Para los negocios del Centro Histórico de la Ciudad de México, el fin del plantón de la CNTE no significa el fin de los problemas. Con pérdidas estimadas en 62 millones de pesos, ahora surge una nueva exigencia: un plan de recuperación económica para los comercios damnificados.
Mientras el debate político sobre la protesta magisterial continúa, en los locales, restaurantes y hoteles del corazón de la capital, el lenguaje es puramente económico. Las cifras hablan de un golpe severo a la economía local, un «estrangulamiento», como lo calificó la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), que ha dejado a muchos negocios en una situación precaria.
Un Golpe Diario a la Economía Local
La cifra de 62 millones de pesos en pérdidas, calculada por la Canaco, representa un promedio de casi 3 millones de pesos diarios durante los 21 días que duró la ocupación principal del Zócalo. Este impacto no se distribuye de manera uniforme; se concentra en los sectores más vulnerables a la falta de afluencia:
* Restaurantes y cafeterías: que vieron sus mesas vacías.
* Hoteles: que sufrieron cancelaciones de turistas nacionales y extranjeros.
* Tiendas minoristas: cuyos ingresos dependen del tránsito peatonal.
El daño no solo se mide en lo que se dejó de vender. También se refleja en la incertidumbre sobre el pago de rentas, salarios y servicios, creando una cadena de afectaciones que se extiende por toda la economía formal de la zona.
La Exigencia de un Plan de Rescate
Ante la magnitud del daño, la respuesta del sector empresarial y de actores políticos ha sido unánime: no basta con que la protesta haya terminado, se necesita una intervención gubernamental.
El Partido Acción Nacional (PAN) en la Ciudad de México ha anunciado que elaborará un «proyecto de recuperación económica» para entregarlo al Gobierno de la Ciudad, con el fin de que se aplique en favor de los empresarios y comerciantes damnificados por las movilizaciones.
Esta exigencia de un plan de rescate traslada la responsabilidad al gobierno local. Las propuestas podrían incluir desde condonaciones fiscales temporales y créditos blandos hasta programas de promoción turística para reactivar la afluencia al Centro Histórico.
Además, el presidente de la Canaco señaló un problema subyacente que se agrava con estas protestas: el fortalecimiento de la economía informal. Mientras los negocios establecidos y que pagan impuestos se ven forzados a cerrar o reducir operaciones, el comercio ambulante y la venta de productos de dudosa procedencia («productos chatarra») a menudo prosperan en el caos, creando una competencia desleal y un daño a largo plazo a la imagen del centro de la ciudad.
Para los comerciantes del Centro Histórico, la normalidad aún está lejos. El levantamiento del plantón es solo el primer paso en un largo camino hacia la recuperación, un camino que, insisten, no podrán recorrer sin el apoyo activo de las autoridades.
