
La semana financiera cerró con un comportamiento mixto para los mercados en México. Aunque el peso mexicano logró un avance el viernes frente al dólar, terminó con pérdidas acumuladas en los últimos días debido a la incertidumbre provocada por el cierre de gobierno en Estados Unidos. En paralelo, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) también retrocedió después de haber alcanzado un récord a mediados de la semana.
El desempeño del peso frente al dólar
En operaciones al mayoreo, el tipo de cambio concluyó el viernes en 18.39 pesos por dólar, con una ganancia de tres centavos respecto a la jornada anterior, según el cierre oficial del Banco de México.
Sin embargo, este avance no fue suficiente para compensar las pérdidas semanales: la moneda mexicana se depreció 0.18% en relación con la divisa estadounidense, equivalente a un retroceso acumulado de tres centavos.
El debilitamiento del dólar a nivel global favoreció a varias monedas emergentes, incluido el peso, aunque los inversionistas mantuvieron la cautela por la situación en Washington.
Impacto del cierre de gobierno en Estados Unidos
El cese parcial de actividades del gobierno estadounidense, que inició el miércoles, fue el principal factor que elevó la incertidumbre en los mercados internacionales.
La parálisis impidió la publicación de indicadores económicos clave, entre ellos el informe de empleo de septiembre, que debía difundirse el viernes y que es uno de los datos más relevantes para las decisiones de la Reserva Federal (Fed).
Ante esta ausencia, los mercados se volcaron a otros reportes, como la encuesta del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM), la cual mostró que la actividad del sector servicios en Estados Unidos se estancó en septiembre.
Expectativas sobre la política monetaria de la Fed
El débil desempeño económico estadounidense reforzó las expectativas de que la Fed podría aplicar un nuevo recorte en su tasa de interés en la próxima reunión programada para los días 28 y 29 de octubre.
La institución ya redujo un cuarto de punto sus tipos de referencia el mes pasado, y un nuevo ajuste es visto por analistas como una medida para contrarrestar la desaceleración. Estas previsiones influyen directamente en los flujos de capital hacia mercados emergentes, entre ellos México.
Factores internos: inversión fija y calificación de Pemex
En el plano local, la semana estuvo marcada por dos noticias de peso:
- La publicación de un reporte de inversión fija bruta mejor a lo previsto, lo que sugiere un dinamismo en la economía mexicana.
- La decisión de Fitch Ratings de elevar la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que envió una señal positiva a los mercados financieros.
No obstante, estos factores internos no fueron suficientes para contrarrestar el impacto de la incertidumbre proveniente de Estados Unidos.
BMV retrocede tras alcanzar máximo histórico
La Bolsa Mexicana de Valores también cerró con pérdidas. Su índice referencial descendió 0.38% el viernes hasta ubicarse en 61,984.43 puntos. En el balance semanal, el retroceso fue de 0.52%.
Esto ocurre después de que, el miércoles, la BMV alcanzara un máximo histórico de 63,182.59 unidades, impulsada por el optimismo en torno a la política monetaria de la Fed y el fortalecimiento de algunas emisoras locales.
Comportamiento en Wall Street
En contraste, los mercados estadounidenses mostraron un desempeño mixto:
- El Dow Jones y el S&P 500 alcanzaron máximos históricos, con 46,761.72 y 6,715.82 puntos, respectivamente.
- El Nasdaq, sin embargo, retrocedió 0.28% hasta los 22,780.86 puntos, afectado por la caída de algunas empresas tecnológicas.
Los analistas coincidieron en que la expectativa de nuevos recortes de tasas por parte de la Fed ayudó a compensar la preocupación por el cierre gubernamental.
Un cierre de semana volátil para los mercados
La semana dejó en claro que la volatilidad sigue siendo la constante en los mercados financieros. El peso mexicano mostró resiliencia frente a la caída global del dólar, pero no logró escapar del entorno de incertidumbre.
Al mismo tiempo, la BMV reflejó la tensión entre el optimismo inicial de los inversionistas y la realidad de un escenario internacional cargado de riesgos políticos y económicos.
El peso mexicano y la BMV cerraron una semana volátil marcada por la incertidumbre derivada del cierre parcial del gobierno estadounidense. Mientras la falta de datos económicos clave limita la visibilidad de los mercados, los inversionistas se mantienen atentos a la próxima decisión de la Fed a finales de octubre.
El episodio confirma que la economía mexicana, aunque respaldada por algunos avances internos como la inversión fija y la mejora en la calificación de Pemex, sigue siendo altamente sensible a los acontecimientos externos. El desempeño del peso y de la bolsa en las próximas semanas dependerá, en buena medida, de cómo se resuelva la crisis política en Estados Unidos y de la ruta que adopte la política monetaria norteamericana.