
El entusiasmo por el Mundial 2026 ya comenzó a sentirse en México, uno de los tres países sede del torneo junto a Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, acceder a los primeros boletos disponibles no será fácil para la mayoría de los aficionados mexicanos. La FIFA anunció recientemente la venta inicial de paquetes ‘hospitality’, que garantizan entradas a partidos en estadios mexicanos, pero con precios que superan con creces el poder adquisitivo del trabajador promedio.
En esta fase temprana, los únicos boletos disponibles se ofrecen en formato de experiencias premium, lo que significa que incluso las opciones más sencillas implican un gasto considerable. Si se toma como base el salario mínimo diario vigente en 2025, que asciende a 278.80 pesos, asistir a un solo partido podría representar el equivalente a más de cinco meses de trabajo continuo, sin contar gastos adicionales.
Paquetes accesibles sólo para unos cuantos
Entre las modalidades ofrecidas por la FIFA se encuentran tres opciones que varían en cantidad de partidos, servicios incluidos y flexibilidad en la elección de fechas. La opción más básica es el paquete Single Match, que incluye un solo juego de fase de grupos o dieciseisavos de final. Su precio es de 32 mil 980 pesos, lo que equivale a más de cinco meses de salario mínimo íntegro.
La segunda alternativa, denominada Follow My Team, permite seguir a cualquier selección (con excepción de México, Estados Unidos, Canadá y Argentina) durante tres partidos de fase de grupos y un juego de dieciseisavos. El costo base es de 130 mil 950 pesos, cifra que se traduce en casi dieciséis meses de ingresos mínimos.
Finalmente, el paquete Venue Series ofrece acceso a entre cuatro y nueve partidos en una misma sede, permitiendo elegir fechas y etapas del torneo. Su precio parte de 139 mil 900 pesos, lo que representa alrededor de diecisiete meses de trabajo a salario mínimo, es decir, casi un año y medio de ingresos completos.
Impacto también en salarios profesionales
Aunque estos precios pueden parecer inalcanzables para quienes ganan el salario mínimo, tampoco resultan accesibles para quienes tienen ingresos superiores. De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el salario mensual promedio de un trabajador profesional en México es de 12 mil 738 pesos.
Con este ingreso, el paquete más barato, el Single Match, representaría alrededor de tres meses de sueldo íntegro. Las otras dos opciones exigirían entre diez y once meses de trabajo completo, lo cual sigue siendo una carga económica considerable, especialmente si se toma en cuenta que estos montos no incluyen transporte, hospedaje ni alimentación.
En todos los casos, los cálculos se basan únicamente en el precio del paquete básico más accesible, dejando fuera las versiones más exclusivas que podrían superar ampliamente los montos mencionados. Esto refuerza la percepción de que los primeros boletos del Mundial están pensados para un público de alto poder adquisitivo.
Acceso limitado en sedes mexicanas
Los paquetes se aplican a las tres ciudades mexicanas que serán sede del Mundial: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. A pesar de la expectativa nacional, la FIFA aún no ha abierto la venta general de boletos, lo que significa que, por ahora, estos costosos paquetes son la única vía oficial para asegurar un lugar en los partidos.
Esto ha generado preocupación entre fanáticos y analistas, quienes advierten que el evento más importante del fútbol podría estar fuera del alcance de la mayoría de la población mexicana. Aunque la venta de entradas generales probablemente ofrezca precios más asequibles, aún no hay fechas oficiales ni detalles sobre su distribución o disponibilidad.
Un lujo que pocos podrán darse
El Mundial 2026 promete ser un evento histórico, especialmente para México, que será sede por tercera vez en su historia. Sin embargo, la emoción por vivir esta experiencia en vivo se ve opacada por los altos costos iniciales. Con paquetes que requieren entre cinco y diecisiete meses de salario mínimo, la realidad es que el acceso anticipado es, por ahora, un lujo reservado para unos pocos.
Mientras la FIFA continúa con su estrategia de venta por etapas, miles de aficionados mexicanos se enfrentan a una difícil pregunta: ¿vale la pena destinar más de medio año de ingresos por un boleto? La respuesta dependerá no sólo de la pasión por el fútbol, sino del poder económico de cada quien. En un país con altos niveles de desigualdad, el Mundial se perfila como una fiesta con invitación limitada.