La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) logró una jornada de ganancias marginales, con su principal indicador, el S&P/BMV IPC, avanzando un 0.04%. Este movimiento demuestra una notable resiliencia en un entorno global marcado por el temor a nuevos aranceles y la persistente inflación en Estados Unidos.
En una jornada de alta tensión para los mercados globales, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) consiguió mantenerse a flote. El S&P/BMV IPC, su índice de referencia, cerró la sesión del 16 de julio con una ganancia mínima del 0.04%, ubicándose en los 56,500 puntos, mientras que el FTSE-BIVA de la Bolsa Institucional de Valores subió un 0.99%.
Aunque modesto, el avance es significativo, ya que se produce en un contexto de aversión al riesgo a nivel mundial. Los inversionistas operan con cautela ante la doble amenaza de una nueva escalada de aranceles por parte de Estados Unidos y datos de inflación que no terminan de ceder en la principal economía del mundo.
El Factor Trump y la Excepción Mexicana
La resiliencia del mercado mexicano puede explicarse, en parte, por la percepción de que México podría ser un «refugio» relativo en la guerra comercial de Trump. A diferencia de otras economías, México y Canadá quedaron exentos de los aranceles globales más recientes anunciados por Washington, siempre y cuando los productos cumplan con las reglas del T-MEC.
Analistas como Gabriela Siller, de Grupo Financiero BASE, han señalado que esta excepción podría incluso beneficiar a México a corto plazo. «Da al país la oportunidad de ganar mercado… las economías que son sujetas ahora de elevados aranceles verán afectaciones en sus exportaciones, por lo que quedará libre ese mercado, el cual México podría aprovechar», explicó Siller.
Esta percepción ha impulsado a sectores clave en la BMV, especialmente a empresas ligadas al nearshoring y al sector financiero, que han visto avances importantes en jornadas recientes.
La Inflación y los Aranceles: Una Sombra Persistente
A pesar del respiro momentáneo, los riesgos de fondo no han desaparecido. La amenaza de aranceles específicos, como el recientemente impuesto al tomate, demuestra que ningún sector está completamente a salvo. Una escalada proteccionista podría golpear duramente a la economía mexicana y, en consecuencia, a la bolsa, llevando a una posible recesión, según pronósticos de bancos de inversión como JP Morgan Chase.
Por otro lado, la inflación en Estados Unidos sigue siendo un factor de preocupación. Si bien los datos más recientes han sido mixtos, una inflación persistente podría obligar a la Reserva Federal (Fed) a mantener las tasas de interés altas por más tiempo, lo que encarece el crédito y puede desacelerar la economía, afectando la demanda de productos mexicanos y el flujo de inversiones.
«Los inversionistas se refugiaron en el mercado mexicano ya que México no fue incluido en los aranceles recíprocos anunciados por Donald Trump», señaló un análisis de El Economista, explicando el comportamiento positivo de la bolsa mexicana en contra de la tendencia global.
El mercado bursátil mexicano se encuentra en un delicado equilibrio. Por un lado, se beneficia de su posición estratégica en el T-MEC y el nearshoring. Por otro, es extremadamente vulnerable a las decisiones políticas de su principal socio comercial y a la salud de la economía estadounidense. La ligera ganancia del IPC es una muestra de optimismo cauteloso, pero la volatilidad y la incertidumbre seguirán siendo la norma en los próximos meses.
