Aumento del salario mínimo 2025: beneficios y riesgos para la economía

El ajuste del 12% al salario mínimo genera esperanza, pero plantea desafíos inflacionarios y de productividad en un México en desaceleración económica.

El salario mínimo en 2025: una medida histórica con grandes implicaciones

El reciente anuncio del aumento del salario mínimo en México para 2025, con un incremento del 12%, ha generado un intenso debate. Con este ajuste, el gobierno busca cumplir el objetivo constitucional de garantizar un ingreso que permita cubrir al menos dos y media canastas básicas, una meta ambiciosa que la presidenta Claudia Sheinbaum ha reafirmado como prioridad durante su administración.

Pero, ¿qué implica esta política en el contexto actual de la economía mexicana?

El contexto económico actual: productividad en declive y riesgos inflacionarios

La productividad laboral, un factor clave para sostener aumentos salariales sin repercusiones negativas, ha mostrado una tendencia descendente desde 2018, según datos del Banco de México. Aunque ha habido una ligera mejora recientemente, el aumento del salario mínimo podría presionar la inflación y el empleo si no se acompaña de un incremento proporcional en la producción por trabajador.

En los últimos años, la brecha entre el salario mínimo y el salario promedio de la economía se ha estrechado significativamente. En 2017, el salario mínimo representaba el 30% del salario promedio, mientras que para 2023 esta cifra alcanzó el 55%, un nivel superior al promedio de los países de la OCDE.

Este cambio significa que los ajustes salariales ahora tienen un impacto mucho más fuerte y persistente en la economía, afectando tanto los precios al consumidor como la estabilidad laboral.

El efecto “faro” y las presiones sobre los precios

El llamado efecto “faro” del salario mínimo, que influye en otros ajustes salariales dentro del mercado laboral, puede generar una escalada de costos para los empleadores. Sin aumentos significativos en productividad, los empresarios suelen responder de dos maneras:

  1. Trasladando los costos a los precios: Esto aumenta la inflación, afectando el poder adquisitivo de los consumidores.
  2. Reducción del empleo: Para compensar costos, las empresas podrían optar por reducir sus plantillas laborales.

Estas dinámicas representan un desafío crucial para la economía mexicana, especialmente en un contexto de desaceleración económica y riesgos inflacionarios identificados por el Banco de México.

¿Qué se necesita para un salario mínimo sostenible?

Aunque el incremento del salario mínimo busca combatir la pobreza y mejorar el bienestar de las familias, su efectividad a largo plazo depende de otros factores estructurales.

Acciones necesarias:

  • Incrementar la inversión en educación, capacitación y salud.
  • Fomentar la adopción de tecnologías avanzadas para aumentar la eficiencia.
  • Mejorar la infraestructura pública y garantizar condiciones de competencia en la economía.
  • Fortalecer el estado de derecho y combatir la informalidad, que sigue siendo un obstáculo para un crecimiento equilibrado.

El combate a la pobreza no puede depender únicamente de decretos. Requiere un esfuerzo conjunto para mejorar la productividad y crear un entorno económico estable que permita un crecimiento sostenible.

Riesgos para la economía en 2025

La política salarial para 2025 no es necesariamente una mala noticia, pero debe ser implementada con cuidado. Si los ajustes salariales continúan sin un respaldo en aumentos de productividad, el país podría enfrentar:

  • Mayor inflación: A medida que las empresas transfieren los costos a los consumidores.
  • Desempleo creciente: Ante la incapacidad de muchas empresas de absorber los incrementos.

Además, con un contexto de desaceleración económica, las empresas podrían enfrentar mayores dificultades para adaptarse a los aumentos de costos.

Un balance delicado

El aumento del salario mínimo en México para 2025 representa un paso ambicioso hacia la equidad salarial, pero plantea desafíos significativos. La clave está en crear las condiciones necesarias para que estos incrementos sean sostenibles, evitando impactos negativos en la inflación y el empleo.

La economía mexicana enfrenta un momento crucial donde las decisiones políticas deben equilibrar el bienestar inmediato con la estabilidad a largo plazo.

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