
Knicks sellaron una noche histórica al derrotar 130-93 a los Cavaliers de Cleveland y avanzar a las Finales de la NBA por primera vez desde 1999. Knicks completaron la barrida de la serie gracias a una actuación dominante en ambos lados de la cancha, mientras Knicks también extendieron a 11 su racha consecutiva de victorias durante estos playoffs.
Karl-Anthony Towns lideró el triunfo con 19 puntos y 14 rebotes, acompañado por OG Anunoby, quien aportó 17 unidades en un partido que rápidamente se inclinó a favor de Nueva York. La diferencia fue tan amplia que el entrenador Mike Brown retiró a sus titulares cuando todavía faltaban casi ocho minutos para terminar el encuentro.
¿Cómo dominaron la serie contra Cleveland?
El conjunto neoyorquino mostró superioridad desde el cierre de la primera ronda y mantuvo un ritmo ofensivo imposible de contener para los Cavaliers. Knicks encontraron equilibrio entre anotación, defensa y profundidad de banca, situación que permitió controlar prácticamente todos los partidos de la serie sin mayores complicaciones ante un rival que llegó debilitado físicamente.
Landry Shamet volvió a ser determinante saliendo desde el banquillo y anotó 16 puntos con una gran efectividad desde la línea de tres puntos. El guardia terminó la serie con un impresionante porcentaje de triples encestados, mientras la segunda unidad de Nueva York respondió constantemente en momentos donde Cleveland intentaba reaccionar.
¿Qué tan histórica es esta clasificación?
Knicks disputarán las Finales de la NBA apenas por tercera ocasión desde que conquistaron su último campeonato en 1973. Knicks no alcanzaban esta instancia desde la campaña de 1999, cuando terminaron perdiendo frente a San Antonio, por lo que la actual generación ya quedó marcada entre las más importantes de la franquicia.
La racha de 11 victorias consecutivas en playoffs también colocó al equipo dentro de un grupo muy reducido en la historia reciente de la liga. Solamente algunos campeones lograron cifras similares durante postemporadas dominantes, lo que incrementó las expectativas de la afición respecto a la posibilidad de pelear seriamente por el título.
¿Qué pasó durante el partido decisivo?
Cleveland comenzó mejor y tomó ventaja rápidamente gracias a los primeros puntos de Donovan Mitchell, quien anotó ocho unidades consecutivas para abrir el marcador. Sin embargo, el partido cambió por completo después de la mitad del primer cuarto, cuando Nueva York encontró espacios ofensivos y encadenó una racha que prácticamente sentenció el encuentro.
Knicks tomaron control absoluto con un parcial de 20-0 y llegaron a construir ventajas superiores a 25 puntos antes del descanso. Knicks aprovecharon los errores defensivos de Cleveland y castigaron constantemente desde el perímetro, además de dominar los rebotes ofensivos y las transiciones rápidas durante prácticamente todo el compromiso.
¿Quiénes fueron las figuras principales?
Karl-Anthony Towns volvió a demostrar su impacto dentro de la pintura y consiguió un doble-doble antes del descanso gracias a su dominio físico cerca del aro. Jalen Brunson también aportó liderazgo ofensivo con 15 puntos y distribución de balón, mientras Mikal Bridges mantuvo intensidad defensiva para limitar las oportunidades de los Cavaliers.
Del lado de Cleveland, Donovan Mitchell intentó mantener competitivo al equipo y terminó como máximo anotador con 31 puntos, aunque nunca encontró suficiente respaldo colectivo. Evan Mobley tuvo algunos momentos destacados en la primera mitad, pero la diferencia física y táctica terminó siendo demasiado amplia conforme avanzó el encuentro.
¿Qué sigue rumbo al campeonato?
Knicks ahora esperan rival entre Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs, serie que continúa empatada y definirá al campeón de la Conferencia Oeste. Knicks llegarán con enorme confianza después de dominar completamente sus últimas eliminatorias y mostrar uno de los mejores niveles ofensivos vistos en estos playoffs de la NBA.
Mike Brown también consiguió otro logro importante al clasificar a unas Finales en su primer año al frente del equipo, situación que pocas veces ocurre en la historia moderna de la liga. La afición de Nueva York vuelve a ilusionarse con terminar una sequía de títulos que se extiende desde hace más de cinco décadas y que ahora parece más cercana que nunca.