El 2025 ha sido un año turbulento para Red Bull Racing. Desde la salida de Sergio «Checo» Pérez a finales de 2024, la escudería campeona del mundo ha entrado en una espiral de problemas que parecen no tener fin. Lo que empezó como una polémica decisión de dirección deportiva ha escalado hasta convertirse en una crisis estructural.
El vacío dejado por el piloto mexicano no ha podido ser llenado con éxito. Liam Lawson apenas duró dos carreras, y aunque Yuki Tsunoda ha mostrado cierta mejora, sigue sin estar a la altura del rendimiento constante que ofrecía Checo. Esta inestabilidad en el segundo asiento ha generado confusión táctica y ha afectado el equilibrio interno del equipo.
Verstappen ya no domina… y se avecina su posible salida
Max Verstappen, campeón del mundo en 2024, ha perdido protagonismo en la actual temporada. El neerlandés ha sido claro: el monoplaza de este año no está al nivel competitivo de temporadas pasadas. El dominio que Red Bull había construido se desmorona frente a la presión de McLaren, especialmente de Lando Norris y Oscar Piastri.
Los rumores sobre una eventual salida de Verstappen en 2026 no han hecho más que crecer. Aunque su contrato lo vincula al equipo más allá del presente año, las tensiones internas y la pérdida de rendimiento podrían empujarlo a buscar nuevos horizontes.
Christian Horner, ¿el próximo en salir?
La situación se agrava aún más con las recientes especulaciones sobre la continuidad de Christian Horner. Según medios austriacos, el director del equipo podría ser despedido tras el Gran Premio de Emilia Romagna. Su tensa relación con Helmut Marko, asesor principal del equipo, ha erosionado el ambiente interno.
Este posible despido sería otro golpe para una estructura que parece desmoronarse desde la salida de Pérez. La imagen de Red Bull como escudería dominante y estable ha sido reemplazada por incertidumbre, rumores y malos resultados.
¿Una maldición tras Checo?
Para muchos aficionados, la debacle de Red Bull comenzó justo cuando decidieron prescindir de Checo Pérez. Desde entonces, la escudería ha perdido competitividad, cohesión y liderazgo. El «efecto Checo» parece haber dejado una huella más profunda de lo esperado. Y si bien en la Fórmula 1 no existen las maldiciones, Red Bull vive su peor temporada en años… justo después de dejar ir al piloto más querido por la afición latinoamericana.
