
El «Juez Deportivo» ha puesto el ojo en Max Verstappen. El tricampeón de la F1 está a un solo punto de ser baneado de una carrera, con un historial de colisiones que lo coloca al borde del abismo. ¿Es su agresividad un activo o una bomba de tiempo a punto de estallar?
El historial de colisiones: Un patrón preocupante
Max Verstappen, el dominante tricampeón de la Fórmula 1, se encuentra en una situación precaria que ha encendido las alarmas en el paddock. Actualmente, el piloto holandés acumula un total de 11 puntos de penalización en su superlicencia de la FIA. Esto lo sitúa a un solo punto del límite de 12, que resultaría en una suspensión automática de una carrera. La amenaza es real: un solo punto adicional en los próximos Grandes Premios de Canadá o Austria podría dejarlo fuera de la competición.
Este no es un problema reciente para Verstappen. Su historial de penalizaciones revela un patrón de incidentes que sugieren una agresividad al límite, o quizás, un control deficiente en momentos clave. Entre los incidentes más destacados que le han sumado puntos se encuentran:
- * 30 de junio de 2024, Gran Premio de Austria: 2 puntos por causar una colisión con Lando Norris.
- * 27 de octubre de 2024, Gran Premio de la Ciudad de México: 2 puntos por forzar a Lando Norris a salirse de la pista.
- * 8 de diciembre de 2024, Gran Premio de Abu Dabi: 2 puntos por causar una colisión con Oscar Piastri.
Estos incidentes, sumados a otros por infracciones menores como estar por debajo del tiempo delta del VSC o conducir lentamente en una vuelta de enfriamiento , pintan un cuadro de un piloto que, a pesar de su talento innegable, opera constantemente al borde del reglamento, poniendo en riesgo no solo su propia carrera, sino la integridad de la competición.
El drama del GP de España: Choque con Russell
El último incidente que ha puesto a Verstappen al borde del abismo ocurrió el 1 de junio de 2025 en el Gran Premio de España, donde recibió 3 puntos de penalización por causar una colisión con George Russell. Este choque fue particularmente dramático. Tras la reanudación del Safety Car, Verstappen tuvo un «dramático latigazo» en la última curva, lo que permitió a Charles Leclerc adelantarlo y a Russell intentar una maniobra. El primer contacto entre el Mercedes de Russell y el Red Bull de Verstappen forzó a este último a salirse de la pista, un incidente que inicialmente no fue investigado.
Sin embargo, la polémica escaló. Después de que a Verstappen se le pidiera devolver la posición a Russell, se produjo una segunda colisión entre ambos pilotos, lo que provocó una airada respuesta del campeón del mundo. Russell no se contuvo, declarando: «Simplemente chocó contra mí». Por este segundo incidente, Verstappen fue rápidamente investigado y se le impuso una penalización de 10 segundos, lo que lo relegó a la décima posición final en la carrera. Este choque no solo le costó puntos en la carrera, sino que lo dejó a un paso de la suspensión, reavivando el debate sobre su estilo de conducción.
La FIA y el límite de la agresividad
La situación de Max Verstappen plantea serias preguntas sobre la gestión de la FIA ante la agresividad en pista. ¿Hasta qué punto se permite a un piloto operar con tal nivel de riesgo antes de que se tomen medidas más drásticas? La acumulación de 11 puntos de penalización en un período relativamente corto sugiere que las sanciones actuales no están siendo lo suficientemente disuasorias para modificar su comportamiento.
La FIA, que busca un equilibrio entre el espectáculo y la seguridad, se encuentra en una encrucijada. Permitir que un piloto de la talla de Verstappen se acerque tanto a una suspensión sin una intervención más contundente podría sentar un precedente peligroso, donde la línea entre la agresividad competitiva y la conducción imprudente se vuelve cada vez más difusa.
La «bomba de tiempo» que representa su historial de penalizaciones no solo amenaza su participación en futuras carreras, sino que también pone en tela de juicio la capacidad de la FIA para mantener la disciplina en la élite del automovilismo.
El impacto en el campeonato y la credibilidad
Un posible baneo de Max Verstappen no solo tendría un impacto directo en sus aspiraciones al campeonato, sino que también sacudiría la credibilidad de la Fórmula 1 como deporte. La c de una de sus máximas estrellas, especialmente en un momento crucial de la temporada, sería un golpe para la audiencia y los patrocinadores.
Más allá de los puntos, la situación de Verstappen alimenta la narrativa de que ciertos pilotos operan con una impunidad relativa, o que las reglas no se aplican con la misma rigurosidad a todos. El Juez Deportivo observa que la F1, en su búsqueda de drama y espectáculo, debe asegurar que la justicia deportiva prevalezca.
Si la FIA no actúa con la firmeza necesaria, la percepción de que el espectáculo está por encima de la integridad podría dañar la reputación del deporte a largo plazo. El veredicto final sobre Verstappen no solo lo juzgará a él, sino también a la propia Fórmula 1.