Comercios revelan pérdidas alarmantes tras marcha del 25N

Comercios pierden millones por cierres y gastos de protección durante las movilizaciones en CDMX

comercios revelan pérdidas alarmantes tras marcha del 25N

Comercios ante una jornada anticipadamente complicada

Comercios de la Ciudad de México amanecieron con una sensación conocida pero nunca normalizada: la expectativa de un día complicado, marcado por las movilizaciones del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Las puertas metálicas bajaron más temprano de lo habitual, los encargados discutieron estrategias para proteger vitrinas, y las calles que usualmente rebosaban de clientes se llenaron de incertidumbre.

Desde primeras horas, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo comenzó a recibir reportes de pérdidas, ausencias y temores. La jornada, más que un episodio aislado, se convirtió en el reflejo de un problema que los comercios arrastran año con año, sin encontrar aún un equilibrio sostenible.

Un corredor Reforma semivacío y comercios bajo resguardo

En el corredor Reforma, donde cada día circulan miles de personas, la afluencia disminuyó drásticamente. Los dueños de los comercios se organizaron para colocar tablones, asegurar cristales y coordinar guardias improvisadas.

Algunos tenían la esperanza de que la jornada transcurriera sin contratiempos; otros, con más experiencia, sabían que la simple preparación implicaba un gasto adicional que pocas veces recuperan. Y aunque esta vez los actos de vandalismo fueron menores, el miedo a lo inesperado siempre pesa más que la estadística.

El golpe económico para miles de comercios

Con el paso de las horas, el cálculo económico se volvió más concreto. La Canaco informó que las ventas no realizadas alcanzaron los 21 millones 760 mil pesos, una cifra que golpeó directamente a cuatro mil 478 establecimientos.

La pérdida no se limita al flujo económico: también afecta la estabilidad emocional de quienes dependen de esos ingresos. “Cada cierre representa un sacrificio”, han dicho algunos propietarios, conscientes de que la decisión de bajar cortinas es tan costosa como dejarlas abiertas. Para muchos comercios, simplemente no existe una opción completamente segura.

Gastos adicionales que presionan a los comercios

A la pérdida por ventas se sumaron otros gastos inevitables. Los costos de protección destinados al reforzamiento de fachadas y seguridad privada superaron los 38 millones de pesos. Esta cifra demuestra que los comercios no solo lidian con la ausencia de clientes, sino también con la obligación silenciosa de proteger sus espacios frente a riesgos que no provocan, pero que tampoco pueden ignorar.

Desde pequeños negocios familiares hasta cadenas reconocidas, la tendencia se repite: gastar para prevenir daños, aun cuando ese gasto represente un desbalance crítico en las finanzas anuales.

El Centro Histórico y sus comercios en pausa

En el Centro Histórico, los pasillos peatonales reflejaron un ritmo alterado. Algunos encargados cerraron antes de mediodía; otros optaron por trabajar a puerta cerrada, atendiendo únicamente a clientes habituales que sabían que podían tocar la cortina para recibir servicio.

Los comercios que dependen del turismo resintieron particularmente la situación, pues muchos visitantes evitan zonas donde anticipan bloqueos o aglomeraciones. Para estos pequeños empresarios, incluso una sola tarde sin actividad puede convertirse en la diferencia entre cubrir la renta o acumular un retraso imposible de sortear.

Costos anuales que asfixian a los comercios

El sector empresarial, a través de Canaco, recordó que el gasto anual acumulado en medidas de protección y reposición de daños asociados a manifestaciones alcanza los mil millones de pesos. Esta cifra coloca a los comercios en una posición vulnerable, especialmente a aquellos que ya operan con márgenes reducidos. La realidad es que los costos de operación en la capital no dejan mucho espacio para la improvisación, por lo que cada peso inesperado se siente como una sacudida que amenaza la continuidad del negocio.

Comercios en Madero: menos daños, mismas pérdidas

En el corredor Madero, Fernanda Islas —representante de comerciantes y testigo frecuente de estas dinámicas— reconoció que esta ocasión fue distinta: no hubo afectaciones graves gracias a la intervención oportuna de policías que respondieron a llamados y alertas.

Aunque se registraron algunas pintas, los daños fueron menores en comparación con otros años. Sin embargo, incluso en un escenario “favorable”, muchos comercios igualmente perdieron un día completo de actividad, lo que demuestra que la afectación no depende únicamente de los daños materiales, sino también de las decisiones preventivas que se toman por seguridad.

Los comercios pequeños, los más vulnerables

Los comercios pequeños suelen ser los más perjudicados. Mientras que algunas tiendas grandes pueden absorber pérdidas temporales, los negocios familiares enfrentan un desafío distinto: cada día de cierre se traduce directamente en menos ingresos para cubrir gastos básicos.

En el barrio de San Juan, un dueño de papelería reflexionó sobre cómo estas jornadas le obligan a reorganizar sus prioridades financieras, recortando gastos personales para sostener el establecimiento. Su historia no es única; es la realidad cotidiana de miles de personas que encuentran en sus comercios no solo un sustento, sino un proyecto de vida.

La difícil convivencia entre protesta y actividad económica

Más allá de las cifras, la situación también refleja un fenómeno social complejo. Las marchas que exigen justicia y derechos legítimos conviven con la necesidad económica de los negocios que operan en zonas estratégicas. La convivencia entre protesta y actividad económica no siempre es sencilla, y la ciudad parece vivir una tensión permanente entre garantizar la libertad de expresión y proteger la estabilidad financiera de los comercios. Un equilibrio que, hasta ahora, parece difícil de alcanzar.

Comercios turísticos entre cancelaciones y rutas alteradas

Los comercios ubicados en áreas turísticas reportaron que muchos visitantes optaron por reprogramar recorridos, evitar el tráfico o mantenerse alejados de los puntos de concentración. Esto afectó principalmente a negocios de gastronomía, artesanías y servicios turísticos, que dependen de la dinámica fluida de tránsito y consumo. Aun sin daños físicos, la simple reducción de flujo representa una baja significativa en ventas.

Hacia soluciones que protejan a los comercios sin frenar las marchas

La narrativa de estas afectaciones se repite cada año. Sin embargo, los empresarios han insistido en la necesidad de buscar soluciones que no involucren únicamente autoprotegerse.

Programas de apoyo, medidas de prevención coordinadas y protocolos claros podrían reducir el impacto económico sobre los comercios sin limitar el derecho legítimo a la manifestación. La ciudad, diversa y dinámica, requiere una estrategia que permita coexistir ambos espacios sin antagonismos innecesarios.

Comercios: un pilar que sostiene la vida diaria

En medio de esta realidad, los comercios continúan siendo un pilar económico y social. Son espacios donde se construyen empleos, relaciones y experiencias. Su supervivencia importa más allá de los números: representa la estabilidad de miles de familias y el tejido económico que sostiene la vida cotidiana en la capital.

Salir de la versión móvil