Una pelea de ensueño se convierte en una pesadilla logística. El esperado combate entre Saúl «Canelo» Álvarez y Terence Crawford sufre cambios drásticos de sede y horario, subordinando al boxeo ante la UFC y desatando la furia de promotores y aficionados.
De Riad a Las Vegas: Un Viaje Lleno de Turbulencias
La megapelea entre Saúl «Canelo» Álvarez y Terence Crawford, dos de los mejores libra por libra del planeta, ha estado plagada de controversia desde su concepción. Inicialmente, el combate formaba parte de un ambicioso acuerdo de Canelo con Turki Al-Sheikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento de Arabia Saudita, pero la logística ha forzado un cambio de planes.
Tras semanas de incertidumbre, se ha confirmado la nueva sede y fecha. La pelea se celebrará el sábado 13 de septiembre en el imponente Allegiant Stadium de Las Vegas, hogar de los Raiders de la NFL. Este cambio saca a Canelo de su tradicional bastión del mes de septiembre, el MGM Grand Garden Arena, y lo coloca en un escenario de mayor capacidad, pero el verdadero escándalo no es el «dónde», sino el «cuándo».
«No les Importa un Carajo los Fans»: La Bomba de De La Hoya
La controversia explotó cuando el promotor y ex-rival de Canelo, Óscar de la Hoya, reveló el detalle más indignante: la pelea se llevará a cabo en un horario diurno, a plena luz del día. La razón es tan simple como humillante para el mundo del boxeo: no interferir con una cartelera de la UFC que se celebrará esa misma noche en Las Vegas.
La decisión de programar una de las peleas más importantes del año como un evento preliminar de facto para la UFC ha sido vista como una claudicación sin precedentes.
«¿La pelea se llevará a cabo a plena luz del día el 13 de septiembre en Las Vegas? ¡A plena luz! Canelo va a pelear en el día en Netflix solo para acomodar la cartelera de UFC. ¿Eso significa que esta pelea no importa? ¿No les importa un carajo los fans o el rating?», sentenció un furioso De La Hoya, dando voz a la indignación de muchos.
Esta programación no solo rompe con décadas de tradición de las grandes peleas en horario estelar de sábado por la noche, sino que también plantea serias dudas sobre la prioridad que los propios organizadores le dan al evento.
El Peso de la Controversia: Dos Categorías y Muchas Dudas
Además del escándalo del horario, el combate sigue arrastrando la polémica sobre la diferencia de peso. Terence Crawford, campeón indiscutido en peso wélter, deberá subir dos categorías de peso (147 a 168 libras) para retar a Canelo por sus títulos de peso supermediano.
Esta considerable desventaja física para Crawford ha generado un intenso debate entre expertos y aficionados sobre la legitimidad competitiva del enfrentamiento. Sumado a la insatisfacción que dejó la última victoria de Canelo sobre William Scull en Arabia Saudita, la presión sobre ambos peleadores para ofrecer un espectáculo memorable es inmensa. Ahora, esa presión se ve agravada por un contexto logístico que parece devaluar el propio combate.
El Veredicto del Juez: El Boxeo Pierde por K.O. en su Propio Ring
La decisión de relegar la pelea Canelo vs. Crawford a un horario diurno para no competir con la UFC es más que una simple decisión de programación; es un símbolo del estado actual de los deportes de combate. Demuestra que, en la batalla por la atención y el dinero, la UFC ha ganado una posición de poder dominante, hasta el punto de que el «deporte rey» del combate, el boxeo, debe ajustar su calendario a su conveniencia.
Es un insulto para los peleadores, cuyo momento cumbre es tratado como un acto de apertura. Es un insulto para los aficionados, cuyos hábitos y tradiciones son ignorados. Y es, en última instancia, una muestra de que en la guerra por la relevancia, el boxeo, con su política interna y sus decisiones cuestionables, está perdiendo por nocaut técnico. Canelo no peleará contra la UFC, pero ya se ha arrodillado ante ella.
