Crisis de chips amenaza producción global de autos por tensión China-EEUU

Tensiones entre China y EE.UU. reactivan la crisis de chips: las automotrices preparan medidas de emergencia ante posibles interrupciones de producción.

Crisis de chips amenaza producción global de autos por tensión China-EEUU
La escasez de semiconductores causada por tensiones entre China y EE.UU. pone en riesgo la producción de fabricantes globales como Honda y Volkswagen.

La industria automotriz vuelve a temer por la escasez de chips

El fantasma de la crisis de semiconductores vuelve a rondar la industria automotriz mundial. Los principales fabricantes de automóviles, desde Honda hasta Volkswagen, están activando planes de contingencia ante una posible escasez provocada por decisiones del Gobierno neerlandés en medio de la creciente tensión entre Estados Unidos y China.

La situación recuerda a la crisis global de 2021, cuando la falta de chips paralizó líneas de producción y causó pérdidas multimillonarias. Esta vez, el epicentro del problema parece ser Nexperia, una empresa neerlandesa controlada por la china Wingtech Technology, que enfrenta nuevas restricciones regulatorias por presiones políticas y de seguridad internacional.

Honda, la primera en frenar su producción

Honda Motor se convirtió en el primer fabricante en confirmar la reducción temporal de su producción debido al suministro limitado de chips provenientes de Nexperia. Según reportes de CNBC, la compañía ya implementó ajustes en sus plantas asiáticas, intentando minimizar el impacto económico mientras analiza opciones de proveedores alternativos.

El movimiento encendió las alarmas en toda la industria. La dependencia global de componentes electrónicos fabricados en Asia, especialmente en China y Taiwán, hace que cualquier alteración política o comercial tenga un efecto inmediato sobre las cadenas de suministro.

La tensión geopolítica entre China y EE.UU. agrava la situación

La reciente reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping no logró ofrecer alivio al conflicto comercial que afecta al sector tecnológico. Las restricciones impuestas por los Países Bajos, un aliado clave de Washington, buscan limitar la transferencia de tecnología sensible a empresas chinas, pero sus consecuencias están afectando directamente a fabricantes occidentales.

Volkswagen informó que aún cuenta con inventarios suficientes para mantener la producción durante la próxima semana, aunque advirtió que la incertidumbre crece día a día. Otras marcas, como Toyota y BMW, han iniciado monitoreos constantes de su cadena de suministros y ya establecieron equipos de crisis para evaluar escenarios.

La carrera contrarreloj por asegurar componentes

Fuentes internas de la industria automotriz confirmaron que múltiples fabricantes han activado “salas de crisis” en sus corporaciones. Los equipos buscan alternativas en el mercado abierto, negocian con nuevos proveedores y exploran alianzas estratégicas para asegurar los semiconductores necesarios para sus vehículos.

Los chips y diodos son esenciales no solo para los sistemas de infoentretenimiento o navegación, sino también para funciones críticas como dirección asistida, frenado electrónico y seguridad activa. La falta de una sola pieza puede detener la producción completa de un modelo.

La Asociación de Proveedores de Vehículos de Estados Unidos (MEMA) advirtió que la estabilidad de la cadena de suministro global depende de decisiones políticas más que técnicas. “Cada medida restrictiva tiene un efecto dominó que pone en riesgo empleos, innovación y competitividad internacional”, señaló en un comunicado.

Una amenaza que redefine la industria automotriz

El impacto de esta nueva crisis podría ser más profundo que el anterior. En 2021, las automotrices aprendieron a adaptarse mediante la reducción de inventarios y la priorización de modelos con mayor margen de ganancia. Sin embargo, esta nueva tensión geopolítica involucra factores más difíciles de resolver, como el control de tecnologías clave y las sanciones cruzadas entre potencias.

Si la situación se prolonga, podría acelerar el movimiento hacia una producción de chips más diversificada, con inversiones locales en Europa y América del Norte. No obstante, los expertos advierten que establecer nuevas fábricas toma años, por lo que los efectos inmediatos serían inevitables.

La industria automotriz global observa con preocupación cómo la política internacional vuelve a amenazar su estabilidad. En un mundo cada vez más interconectado, un conflicto diplomático puede tener el poder de apagar motores y detener fábricas en cuestión de días.

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