Juegos Olímpicos de Invierno: La trayectoria de México sin medallas

En los Juegos Olímpicos de Invierno México busca romper una racha histórica de cero medallas en la edición de Milán-Cortina 2026.

Juegos Olímpicos de Invierno: La trayectoria de México sin medallas
Juegos Olímpicos de Invierno: La trayectoria de México sin medallas

Los Juegos Olímpicos de Invierno representan el máximo desafío para los atletas mexicanos que se desarrollan en disciplinas de nieve y hielo. Desde su primera aparición en la justa de 1928, la delegación nacional ha mantenido una presencia intermitente pero significativa en el escenario mundial.

A pesar del entusiasmo y la preparación de sus representantes, México nunca ha ganado una medalla en la historia de estas competencias invernales. Esta realidad subraya la brecha de infraestructura y apoyo que enfrentan los deportistas nacionales frente a las potencias del hemisferio norte.

El histórico debut de 1928 y el bobsleigh en los Juegos Olímpicos de Invierno

La historia de México en los Juegos Olímpicos de Invierno comenzó en St. Moritz, Suiza, donde se registró el mejor resultado de una delegación tricolor. En aquella edición de 1928, el equipo de bobsleigh de cinco integrantes sorprendió al mundo al finalizar en la onceava posición general.

Este logro fue alcanzado por Lorenzo Elizaga, Mario Casasús, Genaro Díaz, José Díaz y Juan Ignacio de Landa bajo condiciones climáticas extremas.

Curiosamente, a casi un siglo de distancia, ningún otro atleta mexicano ha logrado superar ese puesto 11 en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Tras ese inicio prometedor, el país se ausentó de las citas invernales durante más de cinco décadas debido a la falta de programas deportivos. No fue sino hasta Sarajevo 1984 cuando México regresó al panorama olímpico, iniciando una era de participaciones individuales constantes y esforzadas.

Aunque el podio ha sido esquivo en los Juegos Olímpicos de Invierno, cada edición ha servido para demostrar que el talento mexicano no se limita exclusivamente a los climas cálidos. La perseverancia de estos pioneros sentó las bases para que las nuevas generaciones hoy puedan soñar con alcanzar puestos de privilegio.

Figuras emblemáticas y la era de Donovan Carrillo

Dentro de la limitada historia invernal del país, nombres como Hubertus von Hohenlohe destacan por su longevidad y entrega total al deporte. Hohenlohe representó a México en seis ediciones distintas, convirtiéndose en un ícono de la persistencia deportiva nacional en el esquí alpino.

Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en Pekín 2022 con la irrupción del joven patinador artístico Donovan Carrillo en la escena internacional. Carrillo no solo clasificó a los Juegos Olímpicos de Invierno, sino que logró avanzar a la gran final, terminando en el lugar 22.

El impacto de Donovan fue tal que revitalizó el interés de la audiencia mexicana por las disciplinas que se practican sobre el hielo.

Su carisma y técnica permitieron que, por primera vez en treinta años, México tuviera un finalista en el patinaje artístico masculino. Para la edición de Milán-Cortina 2026, Donovan Carrillo llega con una madurez competitiva superior, buscando escalar posiciones en el ranking mundial.

Su presencia en Italia es vista como la mayor posibilidad de que el país tenga una actuación destacada en la presente década.

Atletas y expectativas para Milán-Cortina 2026

La delegación mexicana que compite en territorio italiano durante este mes de febrero está conformada por cinco atletas de alto rendimiento. Además de Donovan Carrillo, el equipo cuenta con la experiencia de Sarah Schleper, quien hace historia al competir junto a su hijo Lasse Gaxiola.

Ambos participan en la disciplina de esquí alpino, representando un caso único de madre e hijo compitiendo en los mismos Juegos Olímpicos de Invierno.

Por su parte, Regina Martínez y Allan Corona completan el grupo en la extenuante modalidad de esquí de fondo, buscando mejorar sus marcas personales.

La preparación de estos deportistas se ha realizado mayoritariamente en el extranjero debido a la nula disponibilidad de pistas reglamentarias en México.

La meta principal para este 2026 es consolidar los avances técnicos y demostrar que la inversión en deportes invernales puede rendir frutos a largo plazo. Aunque la obtención de una presea sigue siendo un reto mayúsculo, la dignidad competitiva de la delegación es motivo de orgullo nacional.

El camino hacia el futuro del olimpismo invernal

Para que México pueda aspirar a su primera medalla, es necesario un cambio estructural en el fomento de los deportes de invierno. La falta de pistas de hielo públicas y estaciones de esquí limita el surgimiento de nuevos talentos desde edades tempranas en el territorio nacional.

Los Juegos Olímpicos de Invierno seguirán siendo una meta difícil mientras no existan convenios de colaboración con naciones líderes en estas áreas. Sin embargo, la resiliencia mostrada por los cinco integrantes de la delegación actual es un testimonio del carácter del deportista mexicano.

La cobertura de los eventos en Milán y Cortina d’Ampezzo permite que más jóvenes se sientan inspirados por figuras como Carrillo o Schleper.

La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte ha comenzado a prestar mayor atención a estas disciplinas ante el éxito mediático de sus representantes. Cada descenso en la nieve y cada salto en el hielo representan un paso más hacia la superación de la barrera histórica del país.

Los Juegos Olímpicos de Invierno son, ante todo, una celebración de la voluntad humana frente a los elementos más gélidos de la naturaleza.

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