La Selección Mexicana Sub-20 regresó a la Copa Mundial de la categoría después de seis años de ausencia y lo hizo con un resultado alentador: un empate 2-2 frente a Brasil, cinco veces campeón del torneo. El partido, disputado en el Estadio Nacional de Chile, marcó el inicio del camino del Tricolor en la justa y dejó claro que los jóvenes mexicanos tienen el carácter para competir contra los mejores.
Un regreso con sabor a prueba de fuego
México no asistía a un Mundial Sub-20 desde la edición de 2019, cuando fue eliminado en fase de grupos. El choque ante Brasil no solo significaba el reencuentro con la competencia, sino también una prueba de fuego al enfrentar a uno de los equipos más poderosos en la historia de la categoría.
El equipo dirigido por Eduardo Arce mostró personalidad en los momentos clave y, aunque fue superado en la posesión y control del balón, encontró la manera de rescatar un punto valioso en el debut.
Contexto histórico en el Estadio Nacional
El duelo se celebró en un escenario cargado de simbolismo: el Estadio Nacional de Chile, que fue utilizado como centro de detención y tortura tras el golpe militar de 1973 que derrocó al presidente Salvador Allende.
En conmemoración de los 52 años del golpe, se leyeron mensajes de memoria histórica y se desplegó una bandera gigante con la leyenda: “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. La solemnidad de la fecha acompañó un partido intenso dentro del campo.
El desarrollo del partido
El Tricolor pegó primero. Al minuto 10, Alexei Domínguez del Pachuca abrió el marcador, generando la primera gran alegría mexicana. Poco después, Gilberto Mora se lució con jugadas que pusieron en aprietos a la defensa brasileña.
Sin embargo, Brasil respondió con su jerarquía. Rafael Coutinho empató con un zurdazo al poste más lejano del arquero Emmanuel Ochoa (21’), y más tarde Luighi, con un remate de espaldas (76’), le dio la vuelta al marcador.
Lejos de bajar los brazos, México apostó por la táctica fija. A minutos del final (86’), Diego Ochoa se elevó para rematar de cabeza un centro de Mora y sellar el empate 2-2 que celebró toda la banca mexicana.
Lecciones para el Tri Sub-20
El técnico Eduardo Arce reconoció que la principal enseñanza es saber resolver los momentos decisivos frente a rivales de máxima exigencia. Aunque México fue dominado en la posesión, mostró capacidad de reacción y aprovechó sus oportunidades en ataque.
El desempeño del equipo deja ver que, con mayor consistencia, el Tricolor puede aspirar a avanzar en un torneo que históricamente ha sido complicado para México.
Un punto que sabe a triunfo
El empate contra Brasil no solo significa un buen arranque en el Mundial Sub-20, sino también un mensaje: México puede competir con los grandes si mantiene orden, disciplina y confianza en su talento juvenil.
El siguiente reto será confirmar esta actuación en los próximos compromisos, donde el Tricolor buscará sumar victorias y asegurar su pase a la siguiente fase.
