Laura Galván divide su vida entre el alto rendimiento y el trabajo cotidiano a más de cuatro mil kilómetros de casa, en Portland, Estados Unidos, donde prepara su cuerpo para Los Ángeles 2028 mientras comercializa miel y verdura para sostener su sueño olímpico.
Con 20 años de trayectoria en el atletismo de medio fondo y a pocos días de haber impuesto una nueva marca mexicana en medio maratón con 1:07.31 horas, Laura Galván representa la contradicción de un sistema que celebra récords pero no garantiza estabilidad económica a sus mejores exponentes.
“Es muy duro ser atleta de alto rendimiento en nuestro país. Siempre ha sido así”, explica Laura Galván con una serenidad que contrasta con la dureza de sus palabras. Haber terminado el año como número uno nacional en tres pruebas no fue suficiente para recibir algo más que una beca de desarrollo.
En 2026 cumplirá seis años consecutivos mejorando registros mexicanos. La atleta comenzó con la marca de los mil 500 metros en julio de 2019 y la superó semanas después en los Panamericanos de Lima, iniciando una racha que hoy suma récords en diez distancias distintas.
Ha impuesto marcas en pista, bajo techo y en ruta. Galván no solo corre contra el cronómetro, corre contra una estructura que rara vez acompaña a sus atletas más constantes.
Una carrera hecha de constancia y sacrificio
Nada ha sido suficiente para obtener el apoyo necesario. Laura reconoce que incluso con resultados los recursos no llegan, y cuando hay un bajón de rendimiento la situación empeora.
“Esto no es magia, se requiere tiempo para alcanzar resultados”, repite Laura Galván, consciente de que el deporte de élite no perdona improvisaciones ni ciclos cortos.
Récords que no se traducen en respaldo
En total ha conseguido récords en cuatro pruebas de pista, dos bajo techo y cuatro en ruta. Laura Galván ha demostrado una versatilidad poco común en el atletismo mexicano.
A pesar de ello, su realidad financiera no refleja ese dominio estadístico. Laura Galván ha tenido que multiplicar jornadas de trabajo para sostener entrenamientos, viajes y competencias.
El cambio al maratón y un nuevo horizonte
Para este ciclo decidió migrar al maratón en busca de su tercera clasificación olímpica. Laura Galván confiesa que los costos se triplicaron, pero el proceso la ha revitalizado mentalmente.
Correr en ruta le dio un sentimiento de empoderamiento personal. Laura Galván asegura que la monotonía de la pista quedó atrás y que las largas distancias renovaron su motivación.
La resiliencia aprendida en casa
Su madre, doña Andrea, le enseñó la resiliencia. Laura Galván recuerda cómo su madre sacó adelante sola a siete hijos y los guió hasta una carrera universitaria.
Ese ejemplo marcó su ética de trabajo. Laura Galván convirtió las dificultades en impulso para no depender únicamente de un sistema deportivo inestable.
Miel, verdura y un emprendimiento inesperado
Cuando las cosas se pusieron difíciles, pidió un panal de abejas para comercializar miel. Laura Galván creó junto a su pareja una marca propia que hoy representa un ingreso clave.
Además, comenzó a vender fruta y verdura transportada desde la Central hasta La Sauceda, Guanajuato. Laura Galván busca acercar productos básicos a su comunidad mientras genera recursos para su preparación.
El golpe de la beca y la fragilidad institucional
Tras los Juegos Olímpicos de París 2024, la Conade le retiró la beca por no terminar entre las primeras 12. Laura Galván la recuperó solo por unos meses.
Durante ese periodo, Hoka fue su único ingreso. Laura Galván considera irónico que una empresa extranjera confíe más en ella que las autoridades nacionales.
Un patrocinio que sostiene un sueño
Hoka le paga cada tres meses desde hace seis años. Laura Galván administra ese dinero para viajes y gastos de competencia.
Ese apoyo ha sido fundamental para que Laura Galván no abandone su proyecto olímpico pese a la falta de respaldo oficial.
El calendario que definirá su futuro
En los próximos días definirá su calendario competitivo. Laura Galván tiene claro que este año apuntará a un buen registro en el Mundial Bajo Techo en Torun.
Después buscará otro medio maratón y enfocará el trabajo en la prueba de maratón rumbo a Los Ángeles. Galván sabe que el proceso para dar la marca comienza en julio.
Un sueño que no se negocia
Para Laura la ilusión olímpica se transformó en disciplina diaria. Galván cuida su sueño, su alimentación y cada kilómetro recorrido con la convicción de que su historia aún no ha terminado.
