelen considerarse deudas pequeñas, su impacto puede ser tan dañino como el de una tarjeta de crédito mal manejada.
El mito de la “lista negra” del Buró de Crédito
La llamada lista negra del Buró de Crédito no existe. No hay una clasificación oficial de personas “buenas” o “malas”. Lo que existe es información objetiva sobre el comportamiento de pago.
Cada institución interpreta esos datos según sus propios criterios. Un atraso leve puede no representar un problema para una financiera, pero sí ser determinante para otra. Además, los registros negativos no son permanentes. La ley establece plazos para su eliminación, dependiendo del monto de la deuda.
Mientras esa información esté vigente, puede limitar el acceso a nuevos créditos o provocar condiciones menos favorables, como tasas de interés más altas o montos más bajos.
¿Quién decide si te dan o no un crédito?
El Buró de Crédito no aprueba ni rechaza solicitudes. Esa decisión la toma cada banco, financiera o tienda, de acuerdo con sus políticas internas.
Además del historial, se analizan otros factores como ingresos, estabilidad laboral, edad, nivel de endeudamiento y gastos recurrentes. Por eso, es posible que una persona sin atrasos visibles reciba una negativa, no por mal comportamiento, sino por no cumplir con el perfil de riesgo que busca la institución.
¿Qué pasa cuando una deuda no se paga?
Cuando un adeudo presenta un retraso mayor a 90 días, se reporta como incumplido en el Buró de Crédito. Esto afecta de manera directa la calificación y reduce la confianza de las instituciones financieras.
Aunque la deuda se pague posteriormente, el registro negativo puede permanecer hasta seis años, solo que se actualiza como “saldada”. Durante ese tiempo, el historial muestra que existió un incumplimiento previo.
Este antecedente puede traducirse en tasas de interés más altas, créditos más pequeños o, en algunos casos, la negativa total al financiamiento.
¿Cuánto tiempo permanecen las deudas en el Buró de Crédito?
De acuerdo con la Condusef, el tiempo que una deuda permanece en el historial depende de su monto, medido en UDIS. Las deudas pequeñas, equivalentes o menores a 25 UDIS, se eliminan después de un año, siempre que no existan nuevos atrasos.
Cuando el adeudo supera las 25 UDIS y llega hasta 500 UDIS, la información permanece cuatro años. El mismo plazo aplica para deudas que van de 500 a 1,000 UDIS.
En el caso de deudas mayores a 1,000 UDIS, el registro puede mantenerse hasta seis años, siempre que el monto sea menor a 400 mil UDIS, no exista un proceso judicial y no se haya cometido fraude. Por esta razón, algunas deudas registradas a finales de 2020 podrían desaparecer del historial a inicios de 2026.