
Gallos Blancos vuelve a cantar después de cinco meses sin victoria
En La Corregidora se vivió una noche distinta, una de esas que se graban en la memoria de los aficionados. Tras seis jornadas sin conocer la victoria, Querétaro logró romper una dolorosa racha de cinco meses sin ganar en Liga MX, y lo hizo frente a su acérrimo rival: Atlético de San Luis.
Los Gallos Blancos se impusieron 3-2 en un partido cargado de emociones, polémicas arbitrales y una dosis de dramatismo que solo un Clásico puede regalar.
Un inicio cuesta arriba y la reacción queretana
El encuentro parecía escaparse muy pronto para Querétaro cuando, apenas al minuto 10, Joao Pedro silenció el estadio con un golazo para adelantar a San Luis. La tensión se apoderó de la grada, pero la esperanza volvió al 23’, cuando Ali Ávila marcó el empate que devolvió el aliento a la afición queretana.
El gol liberó a los Gallos, que comenzaron a adueñarse del partido. En la segunda mitad, Juan Robles encontró el tanto que puso a Querétaro al frente y encendió la comunión entre equipo y tribuna.
La polémica arbitral que casi arruina la fiesta
Cuando todo parecía encaminado hacia la primera victoria del torneo, el árbitro, con ayuda del VAR, marcó un polémico penal a favor de San Luis. Joao Pedro lo transformó en gol y firmó su doblete para devolver la incertidumbre al partido.
El empate dolía, no solo porque parecía injusto, sino porque mantenía viva la sombra de la racha sin triunfos.
La justicia llegó en el último minuto
El destino, sin embargo, le tenía preparada una revancha a los Gallos. En los minutos finales, el VAR sancionó otro penal, esta vez a favor de Querétaro. La responsabilidad cayó en los pies de Homenchenko, quien con frialdad lo convirtió en gol, desatando la euforia en La Corregidora.
El silbatazo final decretó el 3-2 definitivo y el desahogo de una afición que llevaba meses esperando un momento como este.
Más que tres puntos: un triunfo anímico
La primera victoria del torneo no solo representa tres puntos en la tabla, sino un golpe de ánimo para un plantel que necesitaba recuperar confianza. Vencer a San Luis, considerado rival directo y con tintes de clásico regional, hizo que el festejo tuviera un sabor especial.
Querétaro vuelve a cantar, y lo hace en el escenario perfecto: en casa, con su gente y con una remontada cargada de dramatismo.